
Por Heriberta Martínez
En la actualidad, uno de los sectores que se ha visto afectado drásticamente en sus ingresos es el de la industria de los impresos y las revistas, lo que ha provocado que la cantidad de puestos tradicionales se reduzca en un 27%. Los ejemplares diarios vendidos pasaron de cinco millones en 2012 a menos de dos millones, forzando a los voceadores a vender en las calles, donde muchas veces son despojados de su mercancía, remitidos ante las autoridades y obligados a pagar multas que los endeudan, sin siquiera obtener lo suficiente para el alimento del día.
Hace una década, casi la mitad de los lectores consumía periódicos impresos; hoy, esa cifra ronda apenas el 20%, ya que el público migró a sitios web y redes sociales. Los vendedores de periódicos han reportado disminuciones de hasta el 50% en sus ingresos diarios, en comparación con años anteriores.
Muchas publicaciones han dejado de existir en papel para convertirse en portales web, mientras que quienes leen revistas optan por formatos digitales.
Internet también ha transformado radicalmente la industria del libro en México, impulsando el comercio electrónico de ejemplares físicos, masificando la lectura digital (e-books y audiolibros), pero también fortaleciendo un grave problema de piratería.
Alrededor del 26% de los lectores mexicanos lee en formato digital. Aunque el libro impreso sigue dominando el mercado, México se ha consolidado como el segundo país con mayor producción y ventas de libros electrónicos en español a nivel mundial.
El consumo de páginas de internet, blogs y foros se ha posicionado como el segundo material más leído en México, especialmente entre jóvenes de 12 a 24 años.
Internet no solo trajo consigo ventas legales; se estima que la piratería digital representa hoy entre el 51% y el 52% del mercado de libros en línea. Esto genera pérdidas millonarias para la industria editorial mexicana.
De igual manera, el volumen de correspondencia tradicional (cartas y documentos personales) ha disminuido aproximadamente un 50% en la última década. Aunque el Servicio Postal Mexicano procesa más de 300 millones de piezas al año, gran parte de este volumen corresponde a paquetería comercial, estados de cuenta y envíos relacionados con el comercio electrónico; en cuanto a las cartas personales, estas representan una porción mínima.
Los principales factores que afectan la correspondencia tradicional son el uso del correo electrónico, la mensajería instantánea (WhatsApp y Telegram) y las redes sociales.
El declive de los estados de cuenta bancarios y de los recibos de servicios en formato físico, en favor de las versiones digitales, ha contribuido a esta transformación.
Como podemos observar, ante la reducción de las operaciones de Correos de México, la institución tuvo que disminuir el número de oficinas y, por tanto, de personal de plantilla, especialmente de carteros, dejando a muchos trabajadores sin empleo.
Actualmente, la institución se ha enfocado en el sector de mensajería, paquetería y envíos exprés para compensar la caída del correo tradicional y atender el auge del comercio electrónico. Sin embargo, no ha logrado ampliar estos servicios lo suficiente para generar más fuentes de empleo.
Colaboremos para seguir preservando el uso de los libros, periódicos, revistas y la correspondencia escrita con quienes sea necesario. No olvidemos que, además de ser medios de información y comunicación, también representan una importante fuente de trabajo para miles de familias.




