
Secreto a Voces
Por Rafael Alfaro Izarraraz
La familia de Mariano Escobedo recibió tierras en lo que ahora es el estado mexicano de Nuevo León. Sus padres fueron Manuel de Escobedo y María Rita de la Peña. Nació en el municipio de Galeana, que antiguamente tuvo el nombre de Labradores (Cavazos, 2019).
Participó en la guerra de invasión de los Estados Unidos en la que se perdió el 55 por ciento del territorio nacional. Se adhirió al Plan de Ayutla (primero de marzo de 1854) contra Antonio López de Santa Anna que había regresado al poder. Combatió contra el golpe de Estado contra el presidente Comonfort en 1857. Apoya al gobierno liberal en Guanajuato y San Luis Potosí. Es ahí donde obtiene el grado de coronel del Ejército. Participa activamente contra la invasión francesa (1862) y en la batalla de Pueblaobtuvo el grado de General. No obstante, la derrota en Puebla, logra huir del cautiverio. Juárez lo nombra gobernador de Nuevo León (Cavazos, 2019).
Después de lo ocurrido en Puebla, Escobedo regresa al norte del país con el fin de retomar las acciones con el fin de expulsar al imperio del territorio nacional. Son innumerables los sucesos en los que participó en algunos casos con éxito en otros no tanto. Vivió el sufrimiento junto a los soldados que lo siguieron algunas veces victoriosos otras veces derrotados. Debemos de recordar con tristeza que en algunas regiones de México los descendientes de los españoles tardaron más de 200 años en lograr pacificar la vida de las regiones debido a que los habitantes originarios de los pueblos no se daban por vencidos en términos de aceptar la presencia de los descendientes de las familias que llegaron con la conquista. Así ocurría en Nuevo León y la familia Escobedo y otras más junto con el gobierno local habían acumulado una larga experiencia de luchas contra la resistencia local (Cavazos, 2019).
Esa experiencia le hizo a Escobedo y otros adquirir conocimientos en las luchas contra los pueblos originarios que les sirvió para enfrentar la invasión francesa. Juárez lo nombra General del ejército del Norte con responsabilidad de dirigir las acciones del ejército en cinco entidades: Querétaro, San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes y Zacatecas. Fue Mariano Escobedo quien ya encargado del ejército en el norte del país dirigió la batalla que terminaría derrotando en Querétaro al ejército invasor francés y a Maximiliano. Después de haberse rendido, este último en dos ocasiones le mencionó a Escobedo que su intención, luego de la rendición, era abandonar México por el puerto de Veracruz, dando garantías de que no regresaría por ningún motivo.
La respuesta con la que se encontró fue definitiva: Escobedo cumpliría las instrucciones que se le habían encomendado: hacer prisioneros a los invasores y sería el gobierno de Juárez el que tomaría la decisión final. A continuación, citamos el texto que Escobedo envió al gobierno de Benito Juárez una vez que había logrado la victoria en Querétaro:
“Campo sobre Querétaro, Mayo 15 de 1867. A las cuatro de la tarde. A las tres de la mañana de hoy se ha tomado la Cruz por nuestras fuerzas, que sorprendieron al enemigo en dicho punto. Poco después fue hecha prisionera la guarnición de la plaza, que ocuparon nuestras tropas a la sazón que el enemigo con parte de las suyas se replegaba al cerro de las Campanas. Batido eficazmente por nuestra artillería, entró en gran desorden. Por fin, como a las ocho de la mañana, se rindió a discreción Maximiliano, con sus generales Castillo y Mejía, en el expresado cerro. Sírvase usted dar al C. Presidente mis felicitaciones por este importante triunfo de las armas nacionales. M. Escobedo.
El General Escobedo esperó las instrucciones con respecto al proceder que debería seguir en torno a los prisioneros, así como del principal de ellos: Maximiliano de Habsburgo. Había otros dos como fue el caso de los generales conservadores y al servicio de la intervención: Miguel Miramón y Tomás Mejía. El primero de ellos era un General conservador nacido en la Ciudad de México. Otro general, nacido en Querétaro e indígena de origen otomí, pero leal a la causa francesa: Tomás Mejía. Este último había sostenido una relación de amistad con Mariano Escobedo. A tal grado que cuando Escobedo durante la Reforma había caído detenido por quienes defendían la causa de los conservadores y entre ellos Tomás Mejía, estele había perdonado la vida a Escobedo. Lo que dice Cavazos (2019) es que Mejía decidió tomar el mismo camino que el Archiduque. Los tres fueron fusilados el 19 de junio de 1967 (Cavazos, 2019).
La vida militar y política no terminó ahí. Como ocurría en aquellos tiempos México, a pesar de haber expulsado a los franceses, había una cierta inestabilidad que daba motivo a constantes levantamientos y los motivos no faltaban. En San Luis Potosí, Escobedo en donde ya había residido algún tiempo debido a que se su esposa e hijo vivían en esa entidad, fue nombrado encargado de poner ordena ante una sublevación. Logró terminar con la sublevación y fue nombrado Gobernador de la entidad. En 1871 participan Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz por la presidencia. La ganó Juárez. Lerdo reconoció los resultados mientras que Díaz los rechazó y de cuya actitud surgió el Plan de la Noria que consistía en rechazar la reelección de Juárez que ya había sido elegido presidente. Mariano Escobedo apoyó a Lerdo de Tejada. Ante los resultados optó por no tomar partido y renunció a la gubernatura y se fue a “descansar” (Cavazos, 2019)
Un año después, en 1872, volvió a la gubernatura una vez que las cosas adquirieron cierta normalidad luego de que Díaz aceptó la amnistía de parte de Lerdo. En San Luis, Escobedo regresó a la gubernatura y de inmediato fueron aprobadas las Leyes de Reforma y entre ellas el control del Registro Civil de parte las autoridades seculares. También se organizó el Registro Público de la Propiedad, se promovió la beneficencia y los paseos públicos dentro de la ciudad como ocurrió en otras ciudades con los liberales gobernando, incluida la etapa en la que Díaz gobernó por más de 30 años. Lerdo impulsó la creación de vías de comunicación, así como los puentes necesarios para comunicar a las principales ciudades potosinas con el fin de establecer y facilitar las relaciones entre ellas y comercio. Igualmente apoyó la creación de acueductos para llevar agua.
Los liberales eran muy agudos en cuanto a los proyectos que deberían consolidar su proyecto de nación. La estrategia de crear Centros Literarios, como ocurrió en San Luis Potosí, apuntó a mejorar la educación y la formación de profesionistas de cierto nivel que respondieran a las necesidades de su proyecto político. Escobedo no había tenido oportunidad de estudiar como sus hermanos, se consideraba un hombre forjado en el campo. Sin embargo, la corriente a la que pertenecía tenía bastante claro hacia dónde dirigir un país que a pesar de la independencia aún se mantenía en sus estructuras los antiguos moldes de la colonia y la actividad de las corrientes centralistas y conservadoras todavía esperaban la venida de su modelo de “Mesías” europeo. Decretó la instrucción primaria gratuita en San Luis Potosí y primaria superior. Fundó el Instituto Científico y Literario en donde se impartían las carreras de ingeniería, leyes y medicina.
Escobedo sigue a Lerdo (del que es encargado de Guerra) que es depuesto por Díaz y el Plan de Ayutla y viaja con él a EU. Intenta organizar en la frontera fuerzas leales a Lerdo, pero finalmente se entrega cuando detienen a quien le había brindado protección. Es enjuiciado en la ciudad de México y adquiere su libertad. Se dedica el resto de su vida al trabajo en sus propiedades que no era otra cosa que alguna o algunas haciendas. No era de origen un hombre de escasos recursos, había heredado las tierras de su padre. No era un gran hacendado. La biografía de Cavazos no entera acerca de sus propiedades. Tal vez se deba a que fue gobernador de dos entidades. Durante la guerra dio muestras de su honestidad, muy propio de los liberales del XIX. Se casó con una mujer que poseía hacienda. Pudo haber sido un tipo de compensación por sus servicios a la patria. Muere en 1902 en la ciudad de México.
En una de las haciendas, en un espacio guardaba “una panoplia con armas antiguas; los fusiles con que se dio muerte a Maximiliano y otro de Miramón; dos pistolas que Mejía le dio al ser conducido a su prisión de la Cruz; dos espadas de puño de oro y dos bastones de puño de oro y pedrería, regalo de ciudades agradecidas…
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