
- La investigación resalta la importancia de que la atención psicológica no se centre únicamente en la persona trans, sino también en su entorno familiar.
- Las personas trans reconocen su identidad de género desde la infancia y cómo las reacciones de la familia, la escuela y las amistades influyen en su bienestar emocional.
- El rechazo, la discriminación y los estereotipos rígidos de género representan los principales factores de riesgo en el desarrollo psicosocial de esta población.
- “Descripción de los Factores Protectores y de Riesgo en el Desarrollo Psicosocial de Personas Trans en el Estado de México”
Toluca, México a 9 Junio de 2026.-Los Factores Protectores y de Riesgo en el Desarrollo Psicosocial de Personas Trans en el Estado de México tuvo como objetivo comprender cómo las personas trans reconocen su identidad de género desde la infancia y cómo las reacciones de la familia, la escuela y las amistades influyen en su bienestar emocional y social.
El estudio realizado por Lucia Bautista Vázquez; Guadalupe Navarrete Portillo; Angie Vergara del Río; Fabiola Valle Torres y Nicco Alessandro Ramos Ayala, todos estudiantes del sexto semestre de la licenciatura en psicología de la UAEMéx, muestra que el estudio se realizó con 20 personas trans de entre 22 y 28 años residentes en el Estado de México, mediante grupos focales y entrevistas semiestructuradas, utilizando como base las teorías de *Kohlberg* sobre el desarrollo de la identidad de género y *Bronfenbrenner* sobre los sistemas ecológicos del desarrollo humano.
La investigación parte de la idea de que la identidad de género es una dimensión fundamental del desarrollo humano y que muchas personas trans comienzan a reconocer diferencias entre su identidad y el sexo asignado al nacer desde edades tempranas.
Según datos del INEGI señalan que más del 60% de las personas con identidades de género diversas identifican esta situación antes de los 12 años, por lo que la infancia constituye una etapa crítica para la comprensión y el acompañamiento adecuado.
Uno de los principales hallazgos fue que el proceso de autodescubrimiento suele consolidarse durante la educación primaria. Muchos participantes recordaron sentirse diferentes a otros niños o niñas, presentar preferencias de juego o vestimenta distintas a las esperadas socialmente y experimentar incomodidad con la ropa, el cabello o los roles de género asignados. Aunque algunos reconocieron estas sensaciones antes de los siete años, la mayoría manifestó que la percepción constante de su identidad apareció entre los siete y doce años.
En el ámbito familiar, los resultados muestran que el “miedo al rechazo” fue el sentimiento predominante al expresar su identidad de género. Muchos participantes enfrentaron familias con roles rígidos de género, donde existían expectativas estrictas sobre cómo debía comportarse un hombre o una mujer. Las reacciones familiares fueron variadas: algunas personas recibieron apoyo y comprensión, mientras que otras experimentaron burlas, rechazo, distanciamiento emocional o negación. La investigación destaca que el apoyo familiar es uno de los factores protectores más importantes para la salud mental de las personas trans, ya que favorece la autoestima, la aceptación personal y reduce el riesgo de ansiedad, depresión e ideación suicida.
Respecto al contexto escolar, se encontró que la escuela suele convertirse en un espacio de vulnerabilidad. Los participantes reportaron experiencias frecuentes de burlas, discriminación, aislamiento social y dificultades para relacionarse con compañeros y docentes. Los baños escolares fueron identificados como los espacios de mayor estrés e incomodidad debido a la segregación basada en el género. En contraste, los recreos y algunos espacios donde podían convivir con amistades afines fueron percibidos como lugares de mayor seguridad. Estos resultados reflejan la necesidad de construir ambientes educativos más inclusivos que respeten la diversidad de género y promuevan el bienestar de todos los estudiantes.
Otro aspecto relevante fue el papel de las redes de apoyo. Las amistades fueron señaladas como el principal espacio seguro para expresar la identidad y recibir validación emocional. Sin embargo, las experiencias de rechazo vividas durante la infancia y adolescencia dejaron secuelas que en muchos casos dificultaron la formación de relaciones de confianza, tanto en la amistad como en la pareja. Asimismo, algunos participantes señalaron haber enfrentado discriminación en el ámbito laboral, situación que afecta su estabilidad económica, autoestima y sentido de pertenencia social.
La discusión del estudio concluye que las dificultades que enfrentan las personas trans no provienen de su identidad en sí misma, sino de los contextos de discriminación, exclusión y falta de validación. Cuando las personas crecen en entornos familiares, escolares y sociales que respetan su identidad, presentan trayectorias de desarrollo más saludables y mayores niveles de bienestar emocional. Por ello, la aceptación, el uso correcto de nombres y pronombres, la existencia de redes de apoyo y la construcción de espacios inclusivos funcionan como factores protectores fundamentales.
Finalmente, la investigación resalta la importancia de que la atención psicológica no se centre únicamente en la persona trans, sino también en su entorno familiar. Trabajar con las familias para promover la comprensión, la aceptación y el acompañamiento puede contribuir a prevenir problemas graves de salud mental y favorecer el desarrollo integral de las personas trans. En conclusión, la validación temprana, el apoyo familiar, las amistades y los entornos inclusivos constituyen los principales factores protectores, mientras que el rechazo, la discriminación y los estereotipos rígidos de género representan los principales factores de riesgo en el desarrollo psicosocial de esta población.




