El Modelo Neoliberal se Acabó en México; Demostró que Empobrece al Pueblo: Sheinbaum

  •  La Presidenta defendió un modelo que combine inversión pública y privada con la intervención del Estado para distribuir la riqueza y evitar su concentración en unos cuantos.

 

Ciudad de México, 15 de octubre (SinEmbargo).- La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó este jueves que el modelo neoliberal se acabó en México y descartó que su Gobierno retome esa política económica, al considerar que durante 36 años profundizó la pobreza y la desigualdad, mientras concentró la riqueza en un pequeño grupo de la población.

“Nosotros no queremos regresar al neoliberalismo, nunca más, nunca más. Fue un modelo muy pernicioso para México”, sostuvo en «La Mañanera del Pueblo». A su juicio, los resultados de ese periodo demostraron que el crecimiento de las grandes fortunas ocurrió a costa de millones de personas que enfrentaron condiciones de pobreza.

La mandataria federal defendió el modelo económico de su Gobierno y aseguró que la distribución de la riqueza, la inversión pública y la participación de la iniciativa privada pueden coexistir. Sin embargo, indicó que el Estado debe conducir el desarrollo y evitar que los beneficios económicos se concentren en unos cuantos.

Asimismo, cuestionó que exfuncionarios que se vieron involucrados en la política económica de esa época pretendan erigirse como referentes para el rumbo del país, como Guillermo Ortiz, a quien señaló por su papel en el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

La Presidenta cuestiona seis sexenios neoliberales

Para dimensionar el problema, la Presidenta Sheinbaum Pardo vinculó seis administraciones consecutivas en una misma línea de tiempo de 36 años que se caracterizó por la implementación de dicho modelo: Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto

Al recordar el mandato de Salinas de Gortari, recordó cómo la privatización de empresas estatales se vendió bajo la promesa del desarrollo y la estabilidad,  cuando en realidad derivó en la crisis de diciembre de 1994, la devaluación del peso y el incremento de las tasas de interés.

Respecto al Gobierno de Zedillo, la titular del Poder Ejecutivo cuestionó la implementación del Fobaproa como salida al colapso, una operación con la cual las deudas del sector privado pasaron a ser compromisos públicos que el Estado continúa pagando hasta la fecha.

Sobre los gobiernos de Fox y Calderón, cuestionó la continuidad de las políticas económicas y señaló que, pese a los ingresos petroleros registrados durante el primero, no hubo una inversión para el desarrollo nacional que considerara proporcional a esos recursos. Incluso, mencionó el agotamiento de Cantarell y los excedentes petroleros.

La mandataria cerró su balance señalando al periodo de Enrique Peña Nieto como la última etapa de ese ciclo de 36 años, en cual, no sólo acusó el deterioro económico, sino maniobras de acoso político como el desafuero contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y los fraudes electorales.

 

Participación del Estado y la iniciativa privada

Frente a ese modelo, la mandataria federal defendió una economía donde convivan la inversión privada, la propiedad pública, la social y la de los pueblos indígenas, subrayando que la intervención del Estado es indispensable para distribuir la riqueza de forma justa.

«Porque nosotros sí creemos en la distribución de la riqueza, creemos en la inversión pública, en la inversión privada, en la propiedad social también, la propiedad privada, la propiedad pública, la social, la, ahora la de los pueblos indígenas. Y creemos también en la inversión privada, impulsamos. Sí, pero el Estado tiene un papel de conducción y de distribución de la riqueza. Porque la concentración de la riqueza en unos cuantos no es desarrollo, no es bienestar. Y eso es lo que provocó 36 años de neoliberalismo en México», garantizó