Televisa, Cambió su Estructura Interna Para Ganar más con el Mundial - Lacallelibre

TELEVISA mundial 1
  • Bajo el caso Fifagate y rumbo al Mundial de fútbol 2026, Emilio Azcárraga Jean compartió el timón de Grupo Televisa con su mejor amigo Bernardo Gómez y con su abogado personal Alfonso de Angoitia.

 

Ciudad de México, 9 de junio (SinEmbargo).– Grupo Televisa, otrora imperio de la familia Azcárraga, diversificó a sus dueños en vísperas de poder transmitir en exclusiva los 104 partidos del Mundial de fútbol 2026, mientras sigue bajo investigación en Estados Unidos por el caso de corrupción del Fifagate.

Esta empresa, apoyada en una regulación de telecomunicaciones permisiva, ha pasado de ser «el soldado del PRI» en tiempos de la hegemonía partidista a sobrellevar la competencia con TV Azteca, enfrentar el movimiento universitario #YoSoy132 que cuestionó el vínculo entre la élite política y mediática y, ahora, sobrevivir al streaming de trasnacionales como Netflix y YouTube respecto a su plataforma VIX.

Esta transición también se ve reflejada en los principales accionistas, directivos y miembros de su Consejo de administración: de estar los Azcárraga en tres generaciones a los denominados «Cuatro fantásticos», el círculo más íntimo del heredero Emilio Azcárraga Jean, quien en octubre de 2024 renunció a la presidencia ejecutiva a la espera de la resolución del Departamento de Justicia estadounidense sobre los presuntos sobornos millonarios que una subsidiaria daría a la FIFA para obtener los derechos de transmisión de este Mundial y el de 2030.

La Comisión de Bolsa y de Valores estadounidense (SEC) plantea que en los últimos cinco años la compañía no ha sido objeto de una sentencia, pero mediante una redistribución de acciones Azcárraga compartió el timón con su mejor amigo Bernardo Gómez Martínez y con su abogado personal Alfonso de Angoitia Noriega, ahora copresidentes ejecutivos y, con ello, redistribuyó el riesgo ante los ojos de sus grandes accionistas como Fintech o BlackRock.

Bernardo Gómez Martínez (corbata azul) y Alfonso de Angoitia (a la izq), directivos de Televisa, durante el Primer Informe de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en Palacio Nacional. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

«Cede ciertos poderes a los actuales copresidentes, pero eso no quiere decir que ha sido una sesión total del control por parte de la familia Azcárraga. Se da sobre todo por una estrategia de distribución del riesgo para accionistas mayoritarios ante cualquier problemática de la empresa, desde una demanda hasta temas del flujo financiero», dijo Fernanda Hopenhaym, codirectora ejecutiva de la organización PODER.

El timón se comparte con viejos conocidos. Desde la llegada de Acción Nacional al poder en el 2000, Bernardo Gómez –quien asistió al funeral de «El Tigre»– se ha encargado de las relaciones políticas; como Vicepresidente de Televisa besó la mano de Marta Sahagún en 2002 por la reducción de tiempos oficiales en tele abierta. También fue parte de la delegación mexicana en una cena en la Casa Blanca con Donald Trump en 2020 y en el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha tenido visitas a Palacio Nacional.

El abogado Alfonso de Angoitia, por su parte, fue nombrado al inicio como Director financiero para reestructurar la deuda heredada y luego como Vicepresidente ejecutivo. A los otros dos «fantásticos», Jaime Dávila y José Bastón, se les pidió la estrategia hacia el extranjero y supervisar la programación y la producción, respectivamente. Los cuatro fueron los testigos de boda de Azcárraga Jean a inicios del milenio.

«De Angoitia, Gómez y Bastón –todos en sus treintas– constituían la nueva generación de liderazgo ejecutivo. Pero los tres habían ganado sus puestos en gran parte debido a su cercana amistad con Emilio», plantea el libro El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa (Fernández y Paxman, 2000, Grijalbo).

Desde su renuncia a la presidencia ejecutiva de Televisa en octubre de 2024, Azcárraga Jean además opera la empresa de internet Izzi (Cablevisión) y Grupo Ollamani (Club América/Estadio Banorte, PlayCity Casino, Editorial Televisa).

 

Dueños de Televisa

Redistribución de acciones y del riesgo de Grupo Televisa ante la investigación por el Fifagate rumbo al Mundial de fútbol 2026. Imagen: Hecha con Notebook/IA con base en información de la Comisión de Bolsa y de Valores de EU (SEC, por sus siglas en inglés).

 

Redistribución de acciones

Al momento de la muerte de Emilio Azcárraga Milmo en abril de 1997, la composición accionaria de Televisa era: Azcárraga Milmo (41%), Azcárraga Jean (10%), Alejandro Burillo Azcárraga (14%), la viuda Paula Cusi Presa Matute (10%), Miguel Alemán Velasco (8%), Miguel Alemán Magnani (8%), José Antonio Cañedo White (5%) y Guillermo Cañedo White (5%), registró La rebelión de las audiencias (Villamil, 2017, Grijalbo).

Casi 20 años después, por un precio de compra total de mil 926 millones de pesos, Azcárraga Jean les vendió a cada uno 13 mil millones de acciones «serie A» a Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, con poder de voto compartido, de acuerdo con la Comisión de Bolsa y de Valores de EU (SEC).

El acuerdo de transacción se informó en la Enmienda No. 3 el 5 de enero de 2026, y la venta se confirmó en la Enmienda No. 4 el 1 de abril de 2026.

Pero Azcárraga Jean sigue siendo el accionista mayoritario al poseer el 19.8 por ciento del total de acciones de Grupo Televisa, incluyendo de la serie A (49.6%), y cuenta con voto exclusivo y compartido en el Consejo de Administración. Gómez y de Angoitia, con el 5.35 por ciento del total, no tienen poder de voto exclusivo, solo de voto compartido.

«Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia tienen a partir de esta compra poder de decisión sobre quiénes conforman el Consejo de administración (que presiden). Es decir, también fue una decisión de gobernanza que es clave para cualquier empresa y su accionar, ahora esas acciones de clase A también están en más manos que permitan que tomen decisiones», observó la codirectora ejecutiva de PODER.

Los accionistas restantes son un fideiocomiso para los empleados de Grupo Televisa y, por supuesto, sus grandes inversionistas, entre ellos, Fintech, BlackRock y The Vanguard Group, de acuerdo con el portal Investing.

 

La gran deuda con el Gobierno priista

En el capítulo «La cena de la charola», el libro El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa (2000, Grijalbo), una biografía no autorizada investigada por Claudia Fernández y Andrew Paxman, refleja la interdependencia entre la élite política y la económica; dibuja por qué Azcárraga Milmo declaró ser «soldado del PRI y del Presidente».

El 23 de febrero de 1993, los empresarios más ricos de México fueron citados a una cena en la casa del Secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, para que abonaran a la campaña presidencial del PRI de 1994.

Entre ellos, documenta el libro, acudieron a la casa ubicada en la opulenta colonia Polanco los multimillonarios Roberto Hernández, Carlos Hank Rhon, Alberto Baillères, Claudio X. González (asesor presidencial), Bernardo Garza Sada, Carlos Slim y Emilio Azcárraga Milmo (éste último con una fortuna de 5.1 mil mdd, Forbes).

Los invitados principales fueron: el Presidente Carlos Salinas de Gortari y el dirigente nacional del PRI, Genaro Borrego, así como el secretario de finanzas del partido Miguel Alemán Velasco, también directivo de Televisa.

La distorsión de la realidad, Televisa Leaks y las políticas de alerta en México

Parte de la fachada de Televisa San Ángel. Foto: Rogelio Morales, Cuartoscuro

En el comedor colgaban cuadros originales de Picasso, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros; cenaron salmón ahumado con exquisitos vinos. Durante el postre, helado de vainilla cubierto de chocolate y café, el líder priista Borrego pidió apoyo para el partido ante una elección competitiva contra los candidatos presidenciales Cuauhtémoc Cárdenas y Diego Fernández de Cevallos.

Requirió, enfrente del Presidente de la República, al menos 500 millones de dólares. La solicitud en dólares desató murmullos en la casa de Ortiz Mena, pero Azcárraga Milmo declaró:

«Hemos ganado tanto dinero en los últimos seis años que creo que tenemos una gran deuda de honor con este Gobierno. Me comprometo a dar 70 millones de dólares y espero que me sigan muchos de los presentes. Se lo debemos al Presidente y al país», rescata el libro.

Sin embargo, aunque se pidió discreción, el director del diario El Economista, Luis Enrique Mercado, se enteró del pase de charola en un desayuno empresarial, lo que confirmó con otros empresarios asistentes. La publicación ocasionó un escándalo que orilló a Salinas de Gortari a cancelar ese fideicomiso.

 

La sucesión

Durante su periodo, Emilio Azcárraga Milmo, «El Tigre», mantuvo a distancia a su hijo Azcárraga Jean en la Vicepresidencia de programación, pero antes de morir, habló con el Presidente Ernesto Zedillo para asegurarle que, pese al endeudamiento de la empresa, su hijo quedaría al frente.

Luego, ya con el semblante enfermo, en marzo de 1997 lo ungió en una videoconferencia en Los Ángeles, California, transmitida por el noticiario 24 Horas y conducida por Jacobo Zabludovsky, para que asumiera los retos de la televisión por cable y satelital, que necesitan, dijo Milmo, «sangre joven, agresiva y espero que inteligente».

La principal vía de Televisa para promover las decisiones políticas y económicas del régimen era su noticiero estelar 24 Horas, conducido por más de dos décadas por Zabludovsky, quien no respondía al interés público, sino al de sus dos jefes: Azcárraga Milmo y el Presidente de la República en turno.

«Un cambio en la dirección de Televisa muy importante que queremos anunciar porque pensamos que Televisa ha llegado a un momento en que se renueven sus filas y queremos hacerlo nosotros mismos, los que hemos estado muchos años en esto porque la verdad estamos un poco fatigados», dijo «El Tigre», quien llevaba meses con cáncer.

El joven ungido agregó: «yo quiero seguir en base (sic) a esa misma filosofía (de su abuelo Azcárraga Villaurrutia y su padre Azcárraga Milmo) que ha resultado y que ha sido muy buena».

Con la entrada del nuevo milenio y la llegada de Fox a la Presidencia, Azcárraga Jean –junto con los autonombrados Cuatro fantásticos– fue marcando su propio sello al forzar la salida de los Cañedo White del Consejo de administración (que «El Tigre» colocó), sacar del aire a Zabludovsky y a Raúl Velasco, reestructurar la deuda e invertir en televisión por cable (Sky).

«Nosotros le vamos a México», declaró a finales de los noventa en contraste con la histórica declaración de su padre de ser «soldado del PRI y del Presidente». También llegó a decir: «Los intereses de mi padre no son mis intereses».

Pero conservó el pilar, esto es, esquivar las regulaciones con la Ley Televisa –criticada por su laxidad por senadores como Javier Corral–, evitar competidores en la tele como Slim, lograr la extensión de la concesión hasta 2042 y, de paso, impulsar la candidatura del mexiquense Enrique Peña Nieto mediante su boda con una de sus actrices estrella, Angélica Rivera. Ese episodio derivó en el surgimiento del movimiento universitario #YoSoy132.

Más de 20 años después de que Azcárraga Jean tomó la presidencia, los retos ante la competencia global del streaming y una acusación a la empresa de presuntamente dar sobornos para obtener  los derechos de transmisión de los mundiales de fútbol, también requirió sangre agresiva e inteligente, pero cercana.

«Pasan a participar junto con él, cambia un poco la dinámica, pero no le quita el peso que tiene la familia Azcárraga entre ellos», concluyó Fernanda Hopenhaym, codirectora ejecutiva de la organización PODER.


Nosotros

La Calle de la Sociedad


Contacto




Ultimas Noticias