- Tras alertar sobre la crisis sanitaria en Michigan, Estados Unidos, sus hallazgos posteriores sobre el efecto neurotóxico causaron controversia.
Ciudad de México, 4 de noviembre (SinEmbargo).- Un científico que ayudó a descubrir la contaminación del agua potable en Flint, Michigan, Estados Unidos, terminó enfrentándose a parte de la comunidad que había defendido después de publicar una investigación que cuestionaba algunas de las consecuencias atribuidas a la exposición la plomo entre los niños de la ciudad.
El investigador Siddahartha Roy, reconocido con el Premio Maddox por su defensa de la evidencia científica, relató cómo pasó de denunciar las irregularidades de las autoridades a recibir críticas por los resultados de un segundo estudio. Durante una entrevista con Ian Sample, editor de ciencia de The Guardian, explicó las dificultades de presentar hallazgos contrarios a las creencias de una comunidad.
La controversia comenzó con una crisis sanitaria que estalló en 2014, cuando Flint modificó su suministro de agua para reducir gastos. La decisión provocó que miles de ciudadanos recibieran agua contaminada, mientras las autoridades descartaron riesgos sobre su consumo.
¿Cómo descubrieron la contaminación del agua en Flint?
Las autoridades locales decidieron dejar de recibir agua procedente de Detroit, abastecida por los Grandes Lagos, y comenzaron a utilizar el río Flint como prinicpal fuente de consumo en 2014. El cambio buscaba reducir gastos municipales, pero se realizó sin implementar adecuadamente los mecanismos necesarios para controlar la corrosión de las tuberías.
Como resultado, el agua comenzó a desprender plomo de las instalaciones, lo que generó preocupación entre los habitantes. Los primeros indicios fueron visibles: el agua tenía tonalidades oscuras y anaranjadas, mientras que algunos ciudadanos presentaban lesiones cutáneas.
Según Roy, el promedio registrado fue de dos mil partes por mil millones de plomo, mientras que una de las muestras alcanzó las 13 mil partes por mil millones. Ante la gravedad de los resultados, el equipo decidió ampliar la investigación y distribuyó 300 kits de análisis entre los habitantes durante agosto de 2015.
Los vecinos colaboraron voluntariamente para recolectar las muestras y consiguieron devolver aproximadamente el 90 por ciento de los equipos. Los resultados mostraron que Flint incumplía la legislación federal relacionada con el control de la corrosión.
En lugar de esperar a publicar sus hallazgos en una revista académica, los investigadores decidieron difundirlos mediante internet y redes sociales para alertar a la población. La presión de los habitantes llevaron a que las autoridades federales reconocieran la emergencia y el gobierno de Barack Obama declaró la situación como una emergencia federal.
¿Por qué el científico fue rechazado después de la denuncia?
Varios años después de este evento, Roy regresó al lugar para realizar una segunda investigación sobre la presencia de plomo en el agua y las consecuencias de la exposición al mismo. El estudio surgió después del aumento de estudiantes inscritos en programas de educación especial. El científico explicó que el plomo es una sustancia neurotóxico capaz de afectar las capacidades cognitiva y consideró necesario investigar si había una relación entre ambos fenómenos.
Su equipo examinó 1.4 millones de pruebas de plomo en sangra realizadas a menores de Michigan durante una década. De acuerdo con Roy, encontraron que los niveles de plomo en sangre de los menores de Flint no presentaban diferencias estadísticas significativas respecto al conjunto del estado durante el periodo analizado.
El investigador sostuvo que los datos no permitían explicar el aumento de estudiantes en educación especial únicamente por la exposición al plomo.
Su equipo planteó como posible explicación el llamado efecto nocebo, fenómeno en el que las expectativas negativas pueden generar consecuencias psicológicas o físicas. Roy consideró que los mensajes constantes sobre los presuntos daños irreversibles pudieron influir en la percepción que los niños tenían de sus propias capacidades.
Sin embargo, esta interpretación corresponde a la investigación presentada por el científico y no significa que la contaminación fuera inofensiva ni que se hayan descartado todos sus posibles efectos
Los resultados provocaron una reacción adversa. Roy aseguró que algunas personas con quienes había colaborado dejaron de hablarle porque consideraron que había traicionado su causa.
También relató dificultades profesionales: su artículo fue rechazado por 11 revistas científicas estadounidenses y británicas, y tardó tres años en publicarse. Pese a las consecuencias, el investigador defendió la importancia de presentar resultados científicos aunque contradigan las expectativas públicas.




