Acorralado por sus Errores, Frustrado, Trump Ataca a su Enemigo Favorito: la Prensa - Lacallelibre

  • Jonathan Chait, periodista y escritor, recordó en un ensayo publicado en The Atlantic que «Trump ha estado acosando y manipulando a los medios de comunicación desde antes de entrar en política».

 

Ciudad de México/Washington, 21 de septiembre (SinEmbargo).– En una reciente reunión a puerta cerrada en el Despacho Oval, Donald Trump expresó a sus asesores su profunda frustración porque figuras prominentes de Washington no le hubieran agradecido públicamente sus intentos de reformar el Centro Kennedy, cuenta The Wall Street Journal. El diario titula el texto así: “Una ola de reveses deja a Trump frustrado y buscando reconocimiento”.

Trump se ha opuesto pública y privadamente a la cobertura mediática de su Presidencia. Pero su frustración llegó a su punto álgido el viernes, agrega el diario, cuando Natalie Harp, su asesora más cercana, le mostró fragmentos de presentadores del canal de cable MS NOW criticando a su administración. Horas después, Trump prohibió la entrada a la Casa Blanca a dicho canal y a otros dos medios de comunicación.

“La decisión de Trump de prohibir la entrada de MS NOW, CNN y Politico a la Casa Blanca sorprendió a muchos funcionarios, según fuentes cercanas al asunto. Sin embargo, los asesores del Presidente actuaron con rapidez para implementar la directiva, impidiendo el acceso de los reporteros de estos medios a la Casa Blanca el sábado. Un funcionario de la Casa Blanca indicó que altos funcionarios acompañaban al Presidente cuando tomó la decisión de prohibir la entrada a dichos medios”, dice The Wall Street Journal.

Obvio, ya hay una reacción adversa. Las principales cadenas de televisión acordaron suspender su cobertura conjunta del Presidente, mientras que CNN, MS NOW y Politico anunciaron que pronto presentarían una demanda contra la orden. A los reporteros de cada organización se les negó el acceso a la Casa Blanca el sábado, y CNN fue destituida el lunes de su cargo como representante de las cadenas de televisión en la Casa Blanca.

El grupo de prensa de la Casa Blanca es un pequeño grupo de corresponsales, periodistas de televisión y fotógrafos que son los ojos y los oídos del cuerpo de prensa más amplio de la Casa Blanca en lo que respecta a la cobertura del Presidente. Otras cuatro cadenas que compartían con CNN la responsabilidad de ofrecer cobertura televisiva de los eventos presidenciales —ABC, CBS, Fox News y NBC— anunciaron este lunes que suspenderían esas labores, que implican la distribución de imágenes que son difundidas por organizaciones de noticias de todo el mundo.

 

La ira del Presidente

The New York Times dice que en cada fracaso, Trump suele lanzarse contra un objetivo conocido: la prensa. “Presionó incansablemente al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas para que colocara su nombre en la fachada, pero los tribunales se lo impidieron. Hizo todo lo posible por coaccionar a la Reserva Federal para que bajara los tipos de interés, sólo para que el presidente de la Reserva Federal, elegido a dedo, se uniera a sus colegas para votar unánimemente a favor de aumentar los costes de endeudamiento. A pesar de sus intentos por eludir la responsabilidad, la guerra contra Irán sigue siendo sumamente impopular entre los estadounidenses preocupados por la gestión económica de Trump y los altos precios de la gasolina. El Tribunal Supremo, incluyendo a los magistrados que él mismo nombró, bloqueó los intentos de Trump de restringir el voto por correo”.

“Y con las elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina, la autoridad política del Presidente parece estar menguando tras años en los que dominó no sólo a su partido, sino también el discurso nacional. Tras estas derrotas, un Trump cada vez más frustrado, buscando cambiar de tema, ha recurrido a un nuevo ataque contra su enemigo predilecto: los medios de comunicación”, agrega.

El diario sostiene que Trump lleva mucho tiempo insultando y ridiculizando a los medios de comunicación, y tratando de utilizar los tribunales para silenciar la cobertura crítica. “Pero, rodeado de leales afines a su regreso a la Casa Blanca, ha ido más allá de las duras declaraciones o las demandas judiciales. La administración ha recortado la financiación de la televisión y la radio públicas. El Pentágono despidió al editor y al director de su periódico tradicionalmente independiente, Stars and Stripes. Los periodistas del medio afirmaron que la administración los despidió por haber escrito sobre el empeoramiento de las condiciones a bordo de un portaaviones de la Armada desplegado en Oriente Medio. Ha presionado al gobierno para que revoque las licencias de las emisoras que difundan información o comentarios negativos sobre él. Ha tomado medidas para restringir la situación fiscal de los grupos liberales, controlar la libertad de expresión en Internet y denegar visados a quienes expresen opiniones que no le agradan”.

 

Fracaso y odio

El periodista y escritor Jonathan Chait dice, en un ensayo publicado en The Atlantic: “Donald Trump encabeza una Presidencia fallida y arremete contra los medios de comunicación, más recientemente prohibiendo la entrada de CNN, Politico y MS NOW a la Casa Blanca. Podría parecer que existe una conexión entre ambos hechos, pero la relación causal no radica en que Trump castigue a la prensa por su propio fracaso, sino todo lo contrario. Su incapacidad para gobernar es, en parte, consecuencia de su odio hacia los medios de comunicación”.

Donald Trump se ha opuesto pública y privadamente a la cobertura mediática de su Presidencia. Pero su frustración llegó a su punto álgido el viernes.

“Trump ha estado acosando y manipulando a los medios de comunicación desde antes de entrar en política. Y aunque podría ser tentador creer que sus esfuerzos por sofocar el periodismo independiente se deben a sus problemas políticos actuales, ha estado persiguiendo ese objetivo durante todo su mandato. Trump intentó prohibir la entrada de Associated Press a la Casa Blanca durante sus primeros días en el cargo, cuando su popularidad estaba en su punto álgido. Las acciones más peligrosas de Trump contra los medios se produjeron tras el asesinato de Charlie Kirk, cuando algunos conservadores vieron en la tragedia una oportunidad para desacreditar a sus críticos. En cualquier circunstancia, Trump simplemente no tolera la cobertura informativa crítica”, añade Chait.

Su convicción de que los principales medios de comunicación tienen un sesgo profundo en su contra y en contra de su partido “es un dogma para la derecha política, aunque él ha ido mucho más allá en respuesta a esa creencia de lo que jamás se atrevió a hacer cualquiera de sus predecesores. Hace más de 50 años, la desconfianza conservadora hacia los medios ya estaba tan arraigada que la administración Nixon pudo basar su defensa del escándalo Watergate en gran medida en atacar la credibilidad de los periodistas que sacaron a la luz sus irregularidades”, señala en su texto de The Atlantic.