Francia en Llamas: Estudiantes y Sindicatos Toman las Calles… la Ultraderecha Feliz - Lacallelibre

  •  Francia enfrenta una crisis fiscal y protestas contra Macron, a meses de las elecciones presidenciales donde la ultraderechista Marine Le Pen encabeza las encuestas.

 

Ciudad de México, 6 de octubre (SinEmbargo).– Francia atraviesa por una crisis que se extiende desde sus cuentas públicas hasta una oleada de huelgas y protestas estudiantiles que han colocado al Gobierno de Emmanuel Macron bajo una presión creciente, a sólo unos meses de unas elecciones presidenciales en las que la ultraderechista Marine Le Pen aparece como la principal favorita. The New York Times define el escenario como un “otoño de descontento” en el que el caos en las escuelas, las calles y los mercados tiene su raíz en la incapacidad política para resolver el conflicto.

Este martes se produjeron manifestaciones en toda Francia, en las que los sindicatos se unieron en solidaridad con los estudiantes de secundaria que llevan dos semanas bloqueando los centros educativos. De esta manera se celebraron marchas en más de una docena de ciudades, desde Caen en el norte hasta Marsella en el sur, que congregaron a unas 256 mil personas, según el Ministerio del Interior.

Desde finales de septiembre, estudiantes de secundaria comenzaron a bloquear escuelas para denunciar la falta de profesores y personal, los salones saturados, el deterioro de los edificios y, en general, la falta de recursos del sistema educativo. Lo que comenzó como protestas dispersas se extendió a cientos de planteles y terminó conectándose con sindicatos y otros sectores que rechazan los ajustes presupuestarios del Gobierno de Macron.

El economista Thomas Piketty vinculó directamente el descontento estudiantil con el deterioro del gasto educativo durante los gobiernos de Emmanuel Macron. “El movimiento de estudiantes de secundaria y universitarios marca el crepúsculo del macronismo”, afirmó, al señalar que los jóvenes reclaman mejores condiciones para formarse y acceder a la educación superior, mientras el presupuesto por estudiante se redujo 20 por ciento entre 2017 y 2026. Piketty cuestionó además que la escasez de lugares sea administrada mediante Parcoursup, el sistema algorítmico de admisión a la universidad, al que calificó de “opaco”.

En efecto, The New York Times señala que Parcoursup, la plataforma estatal mediante la cual los jóvenes franceses deben solicitar un lugar en la educación superior es “opaca e impersonal” debido a que decenas de miles de aspirantes pueden permanecer durante meses sin saber si obtendrán un lugar en alguna de las instituciones a las que solicitaron ingresar. Esta incertidumbre se ha sumado así a las denuncias por falta de profesores, grupos saturados y edificios escolares deteriorados.

De acuerdo con el Times, el Primer Ministro Sébastien Lecornu envió el domingo una carta a varios integrantes de su gabinete en la que prometió cubrir plazas docentes vacantes, atender los problemas más urgentes de infraestructura y realizar “mejoras a Parcoursup”. La respuesta, sin embargo, no detuvo las protestas: al día siguiente volvieron a registrarse movilizaciones en cientos de escuelas.

Es en este contexto que la crisis económica se ha convertido en el telón de fondo de la elección del próximo año que amenaza con alterar profundamente el mapa político francés con una Le que Pen llega fortalecida después de que se le redujera la sanción que le impedía ocupar cargos y dejaron abierta la posibilidad de que compita por la Presidencia en 2027. Desde entonces, la dirigente de Agrupación Nacional se ha mantenido al frente de la carrera electoral y aparece como la adversaria a vencer en una eventual segunda vuelta.

Del otro lado, Jean-Luc Mélenchon, dirigente de La Francia Insumisa y uno de los principales aspirantes presidenciales de izquierda, se ha colocado abiertamente del lado de los estudiantes. Ha llamado a sus simpatizantes a incorporarse a las protestas y ha descrito el movimiento como la movilización de estudiantes de secundaria y universitarios más importante desde Mayo de 1968. El Gobierno y sectores de la derecha, sin embargo, lo acusan de intentar apropiarse políticamente del descontento y de alimentar una escalada después de los enfrentamientos, incendios y actos de vandalismo registrados en algunas manifestaciones. Mélenchon sostiene que su partido respalda las demandas estudiantiles, pero niega organizar las protestas y afirma que quiere que sean pacíficas.

Una medición de Cluster17 difundida por Politico antes de que estallaran las protestas situaba a Mélenchon con el respaldo del 47 por ciento entre los menores de 35 años, mientras los agregados de encuestas lo colocaban disputando el pase a una segunda vuelta en la que probablemente enfrentaría a Le Pen.

Francia enfrenta una de sus mayores movilizaciones estudiantiles en décadas, con miles de jóvenes en las calles cuyo objetivo es exigir más recursos para la educación pública, la contratación de profesores y mejores condiciones en los centros escolares

Le Monde señala que, mientras las imágenes de disturbios dominaban las cadenas de televisión, la dirigente de Agrupación Nacional “intenta aprovechar la situación” y difundió un video en el que sostuvo que la democracia se deteriora cuando la violencia se convierte en un “método político”, al tiempo que acusó a la “extrema izquierda” de llevar deliberadamente cada conflicto hacia la confrontación. Le Pen incluso sostuvo que las movilizaciones ya no eran protestas estudiantiles sino “disturbios organizados” y propuso aprobar una nueva ley contra los alborotadores.

 

Un Estallido de Protestas

Este martes, Francia se prepara para otra jornada de protestas por parte dei sector estudiantil, especialmente alumnos de bachillerato, quienes llevaba dos semanas manteniendo bloqueos en sus centros educativos como medida de presión y rechazo frontal ante la persistente falta de personal docente, la saturación y aulas sobrepobladas, y el evidente deterioro estructural de los edificios escolares.

Aunque el movimiento se originó el mes pasado en una institución escolar situada en los suburbios de París, la protesta se propagó en el resto del territorio francés y han subido de tono, por lo que, incluso, se ha presentado episodios de confrontación abierta, donde algunos manifestantes han llegado a levantar barricadas en los accesos de las escuelas, incendiar inmuebles y lanzar fuegos artificiales directamente contra los agentes policiales.

No obstante, estos hechos violentos contrastan con las numerosas concentraciones que se han desarrollado de forma pacífica. El balance de los disturbios desde el inicio de las movilizaciones ha dejado aproximadamente 6000 personas arrestadas. Asimismo, esta violencia ha dejado un saldo de unos 270 estudiantes de bachillerato y miembros del personal escolar heridos, además de cerca de 470 agentes de las fuerzas de seguridad lesionados.

El ministro de Educación francés, Édouard Geffray, reconoció públicamente que las demandas iniciales de los estudiantes son legítimas, no obstante, enfatizó que la violencia perpetrada por los jóvenes ha traspasado los límites tolerables. En contraste con esta postura gubernamental, sectores críticos, así como un grupo de derechos humanos denunciaron públicamente el uso de una fuerza desproporcionada por parte de la policía. Estas organizaciones han manifestado su profunda preocupación al advertir que los operativos represivos han afectado incluso a menores de tan solo 14 años de edad.

La crisis social por la que atraviesa está marcada por los esfuerzos del Gobierno francés en impulsar el nuevo presupuesto nacional con el que busca recortar el gasto público en áreas clave del sistema de bienestar social. Esta necesidad urgente del Estado por ahorrar recursos se ha visto influenciada por el incremento en el pago de intereses de la deuda soberana, los cuales han alcanzado niveles similares a los registrados en la crisis financiera de 2008.

 

La ultraderecha politiza movilizaciones

La agencia francesa AFP señaló cómo dentro del propio bloque centrista ligado a Emmanuel Macron y a la mayoría presidencial existe la percepción de que Le Pen está sacando provecho de las imágenes de desorden y enfrentamientos en las calles. “Marine Le Pen se beneficia de la situación”, afirmó un dirigente centrista, mientras la campaña presidencial comienza a mezclarse cada vez más con la respuesta gubernamental a las movilizaciones.

Lo cierto es que las protestas por falta de profesores, deterioro de las instalaciones y escasez de recursos alcanzaron el 1 de octubre a más de mil escuelas, casi una de cada cuatro del país, de acuerdo con Le Monde. Conforme aumentaron los bloqueos también se multiplicaron los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y los episodios violentos, lo que permitió que el debate público comenzara a desplazarse de las demandas educativas hacia la seguridad y el orden público, un terreno favorable al discurso de la extrema derecha.

La AFP planteó que la crisis estudiantil consolida un “mano a mano” entre Agrupación Nacional y La Francia Insumisa de Mélenchon que ha desplazado al centro de Emmanuel Macron. “Marine Le Pen saca provecho”, consideró otro dirigente centrista consultado por la agencia, quien vinculó directamente ese beneficio con las imágenes de encapuchados, incendios y agresiones contra policías. Una fuente cercana al Presidente sostuvo que la confrontación entre la izquierda y la extrema derecha está terminando por “aplastar al centro y a los moderados”.

Reuters reportó a su vez que, durante una reunión de crisis del Gobierno, los servicios de inteligencia atribuyeron a La Francia Insumisa de Mélenchon y a organizaciones próximas a ella un papel en la extensión de las protestas, una versión rechazada por la izquierda, que acusó al Ejecutivo de agravar la situación mediante la represión.

El Financial Times señala por su parte que la deuda francesa ronda ya los 3.5 billones de euros, cerca del 120 por ciento del PIB, mientras el aumento en los costos de financiamiento y el proyecto gubernamental de recortar unos 43 mil millones de euros en el presupuesto de 2027 han profundizado la tensión social. En ese contexto han ganado terreno los discursos de Le Pen y Mélenchon.