
- La nueva publicación retrata al republicano como un hombre que se deleita humillando gente, que requiere de constante adulación y que ha encabezado una de las administración más escandalosas de los EU.
Ciudad de México/Nueva York, 23 de junio (SinEmbargo).– El periodismo es un primer borrador de la Historia, recuerda David Remnick, autor, escritor, prolífico redactor de The New Yorker desde 1998.
Lo dice a propósito del libro Cambio de régimen (Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump) de Maggie Haberman y Jonathan Swan. Se presentó ayer. Está lleno de noticias sobre la Casa Blanca de Donald Trump. Los autores coinciden en que el escándalo será la nota de esa administración en los días, meses y años por venir. Es la “Crónica de un desastre anunciado”, dice Remnick, citando el título de otro periodista, uno de mayor alcance, de Colombia pero universal: Gabriel García Márquez.
Trump, según el libro, se deleita humillando gente, especialmente a multimillonarios tecnológicos como Jeff Bezos y Mark Zuckerberg, que alguna vez se opusieron a él.
“La descripción de la Casa Blanca de Trump es la de una corte decadente y un rey adicto a la venganza y la adulación. Trump emplea a una sola asistente, una joven llamada Natalie Harp, que lo sigue todo el día, entregándole elogiosas reseñas de la prensa de derecha y, ocasionalmente, enviándole cartas de admiración (‘Eres lo único que me importa’). Ni siquiera esto le trae alegría”, cuenta David Remnick en su reseña.
Cuando Elon Musk, quien recaudó unos trescientos millones de dólares para la campaña de Trump, criticó duramente al Presidente por su proyecto de ley de presupuesto, Trump dijo: “Siempre me abandonan. Siempre hacen esto. Por eso no puedo tener amigos”.
Y le ordenó a Harp que le trajera su teléfono. Llamó a Musk dos veces. En ambas ocasiones no le contestó.
“Siempre hemos sabido que Trump es un narcisista. Haberman y Swan dejan claras las dimensiones de su trastorno. Durante el juicio por soborno a Trump en Nueva York, se enteró de que un hombre con problemas mentales, ‘consumido por teorías conspirativas’, se había prendido fuego en un parque cercano. ‘¿Crees que lo hizo por mí?’, le preguntó Trump a un asesor. ‘Digámosle a la gente que lo hizo por mí’. En una entrevista con los autores, Trump afirma que le complació saber, gracias a un historiador anónimo, que, considerando el alcance de su arsenal y sus fuerzas armadas, es mucho más poderoso que Gengis Kan, Alejandro Magno o Iósif Stalin. El historiador en cuestión, descubren los autores, es el caddie de Gary Player. Trump es un hombre atormentado que causa estragos en el país a diario. Pasa las noches solo, publicando furia en Truth Social. Su papelera rebosa de ‘bolsas vacías de patatas fritas, envoltorios de caramelos Starburst y envases de helado’”, escribe el periodista en The New Yorker.
El libro da noticias desagradables de un individuo desagradable.
Los periodistas de The New York Times, responsables de uno de los libros más explosivos de 2026, revelan el núcleo cerrado que dirige la Casa Blanca de Trump. Anoche estuvieron con Lawrence O’Donnell en MS NOW. Maggie Haberman y Jonathan Swan hablaron sobre algunas de las revelaciones de su libro.
Entre los detalles se incluyen anécdotas sobre los extraños hábitos nocturnos del Presidente, como comer entre horas y dejar basura y desechos por toda la Casa Blanca para que el personal se encargue de ellos, así como el hecho de que Trump quiso crear él mismo algunos de los adornos dorados de su Despacho Oval con pegamento instantáneo.
Swan dijo: “Lo que realmente llama la atención de esta Casa Blanca, en comparación con la primera, es que no paran de decir que son la Casa Blanca más transparente de la historia. Es una patraña. En realidad, son increíblemente buenos guardando secretos. Tomemos como ejemplo la guerra. Hay un pequeño grupo de personas que dirigen este país, cinco o seis personas y Donald Trump”.
“El Secretario del Tesoro de Estados Unidos y el Secretario de Energía, las dos personas que tendrían que afrontar la mayor crisis petrolera de la historia mundial, no estaban presentes. No asistieron a las reuniones”, añadió.
En el libro hablan del 26 de febrero, dos días antes de que comenzaran los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán. “Para entonces, las posturas de todos los presentes ya estaban definidas. Todo se había discutido en reuniones anteriores; todos conocían la posición de los demás. El Presidente era el Presidente, y respaldarían su decisión”, afirma el libro. Estaban el Vicepresidente JD Vance; la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles; el director de la CIA, John Ratcliffe; el asesor jurídico de la Casa Blanca, David Warrington; el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung; la Secretaria de Prensa, Karoline Leavitt; el Secretario de Defensa, Pete Hegseth; el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine.
Ese es el núcleo cerrado. No importa si es eficiente o no: de hecho, perdió la guerra el Irán. Pero es el grupo de perritos falderos que dicen “sí” a todo lo que le diga el Presidente.
El día nefasto con Benjamín
“Cambio de régimen es excepcional. Trasciende su género. Aunque parte del material resulta familiar gracias a The New York Times y otras fuentes, así como a la incesante autoexposición del propio Trump, el libro está repleto de noticias que seguirán siendo noticia. Un ejemplo reciente entre muchos: Haberman y Swan ofrecen un relato asombroso del viaje de Benjamin Netanyahu, hace apenas cuatro meses, a la Sala de Crisis de la Casa Blanca, donde el Primer Ministro israelí persuadió a Trump para que se uniera a él en lo que sería una catástrofe estratégica. Netanyahu le aseguró al Presidente que juntos derrocarían al régimen iraní y acabarían con sus ambiciones nucleares antes de que tuviera la oportunidad de cerrar el Estrecho de Ormuz. Haberman y Swan informan que el Secretario de Estado calificó el plan de Netanyahu de ‘tonterías’. El director de la CIA lo declaró ‘fanfarrón’. En fin. ‘Me parece bien’, le dijo el Presidente al Primer Ministro. Todos se alinearon”, detalla el autor de The New Yorker.
Agrega: “Este es un reportaje de gran relevancia, que desmiente las críticas en línea a estos periodistas especializados, acusándolos de practicar el ‘ambidextrismo’ o de suavizar su cobertura a cambio de acceso. Cambio de régimen destaca especialmente por su análisis de la colosal corrupción financiera de la administración, la destrucción imprudente de agencias invaluables como USAID y la naturaleza sórdida y desquiciada de Trump y la cultura que él preside. Haberman y Swan sostienen que Trump se postuló en 2024 por una razón principal: ‘Se trataba de evitar la cárcel’. Tras enfrentar múltiples acusaciones, juicios políticos y condenas penales, Trump regresó a la Casa Blanca con sed de venganza: ‘Yo era la presa, y ahora soy el cazador’”.




