Lilia Urbina Renuncia al PRI y se Declara Diputada sin Partido - Lacallelibre

DIPUTADA Renuncia al PRI 1
  • La legisladora por Tecámac abandona la bancada tricolor apelando al libre mandato y debilita la representación de un priismo fragmentado en el Estado de México

 

Por Ana Valeria Castro

Toluca, México a 02 de Julio de 2026.- En un movimiento que altera el equilibrio de fuerzas dentro de la LXII Legislatura del Estado de México y profundiza la crisis estructural que vive el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la diputada Lilia Urbina Salazar formalizó su separación definitiva e irrevocable de la bancada tricolor. Mediante una misiva de alto contenido técnico-jurídico y político dirigida a la Mesa Directiva del Poder Legislativo, la representante del Distrito 33, con cabecera en Tecámac, anunció que ejercerá su mandato por la vía independiente, declarándose formalmente como «diputada sin partido».

Urbina Salazar, heredera de un arraigado capital político regional en el norte de la zona metropolitana del Valle de México, argumentó que su salida responde a la necesidad de mantener la «congruencia» con las demandas ciudadanas y sus convicciones personales, por encima de las disciplinas verticales e imposiciones corporativas que hoy imperan en los institutos políticos.

A diferencia de otras rupturas parlamentarias que se limitan al descontento discursivo, el documento suscrito por Lilia Urbina destaca por un robusto andamiaje constitucional y legal. En el texto, la legisladora fundamenta su separación invocando los artículos 1º, 9º, 35, 39, 40, 41, 49 y 116 de la Constitución Federal, así como los correlativos de la Constitución local y la Ley Orgánica del Poder Legislativo mexiquense.

Su argumentación jurídica central desafía de lleno la lógica tradicional de las bancadas.

«La presente decisión constituye un acto jurídicamente válido derivado del ejercicio libre de la representación popular, toda vez que el mandato legislativo, conforme al modelo constitucional mexicano, no se encuentra sujeto a subordinación imperativa, coacción partidista ni restricción corporativa alguna que limite la libertad de conciencia», sostiene la legisladora en el ocurso entregado al Congreso Local.

Amparada en los principios de interpretación pro persona y progresividad, la ahora ex priista expone que si la ley le otorga el derecho de asociarse a un grupo parlamentario, por estricta simetría constitucional tiene el derecho correlativo de separarse de él cuando existan divergencias ideológicas o programáticas, puesto que la legitimidad del encargo emana originalmente de los ciudadanos mediante el sufragio y no de una sigla partidista.

En el terreno netamente político, la congressita por Tecámac emitió un mensaje de despedida y de proyección a futuro en el que balancea el cierre de su ciclo dentro del priismo con una fuerte crítica implícita al rumbo actual de dicho partido.

«Hoy concluye una etapa importante de mi vida política en el Partido Revolucionario Institucional. Han sido años de trabajo intenso, de caminar las calles, escuchar a las familias, atender las necesidades de la gente y defender causas que consideramos justas», apuntó Lilia Urbina, enfatizando que no se retira de la vida pública, sino que busca fortalecer su vínculo con el electorado.

«Los tiempos cambian, las circunstancias evolucionan y quienes tenemos una responsabilidad pública debemos tener la capacidad de actuar con honestidad frente a nuestras convicciones. La lealtad más importante siempre será con la gente… Por eso decidí declararme diputada sin partido», subrayó, rematando con un sugerente, «lo mejor está por venir».

La renuncia de Lilia Urbina Salazar no es un hecho aislado; se suma a un fenómeno de fuga masiva de cuadros que ha desangrado al PRI a nivel nacional y estatal en los últimos años, un éxodo motivado principalmente por la centralización de las decisiones cupulares de la dirigencia nacional encabezada por Alejandro «Alito» Moreno Cárdenas y las derrotas electorales consecutivas, incluyendo la pérdida de la gubernatura mexiquense.

Aunque las dirigencias evitan dar un padrón consolidado, estimaciones de analistas políticos y recuentos legislativos perfilan una realidad alarmante para el otrora partido hegemónico.

De acuerdo con los registros oficiales ante el Instituto Nacional Electoral (INE), el PRI perdió más de medio millón de afiliados en el último sexenio, reduciendo significativamente su estructura territorial.

Aunado a ello, decenas de legisladores, desde diputados federales y senadores de peso histórico han abandonado el barco tricolor; entre los casos más emblemáticos a nivel nacional destacan exgobernadores y senadores como Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu, Eruviel Ávila Villegas y Nuvia Mayorga, quienes en su momento acusaron el secuestro del partido por una facción.

En tanto, exmandatarios estatales como Omar Fayad de Hidalgo, Alejandro Murat de Oaxaca o Quirino Ordaz de Sinaloa rompieron lazos y, en varios casos, asumieron cargos diplomáticos o se sumaron a las filas o coaliciones de la llamada Cuarta Transformación; asimismo, en el Estado de México, decenas de alcaldes, síndicos y regidores han renunciado al PRI para sumarse directamente al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) o a Morena buscando viabilidad política, como el caso de los ediles de Zinacantepec y Mexicaltzingo, Manuel Vilchis Viveros y de Saray Benitez Espinoza, respectivamente.

Con la salida de Urbina Salazar, la bancada del PRI en la Cámara de Diputados mexiquense vuelve a debilitarse en su peso de negociación, mientras que el espectro de legisladores sin partido o con reconfiguración de bancada crece, evidenciando que el otrora bastión inexpugnable del priismo nacional vive su momento más crítico de fragmentación.