
- Al protestar, dicen: “Nos exigen cumplir, pero a la hora de pagar nos dan la espalda. Es 17 de agosto y el dinero no cae. Tenemos familias, deudas e hijos que alimentar. Celina Castañeda simplemente ha decidido no vernos ni escucharnos”
- Acusan al Gobierno Mexiquense de poner en riesgo la vida de pacientes
Por Ana Valeria Castro
Toluca, México a 17 de Agosto de 2026.- Con los brazos cruzados por la falta de pago y el estómago apretado por la incertidumbre económica, la clase trabajadora del sistema de salud en el Estado de México ha dicho ¡basta! Lo que se vive en las clínicas y hospitales públicos ya no es solo una desatención administrativa; es una flagrante violación a los derechos laborales y un atentado directo contra la vida de los pacientes mexiquenses bajo la administración de Delfina Gómez Álvarez y la titularidad de Celina Castañeda en el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).
Mientras el discurso oficial pregona equidad y justicia social, en las puertas de las unidades médicas la historia es devastadora. El personal administrativo del ISEM no ha recibido el pago correspondiente a la primera quincena de agosto, devengado con su trabajo diario.
“Nos exigen cumplir, pero a la hora de pagar nos dan la espalda. Es 17 de agosto y el dinero no cae. Tenemos familias, deudas e hijos que alimentar. Celina Castañeda simplemente ha decidido no vernos ni escucharnos”, sentenció con indignación un trabajador que prefirió el anonimato ante la sombra de las represalias institucionales.
La precariedad no es nueva, miles de empleados han sido encadenados por años a contratos semestrales fraudulentos, sin acceso a seguridad social, ni antigüedad, ni prestaciones mínimas de ley, condenados a salarios congelados que la inflación devoró hace mucho, y para colmo de males, las promesas de la nueva administración estatal de absorber a la plantilla dentro del esquema IMSS-Bienestar quedaron en mentira, el proceso marginó por completo al sector administrativo. Con pancartas en mano, exigen justicia salarial e integración inmediata al sistema federal.
La crisis escaló violentamente a las vías públicas, toda vez que trabajadores del prestigioso Hospital Materno Perinatal “Mónica Pretelini” tomaron la lateral de Paseo Tollocan para visibilizar el colapso operativo del nosocomio.
El representante sindical Carlos Camacho alzó la voz por más de mil 200 trabajadores afectados, revelando que la falta de pagos es solo la punta del iceberg de un sistema que se desmorona por dentro, por la falta de material básico para intervenir y atender pacientes; déficit crítico en la plantilla laboral que sobrecarga al personal activo y sin unidades disponibles para canalizar y trasladar emergencias vitales.
El reclamo es contundente, los recursos para la nómina y la operación de este hospital especializado ya estaban presupuestados, por lo que los trabajadores exigen saber en dónde está el dinero y exigen soluciones de fondo antes de que ocurra una tragedia irreparable.
El rostro más desgarrador de esta negligencia gubernamental lo sufren los enfermos con insuficiencia renal, quienes por un impago o trámite burocrático con las empresas proveedoras de las máquinas de hemodiálisis en hospitales de Toluca y Tenancingo, el servicio fue suspendido de golpe, dejando a más de 120 pacientes a la deriva, y teniendo que derogar en un hospital privado hasta dos mil pesos por sesión.
Desesperados, pacientes y sus familias marcharon primero al Centro Médico “Adolfo López Mateos” y posteriormente se plantaron en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) para interponer una queja urgente, toda vez que, para un enfermo renal, posponer una hemodiálisis no es esperar un trámite, es una sentencia.
A pesar del caos vial, las protestas simultáneas y las denuncias por violación a derechos humanos y laborales, hasta el momento el ISEM mantiene un silencio absoluto, ningún funcionario ha salido a dar explicaciones sobre el paradero de la nómina ni sobre cuándo se reanudarán los tratamientos médicos de los que dependen decenas de vidas.




