
- Aunque una salida de EU de la OTAN es poco probable, la tensión entre ambas partes se incrementa, lo que está deteriorando gravemente los cimientos del organismo internacional.
- Varios países que integran al organismo decidieron no respaldar al Presidente Donald Trump en su ofensiva contra la nación persa.
Ciudad de México, 6 de abril (SinEmbargo).- En paralelo al conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la relación entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Americana parece resquebrajarse poco a poco luego de que varios países que integran al organismo decidieron no respaldar al Presidente Donald Trump en su ofensiva contra la nación persa. Mientras el republicano insiste en abandonar la OTAN, los aliados europeos le responden que no es su guerra y de ninguna forma se dejarán arrastrar hacia ella.
Pese a que expertos y varios países que integran la alianza consideran que una salida de Estados Unidos de la OTAN es poco probable, es evidente que la tensión entre ambas partes ha crecido desde el inicio de las hostilidades contra Irán, lo que podría mermar la relación del organismo internacional, integrado por 32 países incluida la propia Unión Americana y Canadá; los europeos se han enfrascado con Trump en polémicas declaraciones y amenazas durante la escalada del conflicto y, en especial, luego de que los iraníes cerraran el Estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes.
Tras el inicio de la denominada operación Furia Épica, a finales del pasado mes de febrero, y el cierre del Estrecho por donde pasa el 25 por ciento del petróleo que se comercializa en el mundo, el mandatario estadounidense solicitó el apoyo de sus aliados europeos. Sin embargo, sus aliados se negaron a sumarse al conflicto, lo que desató la furia del republicano, quien calificó de “cobardes” a los miembros de la OTAN y afirmó que la Alianza «es un tigre de papel» sin la presencia de Washington. Desde ese momento Trump ha amenazado, de manera reiterada, con salirse de la organización.
«Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel. No quisieron unirse a la lucha para detener a un Irán con armas nucleares», criticó Trump a través de un mensaje en sus redes sociales. «Ahora que esa batalla está ganada militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el Estrecho de Ormuz», añadió el pasado 20 de marzo.
Sólo unos días después, el pasado 26 de marzo, Trump arremetió nuevamente contra la OTAN, al afirmar que sus países miembros “no han hecho absolutamente nada” frente a lo que describió como una nación iraní “diezmada militarmente”. En ese sentido, el mandatario subrayó que Estados Unidos “no necesita nada” de la alianza, aunque pidió no olvidar este momento en la historia.
Apenas el pasado 31 de marzo, Marco Rubio, Secretario de Departamento de Estado de Estados Unidos, aseguró que después de que termine la guerra con Irán, la Unión Americana se sentaría a “reexaminar» su relación con la Alianza. «Creo que no hay duda de que, lamentablemente, una vez concluido este conflicto, vamos a tener que reexaminar esa relación. Vamos a tener que reevaluar el valor de la OTAN dentro de esa alianza para nuestro país», declaró Rubio a Fox News.
El funcionario sostuvo que mientras formó parte del Senado de Estados Unidos defendió firmemente a la OTAN, ya que consideraba que las bases estadounidenses, instaladas en diversos países europeos, le permitían a la Unión Americana «proyectar poder en diferentes partes del mundo», pero tras la negativa de las naciones aliadas para utilizar estas bases, e incluso del cierre del espacio aéreo a aviones estadounidenses, Rubio cuestionó la permanencia de Estados Unidos en la OTAN.
«Si ahora hemos llegado a un punto en el que la alianza de la OTAN significa que no podemos usar esas bases, que de hecho ya no podemos usar esas bases para defender los intereses de Estados Unidos, entonces la OTAN es una calle de sentido único», dijo. «Cuando necesitamos que nos permitan usar sus bases militares, ¿su respuesta es ‘no’? Entonces, ¿para qué estamos en la OTAN? Hay que plantearse esa pregunta», agregó.
El primero en posicionarse en contra de la intervención de Estados Unidos e Israel en Irán fue el Gobierno de España, el cual cerró el espacio aéreo a aquellos vuelos de aviones implicados en la guerra contra Irán. Según adelantó este lunes El País y recogen varios medios, con esta restricción España no sólo prohíbe el uso de las bases militares de Rota y Morón, sino también que aviones vinculados a la ofensiva contra Irán puedan sobrevolar el espacio aéreo español, confirmaron a Europa Press fuentes del Ejecutivo.
La prohibición afecta tanto a los despegues desde suelo nacional como al sobrevuelo de aeronaves militares procedentes de bases en Reino Unido o Francia. La medida provocó la molestía de Trump, quien amenazó con «cortar todo el comercio con España». “Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos. Podemos volar hasta allí y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos. No tenemos por qué hacerlo. Pero se mostraron hostiles, así que les dije que no queríamos hacerlo”, declaró el republicacno tras conocer la decisión española.
En respuesta, el Gobierno encabezado por Pedro Sánchez sostuvo que el conflicto desatado por Washington e Israel “viola el derecho internacional”. Sánchez encabeza el grupo de países europeos que se niega a sumarse a la guerra contra Irán y cuyos estragos, tras el cierre del Estrecho de Ormuz, hacen temblar al viejo continente. «Esta no es nuestra guerra. Pero los españoles sí son nuestra gente», escribió el jefe del Ejecutivo español a través de la red social X.
Italia no permitió que varios bombarderos estadounidenses que se dirigían a Irán, aterrizaran en la base de Sigonella, en Sicilia. Medios locales señalaron que el Gobierno italiano decidió negarle el permiso a Washington debido a que éste no realizó la «consulta preventiva» como está estipulado en los acuerdos bilaterales respecto a operaciones que rebasan el marco logístico ordinario. La Defensa de Italian aplicó la cláusula «caveat», que prohíbe el aterrizaje de naves de combate, excepto en «situaciones de emergencia».
Por su parte, Francia también negó el acceso a Estados Unidos a su base militar, hecho que dijo Trump “sería recordado” por ser “muy poco colaboradora”. “Francia no permitió que aviones con destino a Israel, cargados de suministros militares, sobrevolaran el territorio francés. ¡Francia ha sido MUY POCO COLABORADORA con respecto al ‘Carnicero de Irán’, quien ha sido eliminado con éxito!”, escribió el Presidente republicano en su red social Truth Social, en donde añadió: “Estados Unidos lo RECORDARÁ”.
Austria fue otro país que rechazó las solicitudes de la Unión Americana para utilizar su espacio aéreo para las operaciones militares que están dirigidas a Irán. Marcel Taschwer, portavoz del Ministerio de Defensa, dijo que esta negativa es por principios constitucionales de neutralidad. “Austria debe rechazar sobrevuelos, debido a su neutralidad, cuando su espacio aéreo es usado por una de las partes de un conflicto”, declaró a medios locales, en donde dijo que fueron “varias” las solicitudes que le envió el gobierno estadounidense, aunque no detalló el número exacto.
Aunque analistas e incluso los mismos países que integran la OTAN han expresado que las posibilidades de que Estados Unidos se retire de la OTAN son muy bajas, las reiteradas amenazas del mandatario norteamericano sí pudieran estar deteriorando las alianzas al interior de la OTAN. Pese a que dirigentes europeos han tratado de mantener la calma y no sobrereaccionar ante las posiciones extravagantes y en ocasiones incoherentes del dirigente estadounidense, han tenido lugar algunas confrontaciones.
El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, por ejemplo, pidió «estar a la altura» de los compromisos en la OTAN, tras las amenazas de su homólogo estadounidense de sacar al país de la Alianza Atlántica, insistiendo en que este tipo de cuestionamientos «vacían de contenido» a la organización. «Creo que organizaciones y alianzas como la OTAN valen por lo que no se dice, es decir, por la confianza que hay detrás», dijo el mandatario francés.
En este sentido, ha lamentado que «si cada día se genera duda sobre el compromiso, se vacía de contenido» la organización». «Cuando se firma un acuerdo, cuando se entra en una alianza, cuando se cree que es importante defender la seguridad de los aliados, hay que estar a la altura de los compromisos adquiridos», insistió Macron, quien respecto a la guerra, destacó que «el mundo necesita estabilidad» y «un retorno a la paz».
«No tengo mucho que comentar», reflexionó, tras incidir en que los estadounidenses decidieron lanzar la operación junto a los israelíes «por su cuenta», por lo que ha vuelto a desvincular a Francia de la ofensiva contra Teherán. «Luego pueden lamentar no recibir ayuda en una operación que decidieron solos. No es nuestra operación. Nosotros lo que queremos es que haya paz lo antes posible y que se establezca un marco diplomático», recalcó el mandatario francés.
Macron defendió la «previsibilidad» de Europa en contraste con las acciones de potencias que toman decisiones «sin avisar», en referencia a Estados Unidos, que actuó de forma unilateral en Irán. Además, exhortó a una convergencia de las estrategias económicas europeas y japonesas «sin depender de ninguna potencia hegemónica». «La previsibilidad tiene valor, y lo hemos demostrado en los últimos años, y me atrevería a decir también en las últimas semanas: estamos donde saben que vamos a estar», dijo al diario Le Figaro.
Explosión en Teherán.
En este sentido, ha contrapuesto la posición europea con los bandazos de Estados Unidos, al que no ha mencionado explícitamente pero sí ha recordado que hay potencias que van «más rápido», pero son más imprevisibles. «No sabes si seguirán en esa posición pasado mañana, o si mañana no tomarán una decisión que pueda perjudicarte sin siquiera avisarte», indicó, en alusión a la ofensiva contra Irán de la que Washington no informó a sus socios en la OTAN.
De parte de Alemania, el ministro de Exteriores, Johann Wadephul, ha reconocido «preocupación» por las palabras del presidente estadounidense sobre una posible retirada. Sin embargo Berlín, uno de los socios más fieles al lazo trasatlántico, cree que una salida de la Alianza «puede evitarse todavía» y que el «compromiso y determinación» de los aliados tienen que hacer recapacitar a Washington.
Keir Starmer, primer ministro británico, también respondió a las amenazas del Presidente Trump sobre su posible salida de la OTAN. Starmer consideró que los amagos del republicano podrían tener el propósito de presionar a la alianza, pese a lo cual, dijo, las decisiones que tome en torno al conflicto de Irán, serán siempre anteponiendo y velando por el «interés nacional británico», ya que, enfatizó no es su guerra y no está dispuesto a que los arrastren a ella.
«En primer lugar, la OTAN es la alianza militar más eficaz que ha existido jamás, nos ha mantenido a salvo durante muchas décadas y estamos plenamente comprometidos con ella. En segundo lugar, independientemente de la presión a la que nos veamos sometidos, y sin importar el ruido que se genere, voy a actuar en defensa del interés nacional británico en todas las decisiones que tome. Y por eso he dejado absolutamente claro que esta no es nuestra guerra y que no vamos a dejarnos arrastrar a ella», sostuvo Starmer.
Esta crisis abierta por Trump se convierte en una de las más críticas, porque afecta a la propia raíz de la organización, pero es sólo una de las disputas que el magnate estadounidense mantiene con el bloque militar desde que está al frente de la nación que lidera la OTAN. Nunca ha sido un gran valedor de la OTAN, según alardea, pero se pone la medalla de haber conseguido, con presión, firmar un nuevo compromiso de gasto militar para que los aliados dediquen el 5 por ciento de su PIB al presupuesto de defensa.




