
- Un Informe revela que TikTok sigue siendo una vía clave para reclutar jóvenes al crimen organizado: las narrativas son más sofisticadas, emocionales y difíciles de detectar.
Ciudad de México, 7 de junio (SinEmbargo).– «Mi vida es tan privada que nadie sabe que le pedí chamba a la maña». La frase aparece en un video de TikTok. No es una invitación explícita para integrarse al crimen organizado ni contiene una convocatoria directa, pero el acompañamiento del mensaje con música que hace apología del crimen, códigos visuales y narrativas que normalizan la vida dentro de los grupos delictivos forma parte de una estrategia de reclutamiento que se ha vuelto cada vez más sofisticada para atraer a jóvenes, concluye un informe.
El reclutamiento de jóvenes y menroes a las filas del crimen organizado ha sido un tema sensible en México, donde su magnitud quedó evidenciada tras el hallazgo del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, lo que derivó en acciones emprendidas por las autoridades federales como una mayor vigilancia cibernética, así como la eliminación y baja de diversas páginas en las redes con falsas ofertas laborales.
No obstante, lejos de desaparecer, los mensajes relacionados con el reclutamiento criminal se han adaptado a los mecanismos de circulación digital, revela el reciente informe «Del scroll al jale: cómo se recluta en TikTok», elaborado por el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México, el cual encontró que las estrategias de persuasión utilizadas por grupos delictivos se han vuelto más sofisticadas y persistentes en los últimos meses.
“Estamos viendo en tiempo real formarse la próxima generación de sicarios y, como generación y como sociedad, no estamos haciendo realmente nada al respecto. Esto nos va a pegar en la cara más pronto que tarde porque vamos a tener que reconocer que las víctimas de reclutamiento también van a ser los victimarios y eso, en el proceso de lidiar con el fenómeno de la violencia en su conjunto, nos va a enfrentar como sociedad a uno de los grandes dilemas de la época”, indicó el investigador Rodrigo Peña, uno de los expertos que participó en el reporte.
Criminales aprovechan carencias
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana anunció en marzo de 2025 el cierre de 39 cuentas de TikTok vinculadas con reclutamiento criminal como parte de las investigaciones del Caso Teuchitlán. No obstante, el informe refiere que estas acciones no impactaron esta práctica.
“El reclutamiento vía TikTok después del Rancho Izaguirre de Teuchitlán no solo no bajó, incrementó. Ese es un primer gran hallazgo. Un segundo, es esta idea de que el reclutamiento es forzado o no forzado, particularmente si va contra niños, niñas y adolescentes. El tema es que no todo el reclutamiento se fuerza por una violencia directa, por golpes, por balazos, esos existen. Pero hay otras dos formas de violencia que impactan al reclutamiento: violencia estructural, pobreza, marginación, etcétera”, detalló el investigador.
De acuerdo con el análisis, la sofisticación de estas narrativas se intensificó entre marzo y agosto de 2025, con un repunte particularmente visible durante julio y agosto.
Otro de los aspectos que advierte el análisis es que TikTok continúa siendo una plataforma clave para promover la incorporación a estructuras delictivas. Los relatos de reclutamiento, señala, son ahora más elaborados, emocionales y constantes, ajustándose a la lógica algorítmica de la plataforma y a las formas de consumo digital de las audiencias jóvenes.
Una estrategia perfeccionada
La investigadora señaló que los mensajes comenzaron a volverse “más inteligentes”. Los reclutadores dejaron de usar hashtags evidentes y también abandonaron algunos de los emojis identificados en el primer informe —como el gallo o el ninja— que servían para aludir a cárteles específicos.
En su lugar, empezaron a recurrir a otros recursos: canciones que exaltan la vida delictiva, imágenes de personas armadas o con equipo táctico y referencias visuales más ambiguas.
Ese cambio obligó a modificar también la metodología del seguimiento de cuentas al seguimiento de videos, ya que, –detalló– cuando una cuenta es eliminada suelen aparecer otras nuevas que vuelven a publicar exactamente el mismo contenido.
“Si bien borran cuentas, aparecen otras 5, 10, 15, 20 en el mismo periodo, con los mismos videos”, dijo y expuso que incluso cuando una cuenta es dada de baja, el material puede ser recompartido y continuar circulando.
Se apropian de escaparates digitales
La persistencia del fenómeno, señala el informe, refleja la capacidad de los grupos criminales para apropiarse de los entornos digitales y modificar sus estrategias de comunicación conforme cambian las condiciones.
«Los relatos de reclutamiento se han vuelto más elaborados, emocionales y persistentes, ajustándose a la lógica algorítmica de TikTok y a las dinámicas de consumo digital de las audiencias jóvenes. Así, las estrategias de reclutamiento se han diversificado y sofisticado. Se han diversificado porque los grupos delictivos utilizan las plataformas digitales para acercarse directamente a potenciales reclutas, compartiendo no sólo narrativas de poder, pertenencia y estatus, sino también fragmentos de su vida cotidiana dentro de las organizaciones criminales. Este tipo de contenido normaliza la participación en dinámicas ilícitas, y diluye la frontera entre lo aspiracional y lo delictivo”, destaca el estudio.
El reporte también refiere que el reclutamiento criminal en México responde a necesidades operativas de las organizaciones delictivas: «En el caso de México, el reclutamiento es una estrategia para la continuidad no tan sólo de las actividades delictivas cometidas por los grupos delictivos, sino también para hacer frente a los múltiples conflictos en el interior de las mismas organizaciones criminales, entre éstas y contra las fuerzas de seguridad».




