- La crisis del examen de ingreso a la UNAM no comenzó con la inteligencia artificial. La falta de financiamiento y la captura política de algunas universidades públicas forman parte del mismo problema.
- La corrupción y los cacicazgos no han sido episodios aislados en las universidades públicas de los estados. Mientras algunas fueron utilizadas para desviar recursos públicos, otras se convirtieron en plataformas de poder político.
Ciudad de México, 2 de septiembre (SinEmbargo).- La cancelación de miles de exámenes de ingreso a licenciatura de la UNAM por presuntas trampas obedece a un problema mucho más amplio, como la falta de presupuesto para universidades públicas, espacios insuficientes y una oferta educativa que no ha crecido al ritmo de la demanda. A ello se suman los cacicazgos en diversas universidades de los estados que llevan a jóvenes a concentrar sus aspiraciones en la UNAM, suponiendo una mejor calidad educativa, afirman investigadores en el estudio.
Esta semana, la UNAM concluyó la aplicación del examen de control presencial que ordenó tras detectar presuntas irregularidades en el concurso de ingreso a licenciatura 2026. La evaluación se realizó entre el 12 y el 19 de agosto en sedes de Guanajuato; Oaxaca, Baja California y la Ciudad de México.
Aunque inicialmente se contempló convocar a alrededor de 58 mil aspirantes, la Universidad informó que se registraron 43 mil personas para presentar esta nueva prueba.
Cuando anunciaron este nuevo proceso, muchas voces –incluida la del rector Leonardo Lomelí Vanegas- apuntaron la responsabilidad hacia las y los adolescentes. En el debate poco se tomó en cuenta que, ante las mínimas probabilidades de ingresar a la UNAM por los pocos lugares disponibles, pudieron haber recurrido a irregularidades.
Pero especialistas en educación superior miran hacia otros actores y señalan que en esta conversación deben entrar las universidades públicas de los estados.
La escasez de lugares detrás de la crisis
Cada año, alrededor de 180 mil aspirantes buscan un lugar en las licenciaturas de la UNAM por concurso de selección, pero apenas 19 mil lo consiguen, “más de nueve de cada diez quedarán fuera. No por falta de mérito: por falta de espacio”, plantea un grupo de investigadores en el análisis “No sobran estudiantes, faltan lugares”.
No es que las universidades de los estados ofrezcan una educación de menor calidad que la UNAM, apunta Axel Meléndez, investigador sobre educación y uno de los autores del artículo publicado en la Revista Común.
Pero “el abandono que han tenido por muchos años” y el que algunas de ellas han sido “sometidas a la lucha de poderes” políticos abona a lo que el primer examen en línea terminó evidenciando: la desesperación por conseguir un lugar.
“Tenemos muchos ejemplos de cómo, en efecto, son mafias coludidas con autoridades de gobierno, con usos de los recursos de los presupuestos”, señala Marcela Meneses, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM y otra de las autoras del artículo. Recursos económicos que podrían destinarse a ampliar la matrícula, por ejemplo.
Adrián Acosta Silva, investigador de la Universidad de Guadalajara (UdG) y especialista en políticas de educación superior, plantea una lectura más ponderada.
Reconoce que en las universidades públicas de los estados conviven “grupos de poder” vinculados a “tradiciones políticas” arraigadas, pero sostiene que esos ciclos también se agotan y dan paso a procesos de reformas que equilibran la vida académica y colocan en el centro la calidad de los estudios.
Cuando la universidad no es prioridad
La corrupción y los cacicazgos no han sido episodios aislados en las universidades públicas de los estados. Mientras algunas fueron utilizadas para desviar recursos públicos, otras se convirtieron en plataformas de poder político.
En ambos casos la expansión de la matrícula y la calidad educativa se van quedando relegadas o requieren de mucho más esfuerzo de la comunidad estudiantil y docente para sacar adelante a sus universidades.
“Si una institución educativa está al servicio solamente de un poder o de algunos poderes que buscan beneficio propio, independientemente de cualquier partido, eso al final subordina la agenda de la educación y de la universidad a intereses particulares”, señala Axel Meléndez.
“La Estafa Maestra” es uno de los casos más conocidos. Ocurrió en el gobierno de Enrique Peña Nieto y se trató de un esquema que implicó el desvío de más de 7 mil 600 millones de pesos mediante la triangulación de dependencias federales, universidades de los estados y empresas fantasma.
Un ejemplo reciente de las disputas de poder es el conflicto entre la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. Desde 2024, esa universidad ha tenido varios rectores o encargados de despacho y en dos ocasiones las instalaciones han sido cerradas durante dos huelgas.
En parte, esa disputa tiene que ver con el grupo político conocido como “Cuénismo”, encabezado por el exrector y fundador del Partido Sinaloense (PAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, asesinado el 25 de julio de 2025 en Culiacán y quien convirtió a la universidad en una plataforma de poder político durante más de una década. Cuén Ojeda fue candidato a gobernador por el PAS y Movimiento Ciudadano en 2016 y luego pasó de ser un aliado de Rocha Moya a uno de sus adversarios.
Universidades públicas de los estados
La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) es otro caso. Durante años, esa casa de estudios fue identificada con el grupo llamado “Sosa Nostra”, encabezado por el exrector priista Gerardo Sosa Castelán, quien también intentó gobernar la entidad.
El periodista hidalguense Alfredo Rivera Flores retrata a Sosa Castelán en su libro La Sosa Nostra: porrismo y Gobierno coludidos en Hidalgo como un político que inició como líder estudiantil y fue construyendo su poder mediante alianzas, violencia e intimidación.
“Utilizó a los estudiantes, protegió a los vándalos, amedrentó a los profesores, propició enfrentamientos y terror, cimentó su fuero sobre la fuerza de los golpes y de las armas. Todo con un fin: tener el poder», escribe.
La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) es otro caso de corrupción entre las Universidades públicas de los estados.
La Universidad de Guadalajara (UdeG) es otro ejemplo de cómo una universidad estatal puede convertirse en un actor político con gran poder. Por casi tres décadas, el exrector Raúl Padilla López -fallecido en 2023- fue considerado el líder político de facto de la institución, con influencia decisiva en la designación de rectores e influencia en los sindicatos y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).
La Universidad de Guadalajara (UdeG) es otro ejemplo de cómo las universidades de los estados puede convertirse en un actor político con gran poder.
¿Por qué quieren entrar a la UNAM?
El 20 por ciento de quienes presentaron el examen a la licenciatura para el ciclo 2024-2025 nacieron en alguna entidad fuera de la Ciudad de México, de acuerdo con el Perfil de Aspirantes y Asignados a Bachillerato y Licenciatura de la UNAM. El 33 por ciento es originario del Estado de México y el 46 por ciento, de la capital del país. Mientras que casi el 1 por ciento nació en el extranjero.
“Las universidades estatales también sufrieron una crisis de financiamiento, un abandono importante por parte del Estado”, dice Axel Meléndez. Y en algunas instituciones, las y los estudiantes deben cubrir cuotas que, para muchas familias, representan un gasto considerable, por ello prefieren buscar un lugar en la UNAM.
El prestigio es uno de los motivos de mayor peso. “Eso no quiere decir que las universidades estatales no lo tengan, pero en el imaginario colectivo juega mucho el nombre de la UNAM”, agrega.
Perfil de Aspirantes y Asignados a Bachillerato y Licenciatura de la UNAM.
Dos de cada 10 aspirantes a la UNAM que presentaron el examen a la licenciatura para el ciclo 2024-2025 nacieron en alguna entidad fuera de la Ciudad de México.
Adrián Acosta Silva coincide en ello. La UNAM, dice, es la institución más reconocida a nivel internacional por diversos organismos gracias a la calidad de sus estudios, el nivel de sus profesores, la calidad de sus instalaciones y la larga tradición que poseen varias de sus carreras, como medicina y derecho.
“Ese prestigio y legitimidad social tienen un fuerte valor simbólico que influye directamente en las expectativas y aspiraciones”, señala el profesor-investigador de tiempo completo de la UdeG.
“Pero lo cierto es que este país es muy centralista. No solo es la UNAM, o estas grandes universidades que están en la Ciudad de México, sino también que hay otro tipo de ofertas, como la oferta cultural”, señala Marcela Meneses.
La socióloga añade otro factor: “la violencia que se vive en algunos territorios”. Muchos jóvenes buscan salir de sus lugares de origen para intentar garantizarse una vida más en paz, explica.
Pero quizá uno de los principales motivos es que ni los gobiernos federales ni los estatales “han creado nuevas instituciones públicas del tamaño y solidez de la UNAM, el IPN o la UAM. La UAM fue construida en los años 70, hace 50 años”, apunta Marcela Meneses.
La investigadora cita una cifra que revela el tamaño del problema: “en el ciclo 2009-2010 la demanda de acceso a la UNAM fue de casi de casi 180 mil estudiantes. En 10 años, de 2019 a 2020, aumentó a 290 mil, un incremento de más de 110 mil aspirantes que están demandando ingresar a la universidad y los cupos no han crecido de la misma forma”.
Y es que “desde el 2015 ha venido disminuyendo el presupuesto público a las universidades públicas autónomas, incluyendo a la UNAM. Y, sin embargo, la matrícula sigue creciendo”, apunta Acosta Silva.
El investigador de la UdeG señala que “la mayor parte de las solicitudes a las universidades públicas estatales son rechazadas porque se replica el efecto concentrador en las capitales y en las universidades que tiene la UNAM a nivel nacional”.
El examen, un problema de todas
La tercera entrega de informes de la Cuenta Pública 2024 de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), publicada en febrero de este año, señala irregularidades por más de 2 mil 404 millones de pesos en el presupuesto de casi 100 universidades públicas de los estados.
“Habría que construir mejores filtros de seguimiento, de rendición de cuentas, de transparencia en los recursos, de quienes están a cargo de esas instituciones y los efectos que eso tiene para para los estudiantes, para la planta docente”, advierte Marcela Meneses.
Pero es que “el campo de la educación en México ha señalado rodo eso persistentemente durante décadas. Sin embargo, se queda ahí, no es incorporado a la toma de decisiones de los gobiernos y de las instituciones educativas”.
El examen fallido de la UNAM “lo que reveló es todo eso que venimos insistiendo desde hace años. Ante oídos sordos, terminó reventando de una u otra forma, como muchas otras problemáticas, por ejemplo la violencia de género y contra la contra las mujeres denunciadas hace unos años en las instituciones educativas”.
Los exámenes de admisión obligan a competir por un derecho.
Axel Menéndez y Marcela Meses coinciden en que el examen de admisión de la UNAM, así como el de las universidades de los estados tienen sesgos de clase, género y etnia. Así que por sí mismo ese es un problema.
“Ante la imposibilidad de absorber toda la matrícula en todas las instituciones públicas, se utilizan estos mecanismos de ingreso”, dice Axel. Entonces, más que una evaluación o método de selección de los “mejores cuadros” es un “mecanismo de ordenamiento”.
La educación superior es un derecho constitucional, por lo que los exámenes de admisión obligan erróneamente a las personas a competir para acceder a un derecho básico, añade.
Marcela Meneses, Axel Meléndez y Adrián Acosta Silva coinciden en que es necesario crear nuevas universidades en los estados, aumentar el presupuesto a la educación superior y diseñar mecanismos de ingreso más justos.
Pero también es necesario un acuerdo entre la Universidad Nacional y las universidades de los estados para colaborar de manera conjunta en la cobertura educativa, dice Axel Meléndez. “Las universidades estatales también tendrían que participar de esa discusión” a la par de que se aumenta su presupuesto.




