Trampas, Élites y Opacidad: La Crisis que Sacude a la UNAM va más Allá del Examen - Lacallelibre

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  • La crisis del examen en línea de la UNAM se suma a otras problemáticas que arrastra la institución, como la precariedad laboral y los privilegios para ciertos grupos de poder.

 

Ciudad de México, 2 de agosto (SinEmbargo).– La crisis que enfrenta la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por las irregularidades en su primer examen de ingreso aplicado completamente en línea ha rebasado ya el terreno de una falla técnica. El conflicto ocurre en una casa de estudios marcada desde hace años por señalamientos de opacidad, desigualdad y concentración de las decisiones.

Miles de profesores de asignatura en la UNAM, por ejemplo, trabajan con bajos salarios, inestabilidad y escasas posibilidades de obtener una plaza. En contraste, una minoría académica y administrativa acumula estímulos, cargos y remuneraciones que pueden superar los 100 mil pesos mensuales.

SinEmbargo ha documentado cómo profesores y estudiantes han denunciado concursos manipulados, cuerpos colegiados controlados por grupos internos y mecanismos institucionales que favorecen la reproducción de las mismas élites.

En ese sentido destacan los casos de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, exconsejeros del INE que una vez finalizados sus periodos en el órgano electoral regresaron a la UNAM y mostraron cómo esas estructuras pueden beneficiar a personajes cercanos a los grupos de poder universitarios.

 

Protestas examen UNAM.

Córdova conservó su plaza en el Instituto de Investigaciones Jurídicas mediante prórrogas cuestionadas por académicos, mientras Murayama regresó a la Facultad de Economía después de nueve años en el INE y recibió un año sabático y el máximo nivel de estímulos académicos. Ambos episodios reforzaron la percepción de que en la UNAM las reglas no se aplican de la misma manera para todos y de que ciertos sectores cuentan con redes capaces de proteger sus posiciones y privilegios.

La crisis del examen de ingreso condensa así problemas que la Universidad ha arrastrado durante años: privatización de funciones estratégicas, como sucedió con la contratación de una empresa ligada al TEC de Monterrey para realizar el examen de ingreso a la licenciatura; precarización laboral, decisiones tomadas sin participación efectiva de la comunidad, falta de transparencia y una estructura de gobierno dominada por grupos reducidos.

 

Miles de profesores en la precarización

En 2021, en plena pandemia, surgió el movimiento #UNAMNoPaga, mediante el cual cientos de profesores, de la que es considerada la máxima casa de estudios de México, denunciaron el retraso del pago de sus salarios hasta por más de seis meses. La situación motivó un paro virtual de labores en el que participaron, al menos, 20 facultades para exigir que se regularizara la entrega de los sueldos adeudados a profesores titulares y ayudantes.

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Aunque la administración de la UNAM admitió la existencia de retrasos y pagos incompletos, justificando la situación por confinamiento de personal administrativo, el desfase de calendarios escolares a causa de la pandemia de COVID-19 y particularidades en los trámites internos, el movimiento evidenció la situación de precariedad e inestabilidad laboral que afecta a cientos de docentes y que a pesar de las denuncias continúa en esa institución.

SinEmbargo ha documentado la desigualdad salarial y la profunda brecha que existe entre profesores de asignatura y académicos de carrera en la UNAM. Según el “Reporte de investigación especial 135. El poder adquisitivo del salario de las profesoras y los profesores en la UNAM. 2001-2021”, del Centro de Análisis Multidisciplinario de esta misma institución, esta casa de estudios está integrada por 41 mil 542 docentes, de los cuales el 74 por ciento sufrió el deterioro de su poder adquisitivo.

De acuerdo con testimonios recabados por este diario, como el de José María Hernández Rivera, docente interino de asignatura en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala desde hace al menos siete años, los profesores de asignatura en la UNAM suman alrededor de 26 mil, de los que el 82 por ciento mantiene la totalidad de sus horas como interinas, un esquema que resulta particularmente precario.

Lo anterior se debe a que “el salario por hora ronda, en promedio, entre 110 y 130 pesos”. Hernández detalló a SinEmbargo que bajo el esquema “hora-semana-mes”, y dependiendo del número de horas asignadas a cada profesor —que van de las cinco, siete, quince o veinte por ciclo— el ingreso mensual de un docente puede oscilar entre los cuatro mil y ocho mil pesos.

Aunque el pasado mes de enero la UNAM dio a conocer que aprobó un incremento salarial del 4 por ciento directo al salario para el periodo febrero 2026-enero 2027, profesores de asignatura expresaron que el incremento era insuficiente. En un posicionamiento, calificaron el aumento de “insultante” frente al deterioro acumulado y señalaron que el ajuste profundiza la desigualdad estructural dentro del personal académico.

Y es que mientras algunos profesores se encuentran en la precariedad salarial, otros docentes, los denominados de tiempo completo, pueden percibir sueldos de hasta 50 mil pesos, y en algunos casos; la llamada élite académica, por encima de los 100 mil pesos, una disparidad que constantemente se reaviva en el debate público en torno al gasto destinado a esta casa de estudios, a la asignación de dichos recursos y la existencia de un grupo privilegiado dentro de esta institución de educación superior.

 

Acusan concursos manipulados

Pero esta disparidad económica al interior de la estructura docente no es el único señalamiento contra la máxima casa de estudios del país, pues a esta situación se suman los concursos de oposición que los profesores de asignatura deben enfrentar para obtener una plaza de tiempo completo o ascender académicamente. De acuerdo con el testimonio de diversos docentes, se trata de mecanismos diseñados y controlados por una élite universitaria que dificulta la movilidad de la plantilla docente de base, así como de la más precarizada.

Aunque las obligaciones de los profesores de asignatura y de tiempo completo son similares, las retribuciones no son las mismas. Mientras a los profesores de asignatura se les paga por hora y no pueden acceder a remuneraciones adicionales, estímulos ni programas de investigación, los docentes de tiempo completo reciben un sueldo base por una jornada de 40 horas. Sin embargo, no están obligados a cumplirlas todas frente a un grupo, ya que las horas que no dedican a impartir clases las justifican con labores de investigación o apoyo a tesistas.

Según lo establecido en el Estatuto del Personal Académico de la UNAM, los profesores de asignatura tienen la oportunidad de conseguir una plaza de base mediante concursos de oposición, en los cuales, además de tomar en cuenta la antigüedad, se considera la investigación del aspirante, la publicación de artículos científicos, la dirección de tesis y las asesorías al alumnado.

Sin embargo, el sueldo que recibe un profesor de asignatura por hora de clase es muy bajo, por lo que debe acumular el mayor número de horas posible para mantener un ingreso económico medianamente digno. Por ello, a este sector le resulta muy difícil disponer del tiempo necesario para generar la producción académica que se le exige en las convocatorias para conseguir una plaza de tiempo completo.

Los docentes también han hecho hincapié en la distribución inequitativa de los apoyos para la investigación, ya que, cuando se abren programas institucionales mediante los cuales se otorgan financiamiento y recursos para generar material académico, éstos se restringen al llamado personal de carrera. Por ello, los profesores de asignatura quedan fuera de dichos programas, que les permitirían enriquecer su currículum y competir en igualdad de condiciones por una plaza de base.

Además, cuando llega la oportunidad de participar en los concursos de oposición, los docentes acusan que éstos no responden a las necesidades reales de la base laboral, sino a la voluntad de las autoridades universitarias, que abren las convocatorias de promoción “cuando quieren y como quieren”.

Testimonios recabados en investigaciones previas de SinEmbargo también señalaron la presencia de corrupción y clientelismo en estos procesos de selección, al afirmar que una proporción significativa de los concursos de oposición está “amañada” para beneficiar a grupos afines a las cúpulas de poder o a las élites de cada facultad. Por ello, las relaciones y los vínculos políticos al interior de la institución suelen pesar más en las decisiones finales que el mérito académico o la trayectoria de los aspirantes.

 

Córdova, Murayama y la élite dorada

Un claro ejemplo de los privilegios que la UNAM ha otorgado a estas cúpulas de poder es el caso de Lorenzo Córdova Vianello, exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), a quien esa institución le preservó su plaza académica en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), con ayuda de una red de amiguismo e influencias dentro de la propia máxima casa de estudios, según una investigación del periodista Álvaro Delgado. Con ello, se habría violado la normativa universitaria para permitir que Córdova Vianello cumpliera con sus funciones en el INE.

Aunque el propio Estatuto del Personal Académico (EPA) de la UNAM le permitía tomar una licencia sin goce de sueldo por un periodo máximo de seis años consecutivos, Córdova Vianello se ausentó durante nueve años, de 2014 a 2023, con ayuda de los órganos directivos universitarios, que, al término de ese plazo de seis años, optaron por ignorar el reglamento vigente y otorgarle prórrogas extraordinarias que le permitieron mantener activa su plaza hasta el final de su gestión en el organismo electoral.

En una carta de respuesta a la investigación periodística publicada por SinEmbargo en 2022, el exconsejero presidente del INE justificó su licencia al señalar que ésta fue sin goce de sueldo y destacó que “el único ‘privilegio’ del que gozó” fue que, al terminar su encargo en el organismo electoral, el 3 de abril de 2023, volvería a “ocupar la misma plaza, con las mismas condiciones laborales que tenía antes de solicitar licencia”.

Otro caso similar, también exhibido por SinEmbargo, fue el de Ciro Murayama Rendón, exconsejero del INE. En 2023, el Consejo Técnico de la Facultad de Economía de la UNAM aprobó un año sabático con goce de sueldo en favor de Murayama Rendón. La solicitud fue gestionada y concedida en junio de ese año, apenas dos meses después de que el exconsejero se reincorporara como profesor de tiempo completo, en abril, tras haber concluido su periodo de nueve años en el organismo electoral.

El otorgamiento de la licencia generó una fuerte controversia al contravenir la normativa de la propia UNAM, la cual establece que los profesores e investigadores de tiempo completo pueden acceder a sólo un año sabático tras acumular seis años de servicio ininterrumpido. Sin embargo, durante casi una década, Murayama se mantuvo con una licencia sin goce de sueldo para desempeñarse en un cargo público, por lo que ese periodo no contó como tiempo efectivo de servicio en la Universidad y el exconsejero no cumplía con los requisitos para recibir una nueva licencia.

Ante estas dos situaciones, Álvaro Arreola Ayala, académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, acusó a las élites de la derecha en México de haberse apoderado desde hace varios años de la máxima casa de estudios, convirtiéndola en un espacio completamente derechizado y actualmente controlado por personajes como Córdova Vianello. Asimismo, el especialista criticó que la UNAM haya dejado de ser un espacio de discusión y análisis para convertirse en un semillero de consejeros del INE.

“Creo que hay que decirlo con todas sus letras: la UNAM y el resto de las universidades públicas no están haciendo nada, no están contribuyendo en nada con posicionamientos ideológicos, académicos o teóricos sobre una Reforma Electoral desde hace 30 años; la UNAM está vetada por sí misma para discutir procesos electorales”, afirmó Arreola Ayala en agosto de 2025, en una entrevista con Alejandro Páez y Álvaro Delgado en el programa Los Periodistas, que se transmite por el canal de SinEmbargo Al Aire en YouTube.

“Se perdió todo un bastión de análisis crítico-jurídico porque, finalmente, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM se dedicó, desde 1996, a formar parte de la burocracia electoral y, además, a ser asesor del Poder Judicial. La UNAM, no sé por qué —habrá que preguntárselo al rector actual—, no quiere convertirse en un escenario de discusión crítica”, añadió el maestro en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El académico indicó que Lorenzo Córdova y estas élites se apropiaron del concepto de transición a la democracia. “Ellos se apropiaron de un concepto que los sostiene ideológicamente y de manera sectaria desde hace 30 años: el concepto de transición a la democracia. Los reúne, los congratula; publicaron libros y artículos justificando sólo la alternancia que veíamos en México. El resto de los mexicanos no estábamos de acuerdo en que eso fuera una transición”, expuso.

Finalmente, Álvaro Arreola indicó que la UNAM está pagando por un unilateralismo que mantiene a la academia dormida y totalmente derechizada.

“La Universidad está pecando de un unilateralismo, de una sola visión pedagógica, didáctica y política; no se discuten otras visiones. Hoy, los temas primordiales en la UNAM no son los partidos, la crisis política, la pobreza ni la desigualdad; no, son otras cosas. Tenemos una academia completamente dormida, completamente superada. ¿Quién debe intervenir para superar todo esto? Los jóvenes. Hoy, la academia en ciencias sociales, ciencias políticas e historia está de bruces, derechizada, totalmente derechizada”, concluyó el catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la máxima casa de estudios.

 

La UNAM en una nueva crisis

Es en este contexto donde surge la crisis por las posibles trampas que tuvieron lugar durante la aplicación del primer examen de ingreso a licenciatura completamente en línea de la UNAM, hecho que dio lugar a una investigación interna sobre la confiabilidad de sus mecanismos de vigilancia, luego de que los resultados mostraran aumentos históricos en los puntajes de carreras de alta demanda y surgieran denuncias sobre posibles suplantaciones de identidad, apoyo de terceros y uso indebido de inteligencia artificial.

Aunque la Universidad había asegurado que la plataforma contaba con supervisión humana, sistemas automatizados y certificaciones internacionales, las anomalías provocaron la suspensión provisional de las inscripciones y la integración de una comisión técnica con facultades para revisar cada etapa del proceso y determinar eventuales responsabilidades.

La situación es muy grave, por lo que incluso la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la Ciudad de México ya investiga la denuncia que, por el delito de fraude, presentó la UNAM el 3 de julio contra personas y empresas que ofrecieron y aceptaron servicios para hacer trampa en el examen de ingreso a licenciatura, que por primera vez se realizó en línea y que tiene a la institución en una grave crisis y a 158 mil aspirantes en la incertidumbre, incluidos los 22 mil que aprobaron.

La controversia estalló tras la publicación de los resultados del examen de admisión a licenciatura de la UNAM, el pasado 17 de julio de 2026, cuando aspirantes y usuarios de redes sociales denunciaron un aumento inusual en los puntajes mínimos para ingresar a carreras de alta demanda, como Medicina, así como otras anomalías, entre ellas la proliferación de puntajes perfectos y testimonios sobre el presunto uso de inteligencia artificial durante la prueba virtual.

Ante el incremento de quejas y reclamos por estas presuntas irregularidades, que provocaron manifestaciones, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, solicitó la elaboración de un informe especial y conformó una comisión técnica de especialistas para auditar el proceso. Asimismo, mientras la institución lleva a cabo sus dictámenes y emite sus respectivas recomendaciones finales, la máxima casa de estudios suspendió provisionalmente los trámites de inscripción para los estudiantes de primer ingreso.

Asimismo, este viernes 31 de julio, las autoridades universitarias anunciaron que la máxima casa de estudios realizará un nuevo examen de “control” presencial para el ingreso a licenciatura en 2026, dirigido a quienes hayan recibido un aviso de selección en el proceso actual o hayan obtenido un puntaje igual o superior al que permitió el ingreso entre 2021 y 2026 en el mismo programa y plantel.

“De esta manera, la Universidad ofrecerá la oportunidad de participar en el examen de control a quienes ya recibieron un primer aviso de selección y a quienes, al alcanzar los puntajes referidos en el párrafo anterior, pudieron haber sido no seleccionados como consecuencia de las irregularidades detectadas”, explicó Eduardo Bárzana García, presidente de la Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso.