
- El republicano ha empezado a sembrar dudas sobre las elecciones de medio mandato, las cuales enfrentará con los niveles más bajos de popularidad.
Ciudad de México, 28 de julio (SinEmbargo).– El Presidente de Estados Unidos (EU) tiene dos planes. Uno es enriquecerse más, y va bien: ha acumulado, en lo que lleva en la Casa Blanca, dos mil 200 millones de dólares (mdd). El segundo encargo impuesto por sí mismo es ganar las elecciones de noviembre de este 2026, a como dé lugar. ¿Podrá? ¿Hasta dónde es capaz de llegar?
Los dos mil 200 millones de dólares son la cantidad mínima que se cree que ganó Donald Trump durante su primer año del segundo periodo. Esa cifra es tres veces y media más de lo que ganaron las empresas de su familia en 2024, el último año completo antes de que retomara la Presidencia. La mayor parte proviene de inversiones en criptomonedas, como es público. La familia Trump las inició poco antes de que su administración limitara la supervisión federal de las criptomonedas y sus aliados en el Congreso comenzaran a impulsar una legislación que, en la práctica, excluiría a sus empresas de las normas éticas. Días antes de su segunda investidura, una empresa vinculada al gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) compró secretamente una participación del 49 por ciento en una de las compañías por quinientos millones de dólares.
A eso se le podrían sumar otros mil 600 millones de dólares, la cantidad de financiamiento federal que la administración aprobó recientemente para una empresa poco conocida que posteriormente fue contratada para desarrollar un proyecto minero en Kazajistán, en un acuerdo negociado personalmente con el gobierno kazajo por Trump y el Secretario de Comercio, Howard Lutnick. Sin duda, por pura coincidencia, los hijos de Trump ahora son inversionistas.
Nos quieren quitar el voto
Y además, 400 millones de dólares que es lo que vale el avión que el gobierno qatarí le regaló a Trump el año pasado, ahora inmovilizado en tierra por motivos de seguridad. Y está el fondo de mil 776 millones de dólares para combatir la militarización de armas, que el Fiscal General Interino Todd Blanche presentó en mayo para resolver una demanda de 10 mil millones de dólares interpuesta por los abogados personales de Trump por la filtración de sus declaraciones de impuestos durante su primer mandato.
Y esto, realmente, apenas comienza. No sólo porque su cuatrienio es joven, sino porque Trump ha anunciado que quiere alterar la Constitución para quedarse un tercer periodo.
Segundo objetivo: las elecciones
¿Qué es lo peor que puede hacer Trump en las elecciones de mitad de mandato?, se pregunta Jeffrey Toobin, columnista de opinión en The New York Times y autor de El indulto: La política de la clemencia presidencial. La pregunta es ambiciosa, pero certera. Y Toobin intenta responderla partiendo de la base de que el Presidente de Estados Unidos no se verá limitado por la Ley, la ética, la tradición ni los precedentes al intentar preservar las mayorías republicanas en el Congreso.
“Se preguntan qué es lo peor que puede hacer para manipular las elecciones de mitad de mandato de este año. Ninguna idea, por descabellada que parezca, está fuera de los límites”, dice el analista.
“¿Qué más podía hacer el Presidente Trump? Eso es prácticamente lo único en lo que piensa el representante Joe Morelle estos días. Morelle representa a un distrito en el norte del estado de Nueva York desde 2018 y es el miembro de mayor rango del Comité de Administración de la Cámara de Representantes, que supervisa las elecciones federales y la labor de los funcionarios de la Cámara, y que funciona extraoficialmente como una especie de grupo de expertos para aquellos miembros que aspiran a dominar las complejas reglas y tradiciones de la Cámara”, agrega Jeffrey Toobin.
Platicó con Morelle y le dijo que “el Presidente simplemente no puede superar [la derrota de] 2020 y lo revive a diario. Me siento como si fuera la novia del instituto que se le escapó. En lugar de aceptar que perdió las elecciones —Dios no lo quiera, algo que casi todo el mundo hace si llevas el tiempo suficiente en este negocio—, simplemente ataca al sistema”.
Morelle ha estado viajando por todo Estados Unidos realizando audiencias sobre los riesgos para el voto, en particular para las elecciones de mitad de mandato de este año. Y ha estado reflexionando sobre lo que sucederá después de que se emitan los votos el 3 de noviembre.
A continuación, Toobin y Morelle detallan, en el artículo publicado en The New York Times, que el proceso para la instalación de una nueva Cámara de Representantes estadounidense comienza cuando los estados certifican los resultados de cada una de las 435 elecciones. Las normas varían según el estado, pero la mayoría exige que los funcionarios electorales certifiquen los resultados a finales de noviembre o principios de diciembre.
“En los últimos años, funcionarios locales afines a Trump han utilizado con frecuencia acusaciones falsas de fraude o de que votantes no ciudadanos votaron como justificación para negarse a certificar los resultados electorales. Desde 2020, más de 30 funcionarios locales en Arizona, Colorado, Georgia, Michigan, Nuevo México, Carolina del Norte y Pensilvania se han negado a certificar los resultados electorales, muchos con la esperanza de impedir victorias demócratas. Si se producen retrasos y negativas similares después del 3 de noviembre —y probablemente los habrá—, Morelle tiene una respuesta sencilla: demandar. En años anteriores, los demócratas han logrado obtener fallos judiciales que obligan a los funcionarios locales a certificar los resultados, y probablemente volverán a ganar este tipo de casos, aunque con las demoras e incertidumbre habituales que siempre acompañan a los litigios”, explica Jeffrey Toobin.
Los demócratas tienen motivos para creer que pueden ganar la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato. Sin embargo, el camino hacia esa victoria depende de un detalle técnico, añade el articulista. La Ley federal asigna al secretario de la Cámara, el principal administrador legislativo de la misma, la tarea de elaborar la lista de nuevos miembros que jurarán su cargo el 3 de enero de 2027.
La guerra y las elecciones
Jess Bidgood, periodista política de The New York Times y corresponsal jefe del boletín informativo On Politics –una guía sobre cómo Trump está cambiando a su país–, intenta esta semana explicar cómo un verano de guerra con Irán podría influir en las elecciones de otoño.
Esta guerra, cada vez más impopular, se ha convertido en un tema recurrente del verano, lo que obliga a los republicanos a la incómoda posición de estar a la defensiva sobre este asunto a tan sólo tres meses y medio de las elecciones, dice ella. Trump ha oscilado entre los intentos de minimizar la guerra y las amenazas de intensificarla aún más.
“Los demócratas están deseosos de convertir la guerra en un elemento central de su mensaje en las elecciones de mitad de mandato, en parte destacando su coste y su efecto en los precios de la gasolina, mientras trabajan para recalcar un mensaje centrado en la asequibilidad”, dice Jess Bidgood.
Y por el otro lado, agrega, “quizás lo más alarmante para los republicanos, incluso más que los ataques de los demócratas, sea el hecho de que la guerra parece estar fracturando su propia coalición. Esta semana en Washington, cuatro republicanos —los representantes Tom Barrett de Michigan, Warren Davidson de Ohio, Brian Fitzpatrick de Pensilvania y Thomas Massie de Kentucky— votaron a favor de la resolución sobre los poderes de guerra que Lawler y la mayoría de los demás republicanos rechazaron. Fue una inusual muestra de desafío por parte de Barrett, Davidson y Fitzpatrick, quienes se enfrentarán a los votantes este otoño; Massie perdió las primarias a principios de este año ante un oponente respaldado por Trump”.
La guerra también ha enfurecido a figuras de extrema derecha como Tucker Carlson, quienes se oponen firmemente a la intervención extranjera, explica ella. “Desde que comenzó todo esto, se ha vivido una especie de guerra civil en el equipo conservador”, dijo Megyn Kelly al Vicepresidente JD Vance en su programa de YouTube el mes pasado.
Trump tiene dos planes. Uno es enriquecerse más. El segundo encargo impuesto por sí mismo es ganar las elecciones de noviembre de este 2026, a como dé lugar.
Algunos republicanos temen que esas divisiones disminuyan el entusiasmo de sus votantes de base, plantea la autora. Esto podría provocar que se queden en casa para las elecciones de noviembre, que parecen haber entusiasmado a los demócratas.




