Santa Martha, Otro Nivel del Modelo Penitenciario

MODELO Penitenciario 2
  •  «Dignificar la estancia carcelaria implica dotar a las personas de habilidades reales indispensables para su retorno armónico a la comunidad».

 

Por Salvador Guerrero Chiprés

El desafío de la seguridad ciudadana no termina con las detenciones o la baja en la incidencia delictiva, está también en el interior de los centros de reclusión.

La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, asume el reto mediante el trazado del segundo piso penitenciario, un proyecto con una inversión inicial de 200 millones de pesos destinada a mejorar las condiciones estructurales, situando el inicio en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla.

Un modelo penitenciario entendido como la intervención 1) para evitar que las personas —particularmente las y los jóvenes— encuentren en la delincuencia una forma equivocada de salir adelante; 2) modernizar la infraestructura física de las cárceles, y 3) fortalecer el esquema de reinserción social.

El epicentro de esa renovación estará en el histórico complejo de Santa Martha Acatitla inaugurado en octubre de 1957 y operativo desde 1958. Ahí, desde el 2004 está el Centro Femenil de Reinserción Social que entonces sustituyó a lo que fue el Centro Femenil de Xochimilco.

Hacia el interior de este proceso, las evaluaciones externas sirven como catalizadores del cambio. El reciente Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025, emitido por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, abre ventanas de oportunidad a partir de una apertura absoluta para la revisión de los criterios métricos.

La confrontación de datos permite homogeneizar los indicadores de gobernabilidad, robustecer la transparencia y afinar mecanismos de control interno en beneficio directo de la población privada de la libertad.

Dignificar la estancia carcelaria implica dotar a las personas de habilidades reales indispensables para su retorno armónico a la comunidad, neutralizando los factores de reincidencia. La seguridad fracasa si la reclusión perpetua el ciclo delictivo; por el contrario, se consolida cuando el periodo de internamiento ofrece herramientas de capacitación laboral especializada, educación formal y salud mental.

Una política que dialoga directamente con los indicadores de seguridad presentados ayer en el informe mensual: reducción histórica de los homicidios dolosos por cuarta ocasión consecutiva, acompañada por una disminución del 19 por ciento en los delitos de alto impacto en los dos primeros años de Gobierno de Brugada.

La transformación iniciada en la capital nacional proyecta a Santa Martha como otro nivel del modelo penitenciario.