
- Daniel Noboa declaró la guerra al narco en Ecuador y desde entonces aumentaron las denuncias por desapariciones forzadas y el país alcanzó niveles récord de violencia, como sucedió en México con Felipe Calderón.
Ciudad de México, 2 de junio (SinEmbargo).– Una patrulla militar intercepta a varios menores de edad. En la grabación se observa cómo los uniformados persiguen a los adolescentes, los someten en la vía pública y los suben por la fuerza a un vehículo. Uno de los jóvenes es subido a la camioneta mientras recibe golpes; otro permanece boca abajo en la parte trasera. Las imágenes, captadas en diciembre de 2024, documentan la detención ilegal de varios menores en el sector de Las Malvinas, en Guayaquil, quienes posteriormente fueron hallados sin vida. El caso ha exhibido las violaciones a los derechos humanos en Ecuador, un país en donde la guerra al narcotráfico del Presidente Daniel Noboa ha incrementado los niveles de violencia, como ocurrió en México en 2006, en la administración de Felipe Calderón Hinojosa.
Las imágenes constituyeron una de las pruebas centrales de uno de los episodios más graves de las denuncias por violaciones a los derechos humanos en Ecuador, en el que se ha documentado el momento en que los menores quedaron bajo custodia de los militares. Para la Fiscalía y el tribunal, estos registros ayudaron a reconstruir los hechos que derivaron en la desaparición forzada de los cuatro jóvenes de Las Malvinas, cuyos cuerpos fueron hallados posteriormente en la zona de Taura. En diciembre de 2025, un tribunal condenó a 11 de 17 soldados acusados a más de 34 años de prisión por la desaparición forzada de los menores.
Más desapariciones con el modelo de Calderón
No se trata de un caso aislado. Hace unas semanas, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU emitió un informe sobre la situación en Ecuador, tras evaluar la información complementaria presentada por el Estado en marzo de 2026. El organismo internacional, si bien reconoció los desafíos que impone el incremento de la violencia relacionada con el crimen organizado, manifestó su «profunda preocupación» por el marco institucional y las prácticas de seguridad actuales.
El Comité documentó la desaparición forzada de al menos 51 personas, incluyendo niños y adolescentes, presuntamente a manos de las fuerzas del orden, incluidas las Fuerzas Armadas, durante operativos realizados entre 2024 y 2025. Fue en enero de 2024 cuando el derechista Daniel Noboa, recién electo Presidente de Ecuador, declaró la guerra al crimen organizado, una decisión que ha llevado a este país a una descomposición en sus niveles de paz.
Ecuador, por ejemplo, cerró 2025 con una tasa de homicidios de 50.1 por cada 100 mil habitantes, la más alta de su historia reciente, según el Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO). La misma información refiere que en el primer semestre de 2025 se registraron 4 mil 619 homicidios, un incremento de 47 por ciento frente al mismo periodo de 2024, constituyendo la cifra semestral más alta de la que se tiene registro en el país.
El Presidente ecuatoriano Daniel Noboa
Cifras del Ministerio del Interior citadas por la prensa indican que entre enero y abril de 2026 se registraron 2 mil 778 asesinatos, un promedio de 23 homicidios diarios que, de mantenerse, podrían convertir a 2026 en el segundo año más violento de la historia ecuatoriana.
En México, con Calderón, la declaratoria de guerra —la cual se encomendó al Secretario de Seguridad, Genaro García Luna, preso en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico— llevó a que entre diciembre de 2006 y octubre de 2012 se registraran 101 mil 199 homicidios dolosos, un aumento de 37 por ciento respecto al sexenio anterior. Los homicidios denunciados pasaron de 11 mil 806 en 2006 a 21 mil 732 en 2012, un aumento del 85 por ciento, mientras que secuestros y extorsiones también aumentaron significativamente.
En lo que respecta a las desapariciones en México, se ha documentado que la mayoría de los casos se dieron en la “guerra contra el narcotráfico”, iniciada durante el sexenio de Calderón Hinojosa. Ese mismo modelo, con sus consecuencias, se ha visto replicado en Ecuador.
La ONU alertó al respecto sobre el aumento de las desapariciones de menores, junto con deficiencias en la coordinación institucional para aplicar estrategias de prevención. En particular, el Comité advirtió sobre el uso limitado del programa “Alerta Emilia” en estos casos e instó a reforzar los mecanismos de detección y localización de menores desaparecidos, así como las políticas de prevención.
El Comité expresó inquietud ante la creciente tasa de homicidios y desapariciones de niños, vinculada al reclutamiento forzado por organizaciones delictivas. Sobre este punto, el informe critica las deficiencias en los mecanismos de búsqueda como la Alerta Emilia, exigiendo al Estado: «Reforzar sus mecanismos de detección y localización de niños y niñas desaparecidos y adoptar medidas efectivas e inmediatas para prevenir dichas desapariciones, abordando las causas profundas de tales sucesos».
No obstante, las drogas, sobre todo la cocaína, siguen llegando en cantidades industriales desde los puertos del país a los mercados estadounidenses y europeos. Las comunidades pobres, especialmente a lo largo de la costa del Pacífico, languidecen bajo el control de una multitud de grupos hiperviolentos que luchan por el control, como sostiene Crisis Group.



