Desestabilizar México Tendría “Efecto Búmeran”: Dañaría la Economía de EU - Lacallelibre

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  • La irracionalidad del trumpismo abre escenarios que parecerían improbables, como una acción directa contra México. Pero de hacerlo, Estados Unidos sufriría económicamente.

 

Ciudad de México 15 de julio (SinEmbargo).- Una intervención directa del gobierno de Donald Trump en México sería sumamente costosa para Estados Unidos, desestabilizar a este país tendría un efecto búmerang para el suyo, coinciden analistas. Aunque ello no significa que no lo esté haciendo por otras vías.

Después de la injerencia de Estados Unidos en las elecciones de Colombia, de Perú, Chile, Honduras y antes en los procesos electorales de Argentina y El Salvador, así como la intervención militar en Venezuela, Guadalupe Correa-Cabrera, Kurt Hackbarth, Paco Ignacio Taibo II, Aníbal García y Héctor Alejandro Quintanar analizaron los escenarios de intervención de Donald Trump en México.

Los cinco convienen en que, debilitado económica y tecnológicamente ante el crecimiento de China, Estados Unidos cometería un error si emprende una acción directa en contra de su principal socio comercial. Además, dijeron, las acciones que ya han emprendido contra México han tenido efectos búmerang. «Cada vez que nos agreden económicamente, la propia estructura mercantil norteamericana reacciona negativo contra Trump”, expuso el escritor Paco Ignacio Taibo II.

Tan sólo en abril de 2026, las exportaciones de México a Estados Unidos fueron de 59 mil 177 millones de dólares, mientras que las importaciones alcanzaron 22 mil 342 millones de dólares. El 2024 cerró con un intercambio comercial de casi 745 mil 600 millones de dólares, según la Secretaría de Economía (SE).

“Yo soy muy cauto al afirmar que habría una intervención estadounidense”, indicó el investigador Aníbal García. Pero para realizar un análisis geopolítico, reconoció que es un escenario posible. Además, apuntó, si no es militar la intervención es por otras vías.

Usando la lógica y la razón, se podría pensar que Estados Unidos no quiere desestabilizar al país “que es su mayor socio comercial, con quien comparte una frontera muy larga”, planteó el periodista Kurt Hackbarth. Pero es que hablamos del gobierno de Trump, que muestra ser “cada vez más irracional”.

Hackbarth puso como ejemplo la guerra que, junto con Israel, inició contra Irán. No le importó afectar a todo el orbe, pues con el cierre del estrecho de Ormuz el precio del petróleo se disparó a nivel global. La gran pregunta entonces, refirió Hackbarth, es hasta dónde el trumpismo está dispuesto a explotar la economía mundial.

 

El T-MEC no se puede terminal fácil

Para la politóloga Guadalupe Correa-Cabrera, la retórica trumpista sobre una posible intervención militar en México difícilmente se materializará. Aunque advirtió que no hay que minimizar, pues esas amenazas son parte de la presión política que acostumbra Trump para que el gobierno mexicano despliegue a las Fuerzas Armadas en la frontera y refuerce el control conforme a sus intereses.

Expuso que los efectos de una intervención serían “una mayor desigualdad, mayor control social, límites a la libertad de expresión” y, en algunos lugares, la generación de más violencia para tener pretexto de tomar el control.

En el ámbito económico, señaló la dependencia comercial entre ambos países. El pasado 1 de julio, el gobierno estadounidense anunció que no le interesa renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo cual no implica que deshaga inmediatamente los acuerdos, estos se mantienen hasta 2036, con revisiones anuales.

Pero no es tan fácil que se desintegren las cadenas de suministro generadas, dijo Guadalupe Correa-Cabrera. “No no se van a desmantelar de un día para otro”.

 

El costo de la intervención

Una intervención directa sería “muy costosa para el gobierno de Estados Unidos”, apuntó Aníbal García, investigador del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica. Al respecto, puso como ejemplo uno de los episodios más dolorosos para México: la guerra con Estados Unidos (1846-1848) por la que ese país “nos despojó de más de la mitad del territorio nacional”.

Esa victoria provocó “toda una época de turbulencia política y económica en México” que afectó también al país vecino y, en estos momentos, es algo que los sectores más conservadores de aquel país no quisieran revivir.

“Hay que recordar que México tiene muchos de los muchos sectores profundamente vinculados a la economía estadounidense por el tratado de libre comercio”, señaló.

Debido al T-MEC, el sector manufacturero ya no sólo está en la frontera con Estados Unidos como fue con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), actualmente el sector automotriz especializado y aeroespacial está en el bajío, señala. Y también destaca otra industria importante: la de insumos médicos.

“El 97 por ciento de los dispositivos médicos hechos en México –como jeringas, marcapasos y sistemas de hemodiálisis, por mencionar algunos–, son enviados a Estados Unidos. México recibe el 66 por ciento de los dispositivos manufacturados en Estados Unidos”, según la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID).

 

Campañas de calumnias

“Fueron los jitomates, el aluminio o los aguacates”, recapituló el escritor Paco Ignacio Taibo II, director del FCE, al recordar los ataques comerciales a México en este segundo periodo del gobierno de Estados Unidos.

“Pero mañana puede ser la caña de azúcar. Mientras los gringos estén endulzando con jarabe de melaza de origen de maíz y no les gusta el endulzamiento con la caña de azúcar; que es el bueno, lo dice un experto en beber refrescos, pero en cualquier momento la ofensiva se produce contra la caña de azúcar”.

Mencionó por lo mismo que en cada decisión de poner un nuevo arancel o una medida económica contra algún producto hecho en México ha encontrado rechazo por parte de las empresas estadounidense.

Y no sólo contra las mercancías, sino contra la población migrante, fuerza de trabajo esencial para diversas industrias, comentó Taibo. Luego, el aumento en el costo de la gasolina, derivado de las decisiones políticas y económicas de Trump contra otros países, junto con “otras contradicciones del trumpismo”, va creando un clima que está reventando en ese país, dice.

El escritor también sostuvo que, además de los ataques comerciales, existe una campaña para presentar a México como un “narcogobierno”. Esto, afirmó, ocurre pese a que “en estos últimos años México ha dado un golpe enorme a la narcoestructura”, mientras Estados Unidos continúa “alimentándola de armas”.

Para Taibo II, no hay duda de que se trata de “una campaña de calumnias” cuyo objetivo es debilitar al gobierno mexicano y ante la cual la Presidenta Claudia Sheinbaum ha actuado con toda la entereza.

 

El cínico de Trump

Un intervención directa contra México sería costoso para Estados Unidos, considrró también Héctor Alejandro Quintanar, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Pero no por ello debe dejar de preocuparnos “tanto como se tendrían que haber preocupado en otros siglos, con otros contextos y con otras formas de injerencismo. Aunque fueran formas más violentas y se tratara de una injerencia armada”.

Como sea, cualquier escenario para Héctor Alejandro Quintanar es “absolutamente inadmisible”. Sería tanto como “retrotraernos a las intervenciones directas que sí tuvo Estados Unidos en invasiones como la de 1914” o al injerencismo político y electoral de los años siguientes.

Para explicar este punto, el académico recordó que en 2006 el entonces Presidente de Estados Unidos, George Bush, y la secretaria de Estado Condoleezza Rice, señalaron que su país no intervendría en las elecciones presidenciales en México y que aceptarían cualquiera que fuese el resultado electoral.

“Pues faltaba menos. ¿Por qué una funcionaria de ese país tendría que estar diciendo lo obvio?”, cuestionó Quintanar. “Y aún así, hay evidencia de que tras bambalinas hubo maneras en las que ese país favoreció a Felipe Calderón, a quien veían como un aliado”.

Mencionó que si una ventaja puede haber en política exterior de Donald Trump, a diferencia de la de George Bush, es que el ganador del premio de la paz de la FIFA “es más cínico, es más abierto, es más transparente en sus malas intenciones”.

 

Otras formas de intervención

Y si una intervención militar no es tan factible para Estados Unidos, hay otras formas en las que ha operado contra el país y en realidad contra América Latina y el Caribe desde hace mucho tiempo, ya sea desde el Partido Repúlicano como el Demócrata.

“Lo que sí veo como escenario es lo que yo denomino la creación de capacidades de injerencia”, comentó García. Es decir, poner en juego otros recursos para influir en las decisiones que se toman en México.

El investigador señaló como capacidades de injerencia el financiamiento a organizaciones no gubernamentales (ONG), fundaciones y las llamadas “think thanks” o supuestos “laboratorios de ideas”, así como a medios de comunicación.

Ese dinero provino por años de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Fondo Nacional para la Democracia (NED). Y los objetivos eran “influir en las políticas públicas y generar un golpeteo mediático constante”.

Como ejemplo de las organizaciones financiadas recordó el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y México Evalúa. Y en el caso de medios de comunicación, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), que inició Claudio X. González.

Por supuesto, precisó, hay otras ONGs creadas con esos fines, incluso algunas “más ocultas que, de hecho, son las instituciones u organismos no gubernamentales que trabajaron para instaurar el nuevo sistema penal acusatorio”.

García recordó que estas impulsaron la creación de una Fiscalía autónoma, pero no con fines democráticos sino con el propósito de facilitar el lawfare (guerra jurídica). Eso también lo hicieron “en Brasil, en Ecuador, en Argentina, en países centroamericanos, particularmente en El Salvador”.

Todavía durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador esos organismos contaron con presupuesto estadounidense, apuntó Aníbal García. Pero AMLO logró sacar adelante la Reforma Judicial para que la ciudadanía eligiera a jueces y juezas, y así se vinieron abajo sus proyectos de encarcelar a políticos que no se alinean con los intereses estadounidenses, agregó.

Y luego, llegó Donald Trump y también ante la crisis económica que pasa su país, les quitó los recursos.