
- Servicios suspendidos y puertas cerradas tras supuesta orden judicial: el gobierno de Omar Sánchez de extracción petista, hunde a la población por proteger intereses partidistas y supuesta compra de inmueble de 10 millones de pesos.
Por Ana Valeria Castro
Calimaya, México a 27 de Septiembre de 2026.- Mientras miles de ciudadanos salieron a trabajar desde las primeras horas de este martes 27 de octubre, se topó de frente con una postal demoledora, el Palacio Municipal de Calimaya amaneció con los accesos cerrados con candado y bajo una supuesta orden de embargo.
A casi dos años de haber tomado las riendas del municipio, el balance de la administración del presidente municipal Omar Sánchez Velázquez resulta insostenible para la población; sin obras públicas representativas en las comunidades, con trámites paralizados, cero atenciones ciudadanas y una nula rendición de cuentas.
La opacidad y el cinismo marcaron la jornada; al ser cuestionados sobre las verdaderas razones de las puertas cerradas y el embargo por la pésima gestión financiera, personal del Ayuntamiento se limitó a argumentar que contaban con un oficio oficial donde se les otorgaba el día 27 de octubre como «día de asueto» con motivo de la celebración del “Día del Servidor Público”
Aunque, de manera extrafiocial, se presume que puede tratarse por deudas laborales, motivo por el cual fue requerido los pagos por adeudos laborales, pero al conseguir el emplazamiento, el edil simplemente mandó cerrar el edificio y demás oficinas.
Mientras los mandos y funcionarios aseguran el cobro de sus salarios, la ciudadanía paga el costo del colapso administrativo al quedarse sin servicios esenciales.
El quiebre financiero del Ayuntamiento contrasta drásticamente con los recientes señalamientos que envuelven directamente al alcalde de extracción petista, donde la política local se encuentra en llamas tras destaparse la presunta adquisición de un inmueble sobre la calle López Mateos, cuyo valor se calcula cerca de los 10 millones de pesos.
El punto más escandaloso de esta transacción no solo reside en la millonaria cifra, sino en el destino del edificio: presuntamente fue adquirido para operar como sede o comité del Partido del Trabajo (PT).
En este tener, se marcan tres claves del colapso en Calimaya, uno de ello, es que, resulta inaceptable que mientras el patrimonio municipal es embargado por deudas y mala administración, se destinen sumas millonarias a activos particulares y políticos.
Asimismo, la parálisis de servicios públicos y la falta de obra en las delegaciones dejan al descubierto una gestión centrada en intereses partidistas antes que en atender las carencias de la población; por lo que, la narrativa de eficiencia gubernamental quedó desmantelada. El discurso oficial se cae a pedazos frente a un palacio asegurado por autoridades judiciales y facturas millonarias sin esclarecer.
Hasta el cierre de la edición, las autoridades municipales no han emitido una postura clara respecto a la ejecución de las medidas precautorias en la sede edilicia ni sobre el origen de los recursos utilizados para el inmueble de la calle López Mateos.



