
- De acuerdo con el corresponsal especial de Le Point, quien escribe desde Florida, el republicano «está convirtiendo su mandato en una mina de oro personal».
Ciudad de México, 6 de abril (SinEmbargo).– El texto, lapidario, se llama “El imperio Trump: La Casa Blanca, la gallina de los huevos de oro de Donald Trump. Negocios de criptomonedas, clubes privados, bienes raíces, regalos, sospechas de manipulación del mercado de valores… El Presidente estadounidense, acusado de cleptocracia, está convirtiendo su mandato en una mina de oro personal”. Lo escribe el corresponsal de Le Point en Estados Unidos (EU), François Miguet.
Inicia con un diálogo:
–¿Te gustaría vivir en Estados Unidos?
–Desde luego que no, ya no es el Estados Unidos que yo anhelaba.
“Aleksander Kwasniewski, el único Presidente de izquierda que Polonia ha elegido desde la caída del comunismo en 1989, reveló en el diario Gazeta Wyborcza que, siendo estudiante en 1976, había recorrido Estados Unidos de costa a costa en coche. ‘Era el Estados Unidos más hermoso de mi vida. Era acogedor, abierto, ajeno a los temores que llegaron después, con el sida, el terrorismo y las sucesivas crisis económicas’. El expresidente polaco cree que Estados Unidos celebrará su 250 aniversario en un ambiente sombrío. Incluso si Trump pierde las elecciones de mitad de mandato en noviembre, no cambiará sus políticas, opina”.
Luego, el autor narra cómo Herbert Wertheim, quien ocupa el puesto número 1044 entre las personas más ricas del mundo según Forbes con una fortuna de tres mil 500 millones de dólares (mdd), pudo acercarse a Trump con un cheque de dos millones de dólares en la mano. Hasta visita privada a la Casa Blanca, con el Presidente, le tocó.
“Algunos están dispuestos a gastar sumas colosales para acercarse al exmagnate inmobiliario neoyorquino convertido en líder político mundial. Es bien sabido que no duda en monetizar sus apariciones para su propio beneficio o el de sus socios. Proyectos inmobiliarios bajo su marca, productos con su imagen, regalos de países o empresas, inversiones de todo tipo, especulación con criptomonedas. Según el último recuento de The New Yorker, el Presidente-magnate ha amasado más de cuatro mil millones de dólares durante sus dos mandatos. Sin precedentes”, dice.
Agrega, en su texto de portada de Le Point: “Es bien sabido que Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo una plutocracia donde los individuos más ricos financian campañas presidenciales con miles de millones de dólares. Pero, ¿se está convirtiendo en una cleptocracia, es decir, un estado basado en conflictos de intereses, si no directamente en la corrupción? Para los politólogos Alexander Cooley y Daniel Nexon, profesores del Barnard College y de Georgetown, la respuesta es sí: ‘Donald Trump ha instrumentalizado la política exterior estadounidense para aumentar su riqueza personal, reforzar su prestigio, y favorecer a un pequeño círculo de familiares, amigos y allegados. La diplomacia estadounidense está ahora, en gran medida, subordinada a los intereses privados del Presidente y sus allegados’”.
Se sabe, dice, que Trump ya disfrutaba de una fortuna de nueve cifras antes de instalarse en el Despacho Oval, lo que le permitió renunciar a su salario presidencial de 400 mil dólares anuales. Pero su carrera política es sin duda la más lucrativa de la historia, y desde su reelección, se ha acelerado, agrega.
“Para comprender plenamente este fenómeno, basta con visitar Palm Beach, el exclusivo complejo turístico costero donde se encuentra Mar-a-Lago, la residencia personal (ocupa un ala) y club privado del 47 Presidente de los Estados Unidos. Este edificio de 126 habitaciones, visible a kilómetros a la redonda gracias a su mástil de 21 metros de altura coronado con una bandera estadounidense, es su fortaleza. Los policías de guardia las 24 horas y el letrero de ‘President Donald J. Trump Boulevard’, plantado como un estandarte medieval frente a la rotonda adyacente, sirven como recordatorio constante. ¡Prohibido el paso! Excepto para los 500 miembros selectos del club. Y las cuotas de membresía no son baratas. Han aumentado de 200 mil a un millón de dólares (antes de impuestos) entre 2016 y la actualidad, un incremento del 400 por ciento. A esto se suman las cuotas anuales —alrededor de 32 mil dólares— y la obligación de comer en las instalaciones varias veces al año”, reporta.
Por ese precio, los huéspedes pueden disfrutar –apunta François Miguet–, de la piscina, el campo de golf, el patio o la mesa principal del comedor, del tamaño de Putin (nueve metros). “Pero, sobre todo, tienen la oportunidad de codearse con líderes empresariales como el fundador de Tesla, Elon Musk, o el fundador de Amazon, Jeff Bezos. Y jefes de Estado, como el recientemente Presidente finlandés Alexander Stubb, el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu o el líder de la Ucrania devastada por la guerra, Volodímir Zelenski. El 28 de febrero, Donald Trump no dudó en lanzar el conflicto contra Irán desde la sala de guerra de su ‘Casa Blanca de Invierno’, como ya lo había hecho con las operaciones en Venezuela y Yemen. Un escalofrío garantizado para los residentes presentes”.
Según se informa, detalla, su palacio amarillo, repleto de estuco y bastante hortera, le reportó al clan Trump 125 millones de dólares en menos de una década. “¡Nada mal! Pero eso no es nada comparado con lo que le han aportado las criptomonedas. Durante su primer mandato, ‘DJT’, como lo llaman sus seguidores, se opuso a ellas. Para él, su valor era pura palabrería. Desde entonces, sin embargo, ha lanzado tokens Trump y Melania, y ha autorizado a sus hijos, Eric y Donald Jr., a ceder su nombre a American Bitcoin a cambio de una participación del 30 por ciento en la empresa. Si bien es difícil cuantificar con precisión cuánto le han reportado estas monedas sin valor a su familia, el total podría, según las últimas cifras de The New Yorker, superar los tres mil millones de dólares”.
El cálculo sobre la riqueza de Trump
El 1 de febrero pasado, The New Yorker publicó, efectivamente, un cálculo sobre la riqueza de Trump. Las primeras acusaciones formales de corrupción contra él vinieron del Consejo Editorial de The New York Times. Dijo que había usado la Presidencia para embolsarse al menos mil 400 millones de dólares con actos de corrupción. Y “sabemos que esta cifra es una subestimación porque algunas de sus ganancias permanecen ocultas al público. Y siguen creciendo”, sostuvo el editorial principal.
La portada llevaba una enorme foto de la sonrisa de Trump. La cabeza: “Hace un año, Donald Trump juró servir al pueblo estadounidense. En cambio, se ha centrado en usar la Presidencia para enriquecerse. Cómo se ha embolsado Trump mil 408 millones 500 mil dólares”.
El periódico The New York Times tenía razón, aparentemente, no sólo en que el Presidente de Estados Unidos se estaba enriqueciendo de manera grotesca. También en que cualquier estimación sobre su fortuna se quedaría corta. Posteriormente, un amplio texto de David D. Kirkpatrick en la revista The New Yorker estimó que la nueva cifra superaba con creces todo cálculo anterior: cuatro mil 050 millones de dólares.
“En agosto, informé que el Presidente y su familia habían ganado tres mil 400 millones de dólares aprovechando su cargo. Tras su primer año de regreso al cargo, la cifra se ha disparado”, escribió Kirkpatrick, redactor de The New Yorker con especialidad en verificación de datos; quien duró 22 años como reportero para The New York Times en la ciudad de Nueva York, en El Cairo y en Londres. El periodista es además tres veces Premio Pulitzer por servicio público, periodismo internacional y periodismo nacional.
“Al comienzo de su primer mandato, Donald Trump prometió que él y su familia jamás harían nada que pudiera siquiera ser percibido como una explotación del cargo de Presidente. En cambio, su segundo mandato se presenta despiadado. Él y miembros de su familia han firmado una avalancha de megaoperaciones en el extranjero, ensombrecidas por conflictos de intereses, y han lanzado al menos cinco empresas de criptomonedas diferentes, todas las cuales aprovechan la posición de Trump como Presidente para atraer compradores o inversores. Los organismos de control ético afirman que ningún otro Presidente ha explotado su posición de forma tan descarada, ni a tal escala. Trump explicó recientemente al Times por qué abandonó su anterior moderación: ‘Descubrí que a nadie le importaba’”, dijo Kirkpatrick.
¿Tiene razón Trump sobre la indiferencia del público estadounidense?, se preguntaba el periodista. Su respuesta: “El verano pasado, calculé cuánto dinero habían ganado él y su familia inmediata gracias a su alto cargo. Mi método fue conservador. Me parecía injusto envidiar a Trump por las ganancias de los numerosos negocios que poseía antes de llegar a la Casa Blanca. Así que excluí de mi cálculo hoteles, condominios y campos de golf preexistentes, junto con posibles extensiones de esos negocios de larga data. Asimismo, Trump no es el primer Presidente que intercambia acceso o influencia potencial por recaudación de fondos políticos, y generalmente no puede gastar ese dinero en gastos personales, así que también lo dejé de lado. Por último, descarté los activos de dinero ficticio que no podía vender fácilmente sin provocar una venta forzosa que destriparía su valor, como sus acciones en la empresa detrás de Truth Social, su plataforma de redes sociales”.



