
Por Tatiana Valdés
Ante el incremento constante en los costos de los fertilizantes químicos y la insuficiencia de apoyos gubernamentales para el campo, productores agrícolas y floricultores de diversos municipios del Estado de México han comenzado a apostar por proyectos alternativos y sustentables que les permitan mantener la productividad de sus cultivos sin comprometer su economía.
A esta problemática se suma que, en los últimos años el actual gobierno del Estado de México ha negado este apoyo a los productores organizados, quienes han luchado de manera constante para acceder a este beneficio que representa un alivio importante para sus bolsillos.
De acuerdo con los campesinos, pese a que las autoridades estatales aseguran contar con diversos programas destinados al sector agropecuario, estos apoyos no llegan a quienes realmente los necesitan o se condicionan mediante trámites y requisitos que dificultan su acceso. Esta situación ha obligado a muchos productores a buscar alternativas para reducir los costos de producción y mantener sus actividades agrícolas.
Una de estas iniciativas es la crianza de rana en sistemas de producción de granja, un proyecto que en algunas regiones mexiquenses surgió inicialmente como una alternativa para el autoconsumo, pero que con el paso del tiempo ha demostrado beneficios adicionales para las actividades agrícolas y florícolas.
En municipios con vocación productiva, como Tenancingo, Villa Guerrero, entre otros, campesinos y floricultores han encontrado en este sistema una herramienta que contribuye tanto al aprovechamiento eficiente del agua como a la generación de nutrientes naturales para sus cultivos.
Tal es el caso de Jerónimo Martínez Avelino, productor de la comunidad de Francisco Zarco, quien decidió implementar un sistema de crianza de rana como parte de un proyecto integral para fortalecer su actividad florícola. Explicó que la falta de apoyos suficientes para el campo y el elevado costo de los fertilizantes lo llevaron a buscar alternativas que le permitieran reducir gastos sin afectar la calidad de sus flores.
“Los fertilizantes cada vez están más caros y muchas veces no alcanzan los recursos para adquirirlos. Por eso buscamos otras opciones y encontramos en este sistema una forma de aprovechar mejor los recursos que tenemos”, señaló.
Martínez Avelino destacó que el agua utilizada en la producción de rana contiene nutrientes orgánicos que posteriormente son aprovechados para el riego de sus invernaderos, contribuyendo al desarrollo de las plantas y reduciendo la necesidad de utilizar productos químicos en grandes cantidades.
Además del beneficio agrícola, explicó que el proyecto también representa una oportunidad para diversificar la producción familiar, ya que la rana puede destinarse al consumo humano, actividad que en algunas comunidades comienza a despertar interés debido a sus propiedades nutricionales y su valor comercial.
“El agua que sale del sistema nos sirve para nutrir las flores y mejorar el rendimiento de los cultivos. Hemos visto buenos resultados y eso nos anima a seguir trabajando y perfeccionando el proyecto”, comentó.
Productores de distintas regiones coinciden en que este tipo de iniciativas permiten aprovechar mejor los recursos disponibles, disminuir costos de producción y avanzar hacia modelos más sustentables que contribuyan al cuidado del medio ambiente.
No obstante, señalaron que para consolidar estos proyectos es necesario contar con mayor capacitación técnica, asesoría especializada y programas de apoyo que impulsen la innovación en el campo mexiquense. Asimismo, reiteraron la necesidad de que el gobierno estatal atienda las demandas de los campesinos organizados y garantice el acceso a insumos básicos como el fertilizante subsidiado, indispensable para mantener la producción de alimentos y flores en la entidad.
Mientras tanto, experiencias como la de Francisco Zarco muestran cómo la creatividad, la organización y el esfuerzo de los productores pueden convertirse en herramientas fundamentales para enfrentar las dificultades económicas que vive el sector agropecuario y agrícola.
En una entidad reconocida por su importante producción agrícola y florícola, la crianza de rana comienza a perfilarse como una alternativa viable que no sólo aporta alimento para las familias campesinas, sino que también genera beneficios para la producción de flores y otros cultivos, demostrando que la búsqueda de soluciones sustentables puede abrir nuevas oportunidades para el desarrollo del campo mexiquense.
Cabe destacar que floricultores de la zona sur del Estado de México han acudido al Centro Acuícola “La Paz”, ubicado en Villa Guerrero, para recibir capacitación especializada en materia acuícola. Este centro constituye una de las principales instalaciones de la entidad dedicadas a la producción de crías de especies como tilapia, bagre, carpa y rana toro, destinadas a abastecer a productores de diversas regiones mexiquenses.
Asimismo, es importante señalar que este proyecto no es de reciente creación, sino que cuenta con varios años de funcionamiento y ha sido fortalecido mediante inversiones realizadas por administraciones estatales anteriores, las cuales contribuyeron al desarrollo y consolidación de la actividad acuícola en el Estado de México.
De esta manera, campesinos como Jerónimo Martínez, además de su lucha en el Movimiento Antorchista para gestionar fertilizante subsidiado que ayude a sus compañeros de escasos recursos en la siembra de maíz o el cultivo de flores, no dejan de implementar alternativas de solución que, posteriormente, compartirán con sus comunidades, para sostener su lucha contra la falta de apoyo de los funcionarios del gobierno estatal.

