Opinión El Viejo, el Corrupto y el Evasor - Lacallelibre

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  •  «La calidad democrática de una Nación depende no sólo de la coalición gobernante, en efecto, sino también de la oposición».

 

 Por Álvaro Delgado

Movería a burla, pero es patético también para México: el futuro de la oposición, y de la propia democracia, depende de un hombre de 84 años de edad que fue un fiasco como Presidente de la República, Vicente Fox; de un político corrupto e impune, el priista Alejandro Moreno Cárdenas, que además implora la invasión de Estados Unidos; y de un millonario que busca venganza por pagar impuestos, Ricardo Salinas Pliego, que desprecia a los pobres e imita a Donald Trump.

El ranchero que prometió “sacar al PRI de Los Pinos” que, ochentón y con corbata roja, se mete a la sede nacional del partido que encabeza un rufián para “darle en la madre a Morena” con una nueva alianza electoral, a quienes se une el magnate mediático que recluta a opinadores decadentes para unirlos a la “la batalla cultural” de la ultraderecha, exhibe la imagen y el estado emocional del rancio conservadurismo: la desesperación.

En las manos de estos tres impresentables está el futuro de la oposición que construye la tercera fase de la alianza electoral que, en 2021 y 2024, integró en su mansión de Las Lomas de Chapultepec otro oligarca resentido, Claudio X. González Guajardo, que ya experimentó un doble fracaso. Y el desenlace de esta nueva tentativa es previsible: si los mismos hacen lo mismo, los resultados serán los mismos.

Todas las encuestas confirman el panorama sombrío para la oposición, pero también para la democracia. Sin contrapeso opositor, la autoridad puede desbocarse. El tema de fondo es que la sociedad es la que asigna con su voto el poder a cada fuerza política y depende de la confianza que cada una de éstas inspira. En Guanajuato, después de que Carlos Salinas de Gortari le regaló la gubernatura, el PAN ha gobernado durante 35 años con elecciones que esa fuerza ganado.

La calidad democrática de una Nación depende no sólo de la coalición gobernante, en efecto, sino también de la oposición. México ha tenido opositores de la talla de Rosario Ibarra, Heberto Castillo, Valentín Campa, Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pero los presidentes de la oposición actual no merecen ni el nombre de “líderes” por la corrupción como su marca, la ausencia de un proyecto mínimo y sustentados sólo en las mentiras.

Por eso, pese a que Morena ha disminuido su potencia como marca por años de una intensa campaña de medios, periodistas e intelectuales del viejo régimen en su contra, así como por sus propios escándalos e ineptitudes, mantiene una amplia distancia con la oposición en las preferencias electorales. Al oficialismo le beneficia que el partido Movimiento Ciudadano no quiera aliarse con el PRIAN y la oposición esté dividida a tercios. El partido Somos, nuevo engendro de Claudio X. y Salinas Pliego, sólo puede crecer con los desechos.

Claro que el escenario que registran actualmente las encuestas puede modificarse hacia las elecciones del próximo año y del 2030, que justamente es el propósito de Fox, “Alito” Moreno y Salinas Pliego, pero para ello deben cambiar liderazgos y narrativa: reciclar a Fox y volverlo a habilitar como matraquero del PRI, como ya lo hizo en 2012 con Enrique Peña Nieto (EPN), no es la mejor idea, pero tampoco lo es seguir atacando a quienes reciben programas sociales y llamando “monos” a los pobres, como lo hace Salinas Pliego. Eso llevó a la tumba al PRD y al derrumbe del PRIAN.  

Ahora con Salinas Pliego como sustituto de Claudio X. González —que ahí sigue, aunque sin el rol tan protagónico de antes—, el bloque opositor que se asume ya de ultraderecha inicia una nueva fase, que lo único que anuncia es “guerra sucia, pero sucia en serio”, como aconsejó Jorge Castañeda contra Claudia Sheinbaum, en 2024, y que ahora está en la nómina de Salinas Pliego, junto con María Amparo Casar Pérez, alta funcionaria también en el Gobierno de Fox, y el salinista Héctor Aguilar Camín.

Lo que se puede anticipar hacia las próximas elecciones, nadie lo dude, es el esquema del argentino Fernando Cerimedo en varios países de América Latina: millones de bots para imponer tendencias en las redes sociales, con los opinadores que generan y reproducen narrativas de mentiras y desinformación. Eso es exactamente lo que anuncian el viejo, el corrupto y el evasor. Y como dice Fox: “¡A trabajar, güevones!”.