
- A 35 años de que Salinas entregó Guanajuato al PAN, el estado enfrenta violencia, pobreza y fracturas internas que erosionan su histórica hegemonía.
Ciudad de México, 27 mayo (SinEmbargo).- A 35 años de que Carlos Salinas de Gortari literalmente le regaló el gobierno de Guanajuato el Partido Acción Nacional (PAN), como parte del pacto que convalidó el fraude de 1988 y profundizó el modelo neoliberal que duró en México hasta 2018, el estado modelo de esta fuerza política —“hay que guanajuatizar México”, arengó Germán Martínez Cázares— y del cual emergió el primer Presidente de Mexico no priista, Vicente Fox Quesada, se degrada en medio de la violencia criminal, la pobreza, el fanatismo de extrema derecha, las adicciones y las purgas internas por el poder tras nueve gobernadores consecutivos, tres de ellos interinos.
Guanajuato, donde el PAN cumple este 2026 la mitad de los 71 años que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se mantuvo en la Presidencia de México, ha ocupado durante una década el primer lugar nacional en homicidios dolosos, una deshonrosa marca conseguida por la violencia que se disparó desde 2009 tras la guerra de Felipe Calderón y la llegada, ese mismo año, de Carlos Zamarripa como Procurador-Fiscal que duró 15 años y 12 de Alvar Cabeza de Vaca como Secretario de Seguridad Pública estatal.
La violencia criminal sin control alcanzó hasta a Elías Villegas Torres, el jerarca de la organización secreta de ultraderecha El Yunque —que por décadas ha controlado el PAN y el gobierno—, quien fue privado de la libertad en su casa, la noche del 31 de octubre de 2023, por un comando de 15 sujetos que lo sometieron a él y a dos de sus hijos. El crimen contra el exdiputado federal panista, quien financió a Fox desde los ochenta, quedó impune, como casi todos los delitos en Guanajuato.
Un modelo excluyente
Durante los 35 años de gobiernos del PAN en esta entidad del Bajío se privilegió un modelo de desarrollo excluyente: Se convirtió en la quinta economía del país, pero ocho de los municipios ubicados en el corredor industrial concentran casi el 60 por ciento de los pobres del estado y León, la principal ciudad industrial, comercial y de servicios, es el municipio con más personas pobres de la entidad —la mitad de su población— y el segundo en el país con más pobreza extrema, según cifras oficiales.
Según las estadísticas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el porcentaje de la población de Guanajuato de 3 a 21 años que no asiste a la escuela y no cuenta con una educación básica creció de 14.6 a 20 por ciento; ocupa, además, el segundo lugar de la población de 22 años o más que no tiene educación media superior completa, con el 47.7 por ciento.
Un informe de la Secretaría de Gobernación (Segob) establece que el estado registra alta incidencia de viviendas precarias y sin servicios básicos, pues aumentó la población que no tiene acceso a servicios de salud. También que 50 por ciento de los habitantes no tiene seguridad social; 18 por ciento carece de buena alimentación; 6 por ciento no cuenta con calidad en espacios en la vivienda, y 41 por ciento tiene ingresos inferiores a la línea de pobreza.
Además, en la zona urbana, 60 por ciento de la población no tiene acceso al servicio de transporte colectivo; 8 por ciento carece de alumbrado público; 10 por ciento habita en colonias sin pavimentación, y 13 por ciento sin banquetas. En el ámbito rural, 26 por ciento de las personas no cuenta con transporte público foráneo y 23 por ciento no cuenta con señal de telefonía celular.
Fosa clandestina en Salvatierra, Guanajuato
Elementos de seguridad resguardan una zona acordonada tras un hecho violento en Guanajuato, estado que durante la última década ha encabezado las cifras nacionales de homicidios dolosos en medio de la disputa entre grupos criminales. Foto: Cuartoscuro.
En la educación, controlada por secretarios que militan en El Yunque, un dato revela cómo se ha privilegiado a la privada: En León, con cerca de 2 millones de habitantes, existe una sola preparatoria pública estatal, pero proliferan escuelas y universidades de paga.
Con recurrentes escándalos de corrupción en sus gobiernos, que poco trascienden por los abultados presupuestos para los medios de comunicación locales y de la Ciudad de México, el PAN ha vivido este año un cisma interno con la renuncia de la Alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos, quien en abril puso fin a dos décadas de militancia para afiliarse al partido Movimiento Ciudadano, que desde ahora la promueve como su candidata a Gobernadora en 2030.
Los líderes del partido de Dante Delgado fueron los más críticos de Gutiérrez Campos tras difundirse que se mudó a una mansión de más de 15 millones de pesos, edificada sobre una superficie de 4 mil metros cuadrados, que cuenta además con lago artificial, canal de nado y amenidades, pero ahora están ilusionados en ganar la gubernatura, con más desprendimientos que se prevé que haya en el PAN.
Libia Denisse García Muñoz Ledo y Alejandra Gutiérrez
Fue de tal magnitud esta renuncia que el presidente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, convocó unos días después a la cúpula nacional y estatal para un mitin en la Explanada de la Feria de León, donde llamó a la unidad y elogió a la Gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, cuyo pleito con la Alcaldesa derivó en la ruptura que, junto con el crecimiento de Morena, pone en riesgo su hegemonía en las elecciones de 2027, cuando habrá elecciones de diputados federales, locales y de alcaldías.
“Guanajuato tiene un gran partido, el PAN, y hoy quiero reconocer todo el trabajo que se ha hecho en Guanajuato. Hoy tenemos una gran líder, que escucha todas las voces y que gobierna bien: Libia Dennise”, exclamó Romero, en un acto de unidad en uno de los momentos más delicados de ese partido desde que Salinas puso a Carlos Medina Plascencia como Gobernador interino.
El Gobernador que nadie votó
Conocido como “el Gobernador por el que nadie votó”, Medina Plascencia era Alcalde de León cuando, en agosto de 1991, el ganador de la elección de Gobernador, el priista Ramón Aguirre Velázquez, renunció repentinamente y el Congreso, dominado por el PRI, lo designó Gobernador interino, en medio del entendimiento de Salinas de Gortari con la cúpula del PAN desde el fraude de 1988.
Pese a que Aguirre le ganó a Vicente Fox con 18 puntos de diferencia (53.1 por ciento por 35.5 por ciento), el PAN alegó fraude y entonces el presidente nacional de este partido, Luis Álvarez, y su asesor, Diego Fernández de Cevallos, pactaron con Salinas de Gortari la renuncia del priista y la designación de Medina Plascencia, en lo que desde entonces se llamó la “concertacesión” y que, en los hechos, era otro episodio del cogobierno que lo que se consolidó como el PRIAN.
Medina Plascencia se quedó cuatro años de Gobernador interino, cuyo Secretario de Gobierno fue el priista Salvador Rocha Díaz, litigante amigo de Fernández de Cevallos, con un Congreso dominado por el PRI cuyo coordinador, Carlos Chaurand Arzate —actual Magistrado federal—, avalaba todo lo que los panistas querían, porque así lo ordenaba Salinas de Gortari.
Sólo hasta 1995 hubo elecciones que oficialmente ganó Fox, quien al segundo año de gobierno, en 1997, anunció que recorrería el país para promover su proyecto presidencial: Solicitó licencia, logró la candidatura del PAN y luego la victoria en el año 2000, con el aval de Ernesto Zedillo, quien pactó con él, con Felipe Calderón, presidente de ese partido; con Medina Plascencia, coordinador de los diputados, y con Fernández de Cevallos, como principal negociador, aprobar el Fobaproa en 1998.
En la elección del 2000, en Guanajuato ganó Juan Carlos Romero Hicks, un militante de la organización secreta El Yunque, quien sucedió al interino de Fox, Ramón Martín Huerta, juramentado también de esta estructura de extrema derecha que tuvo bajo su control al interino Medina Plascencia, mediante su secretario particular, Alberto Cifuentes Negrete, y su coordinador de comunicación social, Alfredo Anda Páez.
Bajo el poder del Yunque
El PAN estaba controlado por esta organización secreta desde 1988 con la presidencia de Ricardo Ling Altamirano, un capitalino llevado a Guanajuato por Villegas Torres, y luego con Juan Manuel Oliva Ramírez, quien después de ser dirigente de ese partido por nueve años llegaría a la gubernatura en 2006.
Medio año después de esa elección, el secretario de Gobierno, Gerardo Mosqueda Martínez, miembro también de El Yunque, afirmó que Calderón le debe su victoria a Oliva, quien pudo haber ganado con 700 mil votos menos, pero el otro hubiera perdido.
A Oliva, quien en 2024 fue nombrado secretario de organización del frustrado partido trumpista México Republicano, le siguió en la gubernatura Miguel Márquez Márquez, quien quiso desmarcarse de su antecesor. “Más PAN y menos Yunque”, declaró desde su campaña, pese a que la organización secreta sería ejerciendo el poder local.
La acumulación de escándalos del conservadurismo local, sobre todo en temas de mujeres, hizo a Márquez contratar a la antropóloga Marta Lamas, con la oposición de los numerosos yunquistas en el gobierno, como el director de la televisión pública, Rafael Díaz, y el director general del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Guanajuato (Cecyteg), Tomás López Martínez, así como la exdirectora del Instituto de la Mujer, Luz María Ramírez Villalpando.
En 2018, otro juramentado de El Yunque llegó a la gubernatura, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, a quien correspondió conocer la furia de la organización secreta por el robo a Elías Villegas, quien a raíz de ese robo decidió renunciar como miembro de El Yunque, con el apoyo del obispo emérito José Guadalupe Martín Rábago.
Lidia Libién García Muñoz Ledo, la actual Gobernadora, sigue presa de la organización secreta El Yunque, que la presiona aún más para que en las elecciones de 2027 le entregue las diputaciones federales, locales y presidencias municipales con la amenaza que, de no hacerlo, Morena se encamina hacia el triunfo en 2030…



