
Por Rafael Alfaro Izarraraz
El sionismo es una corriente ideológica que inició con la intención de crear un Estado para la población judía dispersa en el mundo y concentrarla en el territorio ocupado desde tiempos milenarios por la población palestinaque es considerada un estorbo. Esa idea ha mutado una vez que Israel se convirtió en guardián de los intereses de EU en la región con quien comparten agenda. De ocupar palestina ahora promueven crear el Gran Israel cuyos límites van desde los márgenes de los ríos Nilo y Éufrates, región agrícola, agua, rica en gas y petróleo.Lo anterior en el contexto del poder financiero del sionismo adquirido en la era financiera del capitalismo global y reciente de la IA y en el que quienes dirigen el Estado israelí, sus creencias, se asocian la venida del “Mesías”.
Veamos su origen. El 2 de noviembre de 1917 (en plena primera guerra mundial) el ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra, Arthur Balfour, envía una carta a Walter Rothschild, quien en ese momento era el representante de la comunidad judía sionista inglesa. La carta, palabras más palabras menos decía que el gobierno inglés veía con buenos ojos la creación de “un hogar nacional” del pueblo judío en territorios del pueblo Palestino. No olvidemos de momento que Inglaterra era todavía la potencia mundial dominante.Walter fue un descendiente de la familia de fama banquera mundial, los Rothschild. Además, era una representante de la ideología sionista dentro del judaísmo.
La misiva del 2 de noviembre de 1917 debe contemplarse en el contexto de otras acciones llevadas a cabo por el gobierno británico con respecto a su relación histórica y de apoyo a la comunidad judía. En 1840, de acuerdo a Schoenman, una vez que había corroborado la cohesión social y la estabilidad que prevalecía en el territorio palestino, Lord Palmerston, ministro inglés (que participó en la etapa de la “época de oro” del imperio y muy activo en la guerra del opio contra China), propuso por primera ocasión la creación de un consulado en Jerusalén a la vez que creía en la fundación de una colonia judía a fin de preservar los intereses de la corona británica. La cohesión y la estabilidad de los pueblos es dinamita para los imperios.
Otro factor a tomar en cuenta ocurrió en 1896 y 1905. Como se sabe, el imperio turco fue dominante en territorio palestino y la región durante 500 años hasta que en 1917 fue derrotado durante la primera guerra mundial. Por medio de Theodor Herzl, de origen húngaro, no fue el primer formulador del sionismo, pero si de los que impulsaron la idea de crear un estado israelí en territorio palestino. Hezrl, le pidió al entonces sultán turco que les cediera el territorio de Palestina y que ellos, a cambio, organizarían las finanzas turcas y, asimismo, crearían un muro civilizatorio en contra de la barbarie que venía de Asia. Le pedían que colocaran a la Iglesia en manos de Lutero…
Entre 1905 y el estallido de la guerra mundial, primero, el movimiento sionista se ofreció a los turcos para que les cedieran los territorios de Palestina, lo mismo hizo con Alemania cuando deseaba enfrentar a Inglaterra y Francia y quería aliarse con Turquía, pero más tarde, finalmente, se declaró aliado de Inglaterra. Pragmáticos, sin duda. En todos los casos prometía el movimiento sionista alianza con el actor en turno, que luego de que les cedieran el territorio palestino ellos se convertirían en los mejores defensores de los valores de la civilización frente a los bárbaros de oriente, incluidos a los propios palestinos, a los que querían y quieren fuera del territorio que legítimamente han ocupado por siglos.
Para el movimiento sionista judío los palestinos “no existían” en el territorio de Palestina por lo que era un territorio “vacío”. Ya para los primeros años de la conflagración mundial los ingleses poco a poco habían ocupado el territorio que pertenecía al imperio turco. Los sionistas vieron en este hecho la oportunidad para lograr de los líderes británicos aceptaran de crear un estado israelí en donde ya existía otro pero que había permanecido en órbita de los turcos. De acuerdo a la versión de los sionistas el territorio de palestino era su territorio y se debería expulsar a los palestinos. Y así lo hicieron con el tiempo.
La población judía, en esa milenaria región, había permanecido de manera constante esclavizado por otros pueblos. Lo más conocido es la historia de los judíos en Egipto. Pero se desconoce que fueron los iraníes, antiguos persas, al mando de Ciro el Grande, quienes liberaron a los judíos de la esclavitud que ejercía sobre ellos el imperio babilónico.Ciro tenía sus propios intereses para actuar de esa manera, pero como sea lo hizo e inclusive es reconocido en los textos bíblicos. Ahora bien, la invención de un pueblo judío viene de tres fuentes: una, sustentada por creencias mítico-religiosas (la tierra prometida) que tiene que ver con la fe, el poder del dinero y la geopolíticos de Inglaterra en la región de la actual Asia occidental.
Existe un debate sobre si los escritos bíblicos (Torá, para la población judía) y el derecho o no de esta población a poseer un territorio. Por lo que aquí nos ocupamos, en esta entrega, es que no existe pueblo, en general, cuyos antecedentes no estén asociados ya sea con la historia oral o escrita en el marco de una realidad en la que prevalece el mito. Aquí destacamos la forma en que la corriente sionista judía reclama un “derecho” sobre un territorio ocupado por población palestina que los sionistas conciben como bárbara y la colocan en la mira como una relación entre un pueblo que se concibe como imperio colonial y un pueblo palestino subyugado y condenado a ser eliminado. Lo anterior, incrustado en la disputa imperial por los territorios del imperio turcoque se disputaban Inglaterra y Francia luego del fin de la primera guerra mundial.
Para el imperio inglés lo importante era controlar a los pueblos árabes que se sentían amenazados por la presencia de un nuevo imperio, por lo que fue parte de su estrategia crear un equilibrio de fuerzas incrustando a los judíos en la región que operarían a favor de sus intereses a pesar de que las comunidades judías están dispersas en pueblos, imperios o naciones con cierto poder: desde Roma hasta EU, ahora, como poseedores de dinero, pagadores de impuestos y prestamistas. Las cosas cambiaron favorablemente con la consolidación del modelo capitalista que se consolidó en el siglo XVIII y XIX, precedido por la época de los imperios coloniales noratlánticos.
En ese contexto surge el sionismo como una ideología que concibe la creación de un Estado israelí como un acto propio de cualquier imperio y como método la “necesaria” aniquilación del pueblo que sería sometido a ese interés, el pueblo palestino. Lo anterior, una vez que lograron empatar sus intereses con las del imperio británico.Uno de los principales ideólogos del sionismo Vladimir Jabotinsky, quien escribió la Muralla de Hierro, claramente expuso citado por Schoenman: “No cabe pensar en una reconciliación voluntaria entre nosotros y los árabes ni ahora ni en un futuro previsible. Toda la gente inteligente. Toda la gente inteligente, salvo los ciegos de nacimiento, comprendieron hace mucho la completa imposibilidad de llegar a acuerdos voluntarios con los árabes de Palestina para transformar Palestina de país árabe en país de una mayoría judía. Cualquiera de nosotros tiene una idea general de la historia de las colonizaciones. Buscad aunque sea un solo ejemplo de que la colonización de un país se haya producido con el acuerdo de la población nativa. Eso nunca ha ocurrido… Los nativos siempre lucharán contra los colonizadores de buen y mal corazón”.
En otras palabras, los ideólogos del sionismo, desde su concepción original, comprendieron y así lo expresaron, que la creación de un Estado en una región de población árabe era un acto colonial y que no habría paz hasta que una población (los palestinos en este caso) fueran exterminados porque como lo explica Jabotinsky. El Israel de unos años después de que la ONU aprobó su constitución en 1948 tiene un total de 22 mil 145 kilómetros (no estema el debate de sus fronteras, que existe). Su tamaño es, comparado con una entidad mexicana, más o menos de las mismas dimensiones territoriales del estado de México que tiene 17 millones de habitantes. Israel, nueve.
La única manera de explicar cómo es que un Estado de esas dimensiones puede tener tanto poder en el mundo y sostener en un mismo momento siete guerras, dice Netanyahu, que sabe como influir en los poderes estadounidenses tiene sus bases. La creación del Estado de Israel, su evolución, el poder financiero global conseguido por sionistas que dirigen las principales firmas financieras del mundo, las inversiones que realizan en la Inteligencia Artificial (el ultraderechista Elon Musk, Palantir, de IA, entre otros) de pronto aparecen en Latinoamérica… Así lo denunció el todavía presidente Petro, durante las elecciones.
Israel es un metaestado sionista mundial.
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