Opinión 25 de Julio de 2024, el Principio del Fin - Lacallelibre

Opinión ROSENDO MARIN 01

Por Rosendo Marín Díaz

En la Finca Huertos del Pedregal, a las afueras de Culiacán se dieron cita varios personajes que verían frustrados todos sus planes a partir de esa fecha fatídica (para ellos).

La reunión, citada a las 11 horas, convocó al gobernador del Estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y al diputado federal electo, Héctor Melesio Cuén (que había sido rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, UAS, alcalde de la capital del estado y diputado local). El papel de árbitro sería llevado por Ismael Zambada García, conocido en el bajo mundo como “El Mayo”, el cual se preciaba de señalar a ambos como sus amigos. Los dos bandos de la geometría política en relación con el mandamás de un cártel.

Las diferencias entre Rocha Moya y Melesio Cuén eran políticas y económicas, ambos estaban ya en bandos diferentes de la arena política, porque hay que recordar que en 2021 fueron juntos por la gubernatura del estado, participando el segundo incluso, en el gabinete estatal de Rocha. Las diferencias se agravaron cuando llegó la disputa por el presupuesto que obtiene la UAS, año con año y que en 2022 significaban ocho mil millones de pesos. 

Ismael Zambada García llegó a la reunión acompañado de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”. 

En ese lugar sucedieron diversos hechos que no podemos sino deducirlos por sus efectos y consecuencias, así como por los beneficiarios de los hechos.

Joaquín Guzmán López de alguna manera capturó a Ismael Zambada, lo subió a una avioneta que pilotaba su empleado Mauro Alberto Núñez Ojeda “El Jando” y lo trasladaron desde Sinaloa hasta el aeropuerto de Santa Teresa en Nuevo México, Estados Unidos y fue entregado al FBI. Joaquín Guzmán López pretendía obtener diversos beneficios judiciales, pero todo indica que no a los que aspiraba. Se declaró formalmente culpable de cargos de narcotráfico y crimen organizado ante una corte federal. La situación de Ismael Zambada García es mejor conocida por su fama y reconocimiento, que hasta ahora ha significado la cadena perpetua y un decomiso de 15 mil millones de dólares. Este hecho significó el rompimiento y declinación del Cártel más poderoso que había existido en México, solo recordemos que fue fortalecido en el sexenio de Felipe Calderón y protegido por su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el cual purga una pena por sus hechos delincuenciales en un penal de alta seguridad en los Estados Unidos. El secuestro de Ismael Zambada es el hecho que marca el inicio de una lucha intestina que hasta ahora baña en sangre a Sinaloa (y otros lugares) de quienes intentan tener su control.

Héctor Melesio Cuén llegó acompañado por Fausto Ernesto Corrales Rodríguez, colaborador y en funciones de chofer a esa reunión. ¿Mataron a Héctor Melesio en el lugar o en otro lado?, todo indica que se puso fin a la vida de Melesio Cuén en ese lugar. La parodia que armó la Fiscalía de Sinaloa fue tan grotesca que se desechó de inmediato. Dejando claro que el intento de ocultar el lugar de su muerte evidenciaba aún más, dónde había ocurrido. Fausto Ernesto ahora declara que lo obligaron por la fuerza a mentir, diciendo que los hechos habían ocurrido en la gasolinería de La Presita, en la carretera 15 (México 15), al norte de Culiacán. Ahora su nuevo testimonio adquiere otra connotación aún mayor, pues de ser verdad, esta vez, pondría a Rubén Rocha Moya en el lugar de los hechos (lo que de manera reiterada aquel ha negado desde el principio, aduciendo un vuelo a Estados Unidos, con pocas evidencias de ser verdad). ¿Qué significado adquiere el asunto cuando por segunda vez es detenido Fausto Ernesto? Que el gobierno mexicano podría procesarlo, con evidencias firmes y sin necesidad de entregarlo a Estados Unidos dando fin así al gobierno de Rocha Moya. Eso explicaría su urgencia y desmedida obsesión para regresar al gobierno y obtener el fuero que otorga la gubernatura y tratar, al menos, de retrasar cualquier intento de detenerlo. El fin del gobierno de Rocha es otro de los efectos de la reunión del 24 de julio de 2024.

En esta secuela de eventos característicos de la política asociada a la delincuencia organizada podría permitir al Estado mexicano desaparecer o disminuir drásticamente la capacidad operacional del grupo delincuencial denominado Cártel de Sinaloa. Sin embargo, las evidencias de los alcances e influencia de quienes estaban a la cabeza del mismo dan cuenta de la capacidad y control que adquieren al interior, al menos de la sociedad sinaloense, donde se evidencia la amplia red de complicidades de sectores sociales de manera directa e indirecta con ese grupo delincuencial, haciendo muy compleja y complicada la lucha contra ese flagelo. Pero las condiciones no podrían ser mejores para iniciar un reajuste sustancial en la entidad.

El 24 de julio de 2025 fue el final de un diputado federal de la Coalición PRI-PAN-PRD, también a la postre de un gobernador y de un Cartel, tal y como lo conocíamos. Todo debería dar pie a encontrar nuevas rutas para enfrentar a la delincuencia organizada e intentar una manera más efectiva para combatirla.