
- La violencia contra los hombres en pareja existe. Casos recientes en Sonora y Argentina evidencian la gravedad del maltrato físico y emocional que sufren algunos varones.
Ciudad de México, 9 de agosto (SinEmbargo).- Aunque la violencia contra las mujeres es una problemática ampliamente extendida y documentada, los hombres no están exentos de este tipo de situaciones. El caso más reciente tuvo lugar en Sonora, en donde un hombre identificado como José denunció que desde hace aproximadamente un año es víctima de violencia física y emocional por parte de su pareja, identificada como Rubí Esmeralda. Las imágenes de las golpizas que recibía se viralizaron rápidamente en redes sociales.
Pero no es el único caso. Datos de organizaciones civiles señalan que la violencia contra varones dentro de una relación de pareja va en aumento. Otro caso, por ejemplo, evidenció la problemática ocurrió en Argentina, en donde un joven perdió la vida a manos de su pareja sentimental, quien lo apuñaló en varias ocasiones después de estar inmersos en una relación marcada por las agresiones.
En México las cifras han documentado más casos.
Uno de los casos más recientes ocurrió en julio de 2026 en la Alcaldía Benito Juárez, en la Ciudad de México, donde una mujer de 39 años fue detenida después de que su pareja, un hombre de 44, la señalara de haberlo lesionado con un objeto punzocortante. De acuerdo con el reporte policial, los agentes aseguraron una navaja y presentaron a la mujer ante el Ministerio Público. Meses antes, en Hermosillo, Sonora, otra mujer fue detenida luego de que su esposo denunciara que lo había herido con un cuchillo durante una discusión en su domicilio.
En Nuevo León también se han documentado distintos episodios. En marzo de 2026, una mujer de 27 años fue detenida en Monterrey luego de que su novio pidiera auxilio y denunciara haber sido golpeado en repetidas ocasiones dentro de una vivienda. Ese mismo mes, en Montemorelos, un hombre identificado como Armando Urbina Hernández murió por múltiples heridas de arma blanca presuntamente provocadas por su pareja durante una discusión. La mujer fue detenida y el caso quedó bajo investigación de las autoridades estatales.
Jalisco ha registrado hechos similares. En marzo de 2026, en Tlajomulco, un hombre resultó herido en el tórax después de que su esposa presuntamente lo atacara con un arma blanca durante una discusión en la vía pública. Días antes, en Zapopan, otro hombre, quien además tenía discapacidad motriz, señaló a su esposa como responsable de haberlo lesionado con un objeto punzocortante tras una disputa afuera de su domicilio. En ambos casos fue necesaria la intervención de servicios médicos y autoridades ministeriales.
Otros episodios terminaron en la muerte de las víctimas. En Otzolotepec, Estado de México, un hombre de 45 años murió en marzo de 2026 después de ser golpeado en la cabeza con un bloque de concreto durante una discusión con su pareja, quien fue detenida. También en Cosoleacaque, Veracruz, un hombre falleció tras recibir heridas de arma blanca en medio de una pelea con su esposa, que quedó a disposición de la Fiscalía.
Qué muestran los estudios
Un estudio publicado en 2024 por investigadoras de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAM), realizado con 300 personas en relaciones heterosexuales, encontró que 36 por ciento de los hombres de la muestra fue clasificado como víctima ocasional de violencia de pareja. Entre las mujeres, 27 por ciento quedó en un perfil de agresora ocasional y 6 por ciento en uno de agresora frecuente, con conductas que comprendían violencia física, emocional, sexual y económica. Es importante aclarar que estos resultados no son representativos de todo México, ya que proceden de una muestra no probabilística.
Investigaciones recientes han evidenciado la complejidad de las dinámicas de agresión, que dependen de factores individuales, familiares y sociales. Por ello, el objetivo del análisis, titulado Perfiles en las relaciones violentas de pareja y publicado en la Revista de Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de México, fue “analizar la violencia en la relación de pareja a partir de la descripción de los perfiles de las víctimas; de los agresores; y de quienes ejercían un doble rol, personas que actúan simultáneamente como víctimas y agresoras; así como de los no involucrados”.
Este análisis reveló la existencia de tres grupos definidos según la frecuencia e intensidad del maltrato sufrido o ejercido. La primera categoría estuvo integrada por hombres y mujeres que manifestaron no haber experimentado agresiones dentro de su relación y fue la que registró el mayor porcentaje del total de participantes.
La segunda categoría se compuso por personas de ambos sexos que admitieron haber sido objeto de violencia ocasional en sus distintas modalidades. El tercer grupo se conformó por diez mujeres que reportaron ser víctimas de todo tipo de agresiones por parte de sus parejas.
El grupo de víctimas ocasionales se conformó por 130 personas, el 43 por ciento del total de participantes, de las cuales 76 fueron mujeres, equivalentes al 25 por ciento del total de participantes y al 51 por ciento de las mujeres que participaron en el análisis; y 54 hombres, el 18 por ciento del total de participantes y el 36 por ciento de los hombres que participaron en el estudio.
Todos ellos se asumieron como víctimas de violencia por parte de su pareja al ser blanco de agresiones físicas, económicas, emocionales y sexuales de manera ocasional.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del estudio fue el perfil de los agresores. Aunque la violencia contra las mujeres es una problemática ampliamente extendida y documentada, se evidenciaron dinámicas en las que la mujer ejerce un doble rol, el de víctima y agresora, hacia su pareja hombre, así como un grupo más reducido, pero no menos importante, en el que los varones son víctimas de agresiones de diversos tipos por parte de sus parejas mujeres.
Para ello, el estudio estableció varias categorías.
En la primera categoría de agresores, el grupo más amplio se conformó por hombres y mujeres que aseguraron no ejercer ningún tipo de conducta violenta hacia sus parejas. Un segundo grupo se constituyó de forma equitativa por ambos sexos, cuyos integrantes se identificaron como agresores ocasionales que recurrían a diversas formas de violencia. Asimismo, un tercer grupo estuvo integrado únicamente por mujeres que reconocieron haber perpetrado frecuentemente todo tipo de agresiones contra sus parejas del sexo masculino.
De los 300 participantes, el 69 por ciento, 207 personas, afirmó no haber ejercido alguna agresión hacia sus parejas. Por otra parte, nueve mujeres, el 3 por ciento del total de participantes, aceptaron ejercer agresiones de todo tipo [agresión física, económica, sexual y emocional] hacia sus parejas varones. Otro grupo, conformado por 84 personas, 40 mujeres y 44 hombres, fue el de los agresores ocasionales, quienes aceptaron ejercer violencia ocasionalmente contra sus parejas.
El estudio también contempló la categoría de agresor puro psicológico, la cual se integró por 48 personas del total de participantes, 19 mujeres y 29 hombres, quienes aceptaron ejercer violencia psicológica hacia sus parejas. Otro grupo se conformó por 88 personas que ejercían un doble rol psicológico, de víctima y agresor, 50 mujeres y 38 hombres, quienes se caracterizaron por ser víctimas y agresores, es decir, “desempeñar un doble rol en su relación de pareja, por lo que dirigen y reciben agresión psicológica en la interacción con su pareja”, destacó el estudio.
Además, un cuarto grupo, integrado por 10 mujeres, el 3 por ciento del total de participantes y el 7 por ciento de las mujeres que colaboraron con el análisis, fue el de doble rol, víctima y agresor de todo tipo de violencia. Sus integrantes se caracterizaron por ejercer y recibir todo tipo de agresiones: física, sexual, psicológica y económica, hacia y por parte de sus parejas varones.
El estudio «Estilos de apego y violencia de pareja recibida y ejercida en varones emergentes y maduros,» publicado en la Revista Mexicana de Investigación en Psicología en 2023, analizó la relación entre los tipos de apego y los diversos tipos de violencia, ejercida y recibida, en las relaciones de noviazgo de varones heterosexuales.
Para ello, en la investigación participaron 133 varones originarios del estado de Yucatán, 74 de los cuales fueron clasificados como adultos emergentes, de 18 a 30 años de edad, y 59 como adultos maduros, de 31 a 65 años.
A ambos grupos se les aplicaron dos instrumentos psicométricos: la Escala de Violencia en las Relaciones de Pareja en Adolescentes (CADRI) y la Escala Mexicana de Tipos de Apego, ambos orientados a evaluar las dimensiones del apego y las manifestaciones de violencia ejercida y recibida. A pesar de que en los resultados no se identificaron diferencias significativas en los estilos de apego entre varones emergentes y maduros, sí hubo diferencias en el factor de violencia verbal-emocional ejercida.
En el estudio se identificó que el apego seguro en adultos emergentes se asocia con un menor ejercicio y recepción de violencia física, relacional y sexual, así como de amenazas, y promueve el uso de estrategias de negociación, comunicación y autocontrol. Por el contrario, en adultos maduros, el apego evitativo y ansioso evidenció una fuerte relación con la perpetración de violencia relacional y sexual, así como con una mayor victimización por violencia física, relacional y amenazas. En cuanto a la dinámica de pareja, la violencia sexual ejercida por varones resultó con la media más alta, de 3.47, mientras que la violencia física y la relacional obtuvieron las cifras más bajas.
En tanto, al evaluar la violencia recibida por los varones, los resultados del análisis no mostraron diferencias significativas entre ambos grupos. Tanto adultos emergentes como adultos maduros aseguraron recibir niveles muy similares de agresiones físicas, con medias de 1.12 y 1.23; relacionales, de 1.14 y 1.12; verbales-emocionales, de 1.55 y 1.65; amenazas, de 1.12 y 1.23; y violencia sexual, de 1.17 y 1.27. Del mismo modo, la percepción que ambos grupos tienen respecto al autocontrol y al uso de la negociación por parte de sus parejas femeninas resultó prácticamente idéntica.
El peso del silencio y los estereotipos
Estos análisis permiten evidenciar que la violencia no sólo ocurre de hombres contra mujeres, ya que, aunque en menor medida, también tiene lugar de mujeres hacia hombres.
En 2018, una investigación periodística de la BBC recogió el testimonio de «Dean», un hombre que fue víctima de violencia doméstica y cuyo caso, como muchos otros, permaneció invisibilizado durante años. Durante más de diez años, Dean sufrió un severo maltrato por parte de su pareja, quien no sólo lo despojó de su dinero y lo mantuvo incomunicado de su familia, sino que también ejercía violencia física contra él.
La situación llegó a un punto crítico de maltrato psicológico y físico cuando a Dean se le restringió el acceso a la comida en su propio hogar, lo que derivó en una deshidratación aguda y un posterior colapso en su centro de trabajo.
Tras este episodio, Dean logró ingresar a una casa de acogida gestionada por el Servicio de Abuso Doméstico de Northamptonshire (NDAS) de Inglaterra.
El caso de «Dean» evidenció una tendencia común entre las víctimas masculinas, pues aproximadamente uno de cada seis hombres sufre este tipo de violencia a lo largo de su vida, según cifras referidas por la BBC, pero rara vez denuncia la situación.
Un empleado del NDAS, identificado como Matthew Cunningham, señaló que existe una profunda falta de información que lleva a los hombres a no identificarse como víctimas, sumada al estigma social sobre lo que debe «ser un hombre», lo cual les impide buscar y conocer las opciones de ayuda disponibles.
«Los hombres a veces no reconocen que son víctimas y no son capaces de verlo. Nunca han conocido qué opciones de ayuda hay a su disposición», dijo a la BBC.
De Sonora a Argentina
Hace unos días, se viralizó el caso de un hombre identificado como José, residente del municipio de Cajeme, Sonora, quien decidió hacer público que ha sido víctima de violencia física a manos de su esposa, identificada como Esmeralda Rubí. El hombre difundió varios videos captados por las cámaras de seguridad instaladas en su propio domicilio, los cuales muestran diversos episodios de agresión física que, afirma, ha sufrido a lo largo de los años por parte de su pareja sentimental.
En las imágenes difundidas por la víctima se exhiben momentos específicos en los que la mujer lo cachetea y le propina golpes en la cabeza y el rostro. Uno de los aspectos que destaca en la denuncia es que, en al menos una de las ocasiones que quedaron grabadas en video, se observa que la agresión física ocurrió en presencia de un menor de edad, lo que evidencia el entorno violento al que también están expuestos los hijos de José. El hombre ha señalado que en una ocasión decidió solicitar la intervención de la policía, pero, tras el arribo de las autoridades, fue él quien terminó detenido.
Pero el de José no es un caso aislado.
El pasado domingo 2 de agosto, un joven de 29 años de edad, identificado como Matías Julián Álvarez Guardia, fue apuñalado en el tórax por su pareja sentimental, identificada como Victoria Luz Cantero, de 25 años. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Resistencia, Chaco, Argentina, tras los cuales amigos y familiares de la víctima hicieron públicos registros de conversaciones privadas y diversas fotografías que evidencian la violencia que Cantero ejercía sobre Matías.
A través de redes sociales se difundieron fotografías en las que se pueden observar heridas y hematomas en el rostro del joven, junto con capturas de chats en las que los amigos de Matías Julián preguntaban abiertamente si había vuelto a sufrir agresiones físicas por parte de su pareja. Uno de sus amigos más cercanos, identificado como Lucas Achinelli, fue quien hizo públicas las evidencias para pedir justicia y la pena máxima para la sospechosa, al sostener que el ataque fue planeado.
Por su parte, la hermana de la víctima, identificada como Leticia, aseguró que el joven sufría episodios sistemáticos de violencia física y psicológica que no denunciaba por vergüenza. Según la familiar, la acusada ejercía un constante control sobre él, al punto de manejar sus cuentas de redes sociales e imponer un aislamiento temporal de su entorno familiar y social. Asimismo, aseguró que la dinámica de la pareja estuvo marcada por continuas rupturas y reconciliaciones motivadas por promesas de cambio incumplidas por parte de la agresora.
Leticia aseguró que tanto la familia de Matías como los propios padres de Victoria intentaron interceder repetidamente para que la relación llegara a su fin debido al nivel de agresividad que existía entre la pareja, pero tales intervenciones fracasaron y, el pasado fin de semana, Álvarez Guardia fue asesinado. Victoria Cantero fue detenida y está a la espera de que avancen las investigaciones y el proceso legal en su contra.
Vergüenza y Miedo Frenan las Denuncias
Tras el asesinato del joven, la prensa argentina consignó una entrevista con el abogado penalista Javier Lobo Aragón, quien destacó que, a pesar de los casos de violencia contra hombres, pocas son las víctimas que deciden presentar una denuncia formal, debido a la vergüenza y la presión social. “En nuestro estudio se presentan muchos hombres interesados en hacer denuncias por violencia de género. Lo primero que nos plantean es que tienen vergüenza en hacer una presentación”, dijo el experto.
“Puede existir una presión social. Muchos hombres sienten vergüenza, temor al ridículo o creen que no serán tomados en serio si denuncian haber sido víctimas por parte de su pareja”, destacó el abogado a La Gaceta. “En la actualidad persisten los estereotipos culturales, según los cuales el hombre debe ser fuerte o resolver solo sus problemas”, enfatizó Lobo Aragón.
El pasado mes de abril, la organización “¿Y los hombres qué?” reportó que brindó atención a 350 casos de violencia de género contra hombres durante el último año. Los casos se registraron principalmente en el Estado de México. Según detalló María de Lourdes Domínguez, fundadora de la institución, esta problemática tiene una presencia predominante en municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Texcoco y Toluca, donde se concentra un número significativo de agresiones reportadas.
Entre los incidentes más frecuentes destacan los actos de agresión física hacia jóvenes por parte de sus parejas sentimentales. Las lesiones suelen manifestarse a través de golpes, rasguños y pellizcos que dejan marcas visibles en el cuerpo. La activista señaló que este fenómeno ha ido en aumento entre la población juvenil, debido a la resistencia de los hombres a finalizar las relaciones o a una mayor apertura para visibilizar y encarar este tipo de conflictos.
Uno de los principales factores que impiden abordar adecuadamente esta situación es la baja tasa de denuncias formales. Como en el caso de Matías, Domínguez señaló que la vergüenza, el temor al ridículo y la desconfianza hacia las instituciones públicas son algunas de las causas por las que la mayoría de las víctimas guarda silencio. A menudo, los hombres que intentan denunciar enfrentan burlas o falta de empatía por parte de las autoridades. Ante ello, la organización ofrece asesoría y acompañamiento legal sin costo alguno.
Diversos informes confirman la problemática. El reporte Hombres sin Violencia, elaborado por el Observatorio Mexicano de Igualdad y Políticas de Género, indicó que en 2022 una de cada nueve víctimas de violencia en el Estado de México fue un hombre. Asimismo, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelaron que una de cada cuatro denuncias por agresión en relaciones de pareja corresponde a hombres, lo que demuestra que el fenómeno existe, pero permanece invisibilizado.




