
Por Belasko Journaliste
Haciendo un ejercicio de sondear a la verdadera “izquierda” toluquense, y mostrar los rostros de la izquierda moderna en las filas de la 4T.
Y en el espectro político mexiquense, donde las etiquetas de izquierda se han desgastado por décadas de pragmatismo y traiciones, emerge una figura que no necesita reinventarse: Mario Medina Peralta. Abogado de profesión, político por pasión, y toluqueño de cepa, con quien nos sentamos de manera informal a tomarnos un café en esta ciudad “digna” y con quien representa esa izquierda que no nació en los escritorios del poder, sino en las calles, en las causas indígenas, en la defensa de los derechos humanos y en el acompañamiento esas causas vista por algunos políticos como perdidas.
Medina no llegó a la política desde la comodidad de una cúpula partidista. Su formación política se forjó en el PRD, el partido que en su momento encarnó las esperanzas de la izquierda mexicana. Allí ocupó cargos que definieron su verdadera vocación: fue Secretario de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Estatal, Secretario de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos en el período 2008-2011, y regidor por Toluca en la administración 2013-2015 . Su paso por el PRD no fue el de un burócrata más. Sino construyó una reputación como un político de disciplina y orden, capaz de combinar la defensa de las causas progresistas con una gestión eficaz.
Fue presidente del Comité Municipal de Toluca, secretario particular del entonces presidente estatal Juan Hugo de la Rosa García, y asesor del Dr. Agustín Basave cuando este presidió el PRD a nivel nacional. Esta trayectoria le dio una visión que pocos políticos locales poseen: la capacidad de moverse entre lo municipal, lo estatal y lo nacional sin perder el piso.
La ruptura: coherencia antes que conveniencia
En mayo de 2019, Medina Peralta tomó una decisión que muchos consideraron suicida políticamente: renunció al PRD junto con más de 20,000 militantes de Toluca. No fue una salida por ambición personal, sino por principios. Sus palabras de entonces resuenan con claridad:
“Ya no es posible seguir militando frente a personajes que tienen como único objetivo concentrar lo poco que queda del partido para ellos mismos.”
Junto con el entonces alcalde de Nezahualcóyotl, Juan Hugo de la Rosa, Medina se sumó al Movimiento Nacional Por un Mejor País, una agrupación que buscaba recuperar el rumbo de izquierda que el PRD había extraviado. Este movimiento firmó un convenio de participación electoral con Morena, y en 2021, Medina presentó su registro como precandidato a diputado federal por Morena por la quinta circunscripción del Estado de México.
Lejos de ser un acto de oportunismo, esta decisión representó la confluencia natural entre una trayectoria de izquierda consecuente y el proyecto de transformación nacional encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
La cultura como eje de identidad
Uno de los rasgos que distingue a Medina Peralta de otros políticos de izquierda es su compromiso con la cultura y el patrimonio. Aunque los registros públicos no detallan exhaustivamente su labor en este ámbito, su perfil político lo sitúa como un actor que ha entendido que la izquierda no se agota en lo económico: la identidad, la memoria y el patrimonio son también trincheras de la lucha progresista.
Su formación como abogado y su paso por la defensa de los derechos humanos le han dado una perspectiva donde la cultura no es un adorno, sino un derecho. Y esa visión se refleja en su manera de gobernar: con disciplina, orden y respeto por la legalidad, pero sin perder de vista que el objetivo final es el bienestar de la gente.
El desafío de gobernar la capital
Desde diciembre de 2024, Mario Medina Peralta ocupa la Dirección General de Gobierno de Toluca, el cargo más sensible en la administración de la capital mexiquense. En esta posición, ha demostrado que la izquierda también puede y debe hacer cumplir la ley.
Un perfil sin adornos
Medina no es un recién llegado. Tiene oficio político. Viene de una formación donde los derechos humanos y el trabajo territorial eran el pan de cada día. Hoy ejecuta operativos que generan conflictos con organizaciones de comerciantes que, en teoría, forman parte del mismo bloque social que la izquierda dice defender. Eso quizá lo coloca en una posición incómoda: es criticado por la derecha por venir de la izquierda, y criticado por sectores de la izquierda por hacer lo que consideran “trabajo sucio” del gobierno. Sin embargo es lo que se necesita sin tanto protagonismos de una izquierda dé transformación estar como operador político con un cargo administrativo. Encarna una síntesis que la izquierda mexicana necesita urgentemente: la pasión por las causas sociales combinada con la disciplina de la gestión pública. No es un político de discursos vacíos ni de promesas incumplidas. Su historia es la de un hombre que comenzó defendiendo los derechos humanos de los indígenas y los más pobres, y que hoy gobierna con orden la capital de uno de los estados más importantes del país.
Su renuncia al PRD no fue una traición, sino una reafirmación de principios. Su adhesión a Morena no fue una conversión, sino la culminación natural de una trayectoria que siempre apuntó hacia la transformación del país. Y su gestión en Toluca no es un experimento, sino la prueba de que la izquierda puede gobernar con eficacia, legalidad y sensibilidad social.
Mario Medina Peralta es, en definitiva, un político que no le teme a la palabra “orden” cuando esta se pone al servicio de la justicia. Y en un país donde la izquierda a veces confunde el desorden con la rebeldía, su figura emerge como un recordatorio de que la verdadera transformación se construye con disciplina, convicción y respeto por los demás.
Abogado de profesión, político por pasión, y toluqueño por convicción: Mario Medina Peralta, nos va dando quizá esa cara moderna de la izquierda toluqueña.




