
Por Rafael Alfaro Izarraraz
Cuando Europa, específicamente, España, descubre o, mejor dicho, en 1507, sus dirigentes, se dan cuenta que descubrió una nueva masa territorial que hasta ese momento era desconocida, lo que ocurrió en la mente o espíritu de la población europea fue algo así como una explosión de emociones generalizado. Estas emociones incluyeron tanto la sorpresa como el que el espíritu se agitó en distintas direcciones porque en Europa no únicamente se movían pretensiones expansionistas debido a que en 1444 Portugal inició la despreciable práctica de traer a su territorio esclavos de África. Había en Europa un ambiente copernicano y tecnológico en el que ya no se sentían contentos con el régimen imperante religioso con sede en Roma. En la actualidad, los espíritus se empiezan a agitar por un “Nuevo Mundo”, por otra región representado por Asia. El mundo ya no quiere vivir la experiencia de los imperios coloniales y económicos europeos o estadounidenses ni el sionismo del siglo XIX, XX y XXI.
Nuestro “Nuevo Mundo”. En la actualidad, Europa, ya no muestra el “brillo” ya sea para bien o para mal, según se enfoque lo ocurrido en el siglo XV. La luz, en nuestros tiempos, en 2026, viene de Asia, del oriente no como un descubrimiento como en el pasado sino como un autodestape que ocurre en el momento en que aparecen los BRICS, en 2010. Es Asia, su lejana y hasta cierto punto desconocida región para quienes vivimos en el occidente cultural que surgió en 1492. Lo que ocurre en Asia (Eurasia, más precisamente si contemplamos a Rusia) ahora despierta el espíritu de los pueblos del mundo no necesariamente de sus gobiernos. Es un autodescubrimiento no un descubrimiento. Es Asia la que se expone ante el mundo, los pueblos del sur antes oprimidos por los imperios occidentales, que decidieron ya no continuar con el ahora Viejo Mundo. Putin, en 2007 en Alemania, dijo: ya no se puede vivir con un mundo dirigido por una única nación, eso ha terminado.
La transición de una época a otra tiene relación con su pasado, antes de 1492 o 2026. Los europeos despertaban de un letargo de la Alta Edad Media e influenciados por el cisma ocurrido al interior de la Iglesia católica, tras el surgimiento de las sectas o minorías protestantes encabezadas por Martín Lutero. Miraron el Nuevo Mundo como la oportunidad de un gran reinicio espiritual, como lo muestra la historia de las migraciones inglesas al norte de América que aspiraban a ello, lejos de la Corona británica. Sin embargo, en el espíritu europeo ya había hecho mella otros procesos que envenenaron las buenas intenciones de quienes llegaron de Europa al nuevo mundo. La venta de indulgencias, el interés expansionista desde entonces hacia Asia, esclavizar a poblaciones africanas, la aparición del oro como mercancía atesorable y las cruzadas que terminaron en lamentables saqueos de pueblos. Al nuevo mundo llegó la pólvora, los cañones, las armas punzocortantes, los arcabuces, “el jardín” de los europeos.
Qué es el “Viejo Mundo” para las mujeres y los hombres del 2026. Actualmente, existe un bullicio espiritual en el mundo, pero es distinto al que existió en 1507 cuando se difundió la noticia de que España había descubierto una masa continental. Para decirlo de alguna manera nuestro “Nuevo Mundo” no es una nueva masa continental sino Asia que no es tan impactante como lo fue lo que hoy es el continente de América y los nuevos continentes que más tarde se sumaron a América. Nuevos territorios, climas, orografía, zoología, mujeres y hombres, pero sobre todo nuevas oportunidades de vida para los espíritus que a pesar de todo querían conocer lo “nuevo” y el significado que tuvo desde el punto de vista social. Hoy existe más bien un espíritu por dejar en el pasado que por conocer lo nuevo que ofrece Rusia y Asia todavía. No obstante, existe empatía del mundo hacia Eurasia.El medioevo del presente, dejarlo, es el equivalente al régimen feudal europeo, lo nuestro es deshacernos de, como dice Claudia Sheinbaum (con profunda sabiduría) vivir cerca de productores de armasletales y drogas.
Hacia el futuro, la nueva época. Así como en 1492 era la masa territorial que los europeos encontraron a partir de los viajes de Cristóbal Colón, ese hecho, hizo cambiar el espíritu global del mundo europeo. En la época actual otro tipo de tierras han modificado la ruta que sigue el mundo: las tierras raras chinas. El punto que ha marcado un quiebre en la línea horizontal de los tiempos modernos y por tanto el cambio de época, como hace un poco más de 500 años fue la llegada de Colón a la isla caribeña de la española, ahora la diferencia y el nuevo ciclo o época lo marca el desarrollo tecnológico que se expresa, como si fuera una coincidencia en los términos, en el descubrimiento chino de las tierras raras. También el continente americano era una tierra rara, pro cierto. Sin duda que la tecnología desarrollada en Asia por los chinos (que fue en el pasado, el arma que catapultó a Europa del resto de regiones (del oriente, precisamente) de nueva cuenta la tierra se convierte en un punto nodal de un gran cambio de época.
Para la nueva época, detrás de las tierras raras, está el potencial tecnológico y militar de Asia traducido al ámbito sociopolítico. Se mira con empatía que exista un país que le plante cara a EU, luego de que los gobiernos estadounidenses han querido y logrado por un periodo breve convertirse en el monoconductor del mundo, después de 1992 cuando se disolvió la ex Unión Soviética y nació la Federación Rusa. El mundo mira con suspicacia y no le gusta que EU se aferre a querer seguir siendo la potencia única en el mundo del siglo XXI, creando guerras y sacrificando vidas inocentes como ocurrió luego del 11 de septiembre de 2001. Y que por esa razón esté empeñado en guerras que al mismo pueblo estadounidense no le gusta ni al resto del mundo. Por lo que se observa con buenos ojos que Asia se distinga por no imponer nuevos imperios políticos como ocurrió con Occidente durante más de 500 años. La derrota de EU y Europa en Ucrania y en la región del Golfo Pérsico, el mundo lo mira con simpatía, aunque se entiende que cualquier guerra es inhumana por sí misma.
Los repartos del mundo son parte de la historia. El fin de occidente como potencia territorial y política universal así como de sus juegos de reparto del mundo. Europa como imperio occidental nacieron en Europa. Estados Unidos en el siglo XX tomó el mando de occidente, dejando a Inglaterra un papel secundario. El mundo fue repartido en bloques debido a la presencia de Rusia durante el mundo bipolar de la posguerra. Dentro de ese bloque, la nación dominante decidía sobre el destino de otras partes de un bloque. Rusia con respecto al bloque soviético y otras zonas hasta donde se extendía su influencia. Estados Unidos, hacía lo mismo con respecto a su área de poder. Podrían ocurrir intercambios de una nación o área por otra entre ambas potencias y la prueba más evidente fue que Europa del Este quedó bajo la influencia rusa, mientras que la Europa occidental se ubicó en la parte que se encontraba en la esfera de influencia estadounidense. De las entrañas de occidente ha surgido una nueva cultura. Cada nación ve por sí misma y nadie irá en su auxilio, por lo tanto, la fuerza reside en cada nación, en la parte, no en el todo. Es el mundo multipolar de una nueva época. Irán y Ucrania no forman parte del juego del pasado.
Por último, Europa a punto de convertirse en “selva” y dejar de ser un “jardín”. En bloque que representa al pasado, dice el profesor Michael Hudson, EU quiere que Europa forme parte de su bloque en el futuro mientras el pasado languidece inevitablemente. Los estadounidenses quieren hacer de Europa como parte de la Doctrina “Donroe” o Monroe renovada. Quieren adquirir el antiguo ducto que llevaba petróleo y gas a Europa, pero manejarlo ellos, es decir, comprar petróleo y gas a Rusia y vendérselo a Europa. Como intermediarios de la venta de gas y petróleo. Le ha prohibido a Europa que compre tecnología de China y que, por otro lado, adquiera únicamente la que se produce en Estados Unidos. Al parece China ha cedido en cuanto a la venta de autos a Europa, restringir su venta, pero no está dispuesta a ceder en el asunto de la tecnología. El Jardín a punto de ingresar a la selva.
No solo existe una guerra por los energéticos, es más bien por un Nuevo Mundo, es decir, político, lo que anuncia una nueva época.
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