
Por Heriberta Martínez
Vivir en el Estado de México se ha convertido en una desgracia, entre canales de aguas negras, la población, se ve afectada por el rezago en la infraestructura de drenaje y como siempre, los más pobres son los principales afectados.
Para subsanar la falta de drenaje, la ciudadanía tiene que pagar por el desasolve de una fosa séptica 900 y hasta dos mil pesos por el servicio. Tiene que hacer muchos sacrificios para ahorrar y pagar el servicio, lo que es insuficiente ya que, en temporada de lluvias, se desbordan las aguas negras que provocan graves enfermedades respiratorias e infecciones.
La población ve correr las aguas en las calles sin pavimento, provocando que la suciedad se acumule generando un ambiente insalubre. En las zonas donde existe la red de drenaje, este se convierte en un problema por su deterioro, que provoca desastres severos en zonas urbanas. Las deficiencias estructurales ocasionan el colapso de la red, dejando a cientos de viviendas anegadas en aguas negras durante esa temporada.
Mientras las autoridades justifican que los encharcamientos e inundaciones, son por bloqueo de coladera o la acumulación de basura, pero son las propias autoridades las que no resuelven la falta de servicios de limpia y recolección de basura. La población humilde es la que más sufre pierde sus muebles, enseres domésticos, todo su patrimonio.
Es necesario que el gobierno del Estado se esfuerce por solucionar los problemas de infraestructura para mitigar los problemas que se presentan a las familias más humildes. Para resolver este problema, se deberían destinar los recursos necesarios para modernizar las redes de drenaje en todo el Estado de México. Inversiones que se deberían dirigir a la ampliación de colectores, reconstrucción de bordos, modernización de cárcamos de bombeo y rehabilitación integral de drenajes, redes secundarias y el mantenimiento preventivo constante.
Urge la solución a las demandas que miles de vecinos solicitan a las autoridades locales y a la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, quien hasta el momento no ha posibilitado ningún acercamiento con los grupos de peticionarios, negando la solución a miles de mexiquenses organizados en el Movimiento Antorchista.
El llamado a las autoridades para que resuelvan la problemática de las colonias populares se ha hecho en tiempo y forma. Las condiciones en las que viven millones de habitantes se complicarán en los próximos días por la falta de atención, el nivel de afectación, con toda seguridad, afectará el patrimonio y la economía de las familias humildes. Por tanto, ante la indiferencia de los funcionarios, por tanto, no habrá más opción que el ejercicio de la movilización, de otra manera no se escuchará el clamor popular.

