Boda Exprés y Sombras Judiciales: el Nuevo Enlace de Rutilio Escandón, ex Gobernador de Chiapas - Lacallelibre

Boda Exprés
  • En Washington andan inquieto, mientras Ruttilo, el exgobernador de Chiapas contrajo matrimonio con la diputada Flor Esponda a finales de 2024, apenas meses después del fallecimiento repentino de su segunda esposa.El expediente que maneja Estados Unidos apunta a su círculo más cercano, con Adán Augusto López como pieza clave.

 

Por Luz del Alba Belasko

San Cristobal de las Casas, Chiapas. – El exgobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, contrajo matrimonio en diciembre de 2024 con la diputada federal Flor Esponda, de 34 años, en una ceremonia que se realizó a solo seis meses del fallecimiento de su segunda esposa, Rosalinda López Hernández. Fue, en ese diciembre del año de la incertidumbre, en donde toda la sierra fronteriza estaba tomada por CJNG-HUIXTAS,  el exgobernador de Chiapas se plantaba ante el altar con Flor Esponda, diputada federal, en un enlace que los periódicos llamaron relámpago y los malpensados llamaron estrategia.

Pero lo cierto, lo único cierto en aquel país de espejismos, era que mientras Rutilio cambiaba anillos en la capital, en Washington los expedientes se acumulaban como nubes de tormenta sobre el Golfo. La información, publicada por el periodista Roberto Rock, revela que el enlace ocurrió en un contexto de creciente escrutinio judicial.

Y el nombramiento, como las promesas de los políticos, se desvaneció en el aire caliente de la diplomacia. Porque los papeles que circulaban en los pasillos del poder norteño no hablaban de bodas ni de flores: hablaban de dinero opaco que se deslizó por las rendijas de Chiapas entre los años del dieciocho y el veinticuatro, mientras el crimen organizado dibujaba mapas de sangre en aquella frontera olvidada. El Cártel de Sinaloa y el CJNG se disputaban el territorio como dos bestias que se reparten una carroña, y en medio, los testaferros y las facturas falsas tejían una telaraña que ahora los fiscales del norte pretendían desenredar con manos de cirujano.

Fuentes consultadas y confirmaron que el Departamento de Estado estadounidense mostró resistencia en septiembre pasado cuando el gobierno mexicano propuso a Escandón como cónsul en Miami. El nombramiento no prosperó. Expediente en Washington De acuerdo con los informes de inteligencia a los que tuvo acceso Rock, las autoridades de EE. UU. investigan tres líneas principales vinculadas a Escandón y su círculo:

 

  1. Movimientos financieros irregulares durante su gestión al frente de Chiapas (2018-2024).
  2. El incremento de la presencia del crimen organizado en la frontera sur, con disputas entre el Cártel de Sinaloa y el CJNG.
  3. Posibles vínculos sentimentales de un familiar directo de Escandón con un líder del narcotráfico. Sin embargo, el perfil que Estados Unidos traza sobre el exmandatario no lo ubica como objetivo principal, sino como un potencial testigo colaborador.

Pero el verdadero nombre que hacía temblar los expedientes no era el de Rutilio, no, sino el de Adán Augusto López Hernández, senador y exsecretario de Gobernación, cuñado del novio, hermano de la difunta, y según los informes, el artífice de aquel laberinto de facturas falsas que en Tabasco bautizaron como «huachicol fiscal», presuntamente operado a través de empresas fantasma constituidas en su propia notaría durante su gobierno estatal (2019-2021).

La investigación sugiere además que en ese periodo se facilitó la entrada del Cártel Jalisco Nueva Generación a Tabasco, con una estrategia para expandirse hacia Chiapas, entonces controlado por el Cártel de Sinaloa. El papel de Rosalinda López Hernández quien fuera la del SAT en gobierno federal con López Obrador y en 2024 quedéra electa para senadora, mismo día en que falleció en Estados Unidos en sospechosa muerte.

Y mientras los fiscales norteamericanos afilaban sus lápices y sus preguntas, en México la noticia de la boda corría de boca en boca como un rumor que no termina de cuajar. Porque cuando la política se viste de blanco, decían los viejos en los pasillos del poder, hay que mirar debajo del velo, donde siempre se esconden los hilos que mueven los muñecos.

Rosalinda, la hermana de Adán Augusto, la estrecha colaboradora del presidente que ya no está, había sido en vida la que realmente gobernaba Chiapas. Ella movía los hilos de la Fiscalía y la seguridad pública, ella tejía las alianzas con el grupo tabasqueño, ella era, en palabras de un exfuncionario que pidió no ser nombrado, «la que ponía las cartas sobre la mesa». Y cuando la muerte la sorprendió en aquel viaje al norte—y su deceso fue ocultado varios días, como se oculta una moneda falsa—, los notarios de la entidad vieron cómo un número indeterminado de inmuebles y cuentas cambiaban de nombre, restándole bienes a Escandón en un movimiento patrimonial que ahora los fiscales miraban con lupa de joyero.

Pero la sombra es más larga aún, porque en los informes de inteligencia también aparece el nombre de Andrea Chávez, senadora y protegida de Adán Augusto, que el año pasado intentó hacerse con la candidatura a la gobernatura de Chihuahua con recursos que, según los papeles, llegaron de un empresario cercano al exsecretario de Gobernación, en una danza de influencias que olía a dinero sucio y a favores que nunca se cobran en efectivo.

Así, mientras Rutilio Escandón celebraba su tercera boda con la muchacha de treinta y cuatro años, y el polvo de los cohetes se confundía con el polvo de los expedientes que se acumulaban al otro lado del río Bravo, el tiempo seguía su curso implacable, tejiendo destinos y deshaciendo voluntades.

Porque en el país de los espejismos, donde las bodas son relámpagos y las muertes son misterios, lo único que permanece es el rumor que corre de boca en boca, como el viento que anuncia la tormenta antes de que caiga la primera gota. Y mientras Rutilo, el tiempo se hizo polvo entre los dedos de los fiscales, y el nombre de Adán Augusto resonó en los pasillos de Washington como un eco que no termina de extinguirse. Porque cuando la justicia se viste de expedientes y los matrimonios de prisa, hay que recordar la máxima que los viejos políticos repiten en voz baja: en el tablero del poder, ninguna ficha se mueve por casualidad, y cada anillo que se coloca en un dedo es también un eslabón que se cierra en la cadena del destino.

Y así, entre velos de novia y velos de secreto, la historia de Rutilio Escandón continuó escribiéndose en los periódicos y en los expedientes, mientras el polvo de aquella boda exprés se asentaba lentamente sobre la mesa del fiscal, donde aguardaban, pacientemente, las preguntas que nadie se atreve a formular en voz alta.

Pd.Ni Escandón ni Adán Augusto López ni Flor Esponda habían emitido posicionamientos públicos sobre estas revelaciones.