
Por Marcos Espinosa
En el Estado de México no estamos miel sobre hojuelas con el gobierno de Delfina Gómez. Por el contrario, cada día aumentan las carencias, el deterioro y la falta de respuestas a demandas totalmente elementales. Lo preocupante es que el gobierno se niega a escuchar.
Durante la semana pasada se registraron distintas movilizaciones por falta de agua en municipios como Chimalhuacán, Chalco e Ixtapaluca. La consigna era clara: necesitamos agua. Los organismos encargados del suministro en los municipios no pudieron hacer otra cosa que prometer el abasto mediante pipas. ¿Y la solución de fondo a este problema?
De eso no se dice nada. En redes sociales y medios estatales abundan las noticias del llamado Plan Integral del Oriente del Estado de México, el cual consiste, entre otras cosas, en la perforación de pozos. Sin embargo, dicha medida es solo una salida política. En Ixtapaluca, por ejemplo, el alcalde y su equipo influyeron en la decisión de perforar pozos en colonias donde votaron por él, mientras dejaron a más de 40 mil familias sufriendo el desabasto. Este problema es un detonante de la inconformidad social.
Otra situación grave es que, a pesar de la copiosa propaganda donde presumen la reducción de la inseguridad (la cual sí se refleja en los datos que el propio gobierno publica), en las calles y en las colonias los crímenes de alto impacto siguen ocurriendo, incluso a plena luz del día.
Además, habría que hacer una aclaración. Los números que ellos reportan, en realidad, significan una reducción parcial de la inseguridad que ellos mismos provocaron. Es decir, disminuyeron algunos delitos, pero todavía se mantienen indicadores muy altos en comparación con otras entidades del país y con años anteriores. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y análisis de Integralia, el Estado de México continúa entre las entidades con mayores tasas de incidencia delictiva de alto impacto en el país.
Por otro lado, los alcaldes del mismo partido son ineficientes, corruptos y no han logrado amortiguar la inconformidad social. El ejemplo más claro es Felipe Arvizu, señalado por nepotismo, compadrazgo, nula transparencia en el manejo de recursos y, sobre todo, por mantenerse sordo ante las demandas ciudadanas. Es su segundo mandato y, lejos de solucionar los problemas de Ixtapaluca, se ha dedicado a promover la imagen de su sobrino, Armando Corona Arvizu, para seguir viviendo del erario, además de dar facilidades para que otros personajes hagan campaña con recursos públicos, como su amigo Iván Araujo, de OPDAPAS, y su esposa Rocío Guzmán.
En Chimalhuacán ocurre algo similar. Xóchitl Flores ha preferido gastar millones de pesos en propaganda y en encuestas que la coloquen como una alcaldesa con altos niveles de aprobación, además de hacer campaña en favor de su esposo, mientras la gente se mata a balazos en las calles, hay asaltos, graves carencias de agua y vialidades intransitables.
Y a nivel estatal las cosas no están mejor. El secretario general de Gobierno del Estado, Horacio Duarte, no sale de las acusaciones relacionadas con miles de millones de pesos por “huachicol fiscal” mientras estuvo al frente de la Administración General de Aduanas.
Según Raymundo Riva Palacio (marzo de 2026), en un documento confidencial de la Marina, durante la administración de Duarte floreció el llamado “huachicol fiscal”, en el que estarían implicados otros funcionarios públicos que hoy ocupan puestos clave.
Hasta el momento, esta información no se ha masificado, ya que solo ha circulado en medios nacionales. Sin embargo, la denuncia por los nulos resultados del gobierno de la maestra Delfina puede arrastrar también la difusión amplia de estos hechos, por demás indignantes.
Hace unos días, Abel Pérez Zamorano, dirigente Antorchista, informó a sus agremiados que el gobierno de la entidad no había escuchado sus demandas desde hace, por lo menos, tres años, y que las necesidades que antes eran importantes hoy ya son urgentes; por ello, de no haber solución, se iniciaría un proceso de denuncia y movilizaciones a escala estatal.
Si es así, las movilizaciones ciudadanas en el estado podrían iniciar pronto, pues la semana pasada el gobierno canceló las mesas de trabajo que ellos mismos habían propuesto. Así que es posible que, mientras se viva el Mundial en México, las movilizaciones en Toluca estén a la orden del día.
Sin embargo, todo esto es producto de la falta de atención del gobierno estatal. Así que los Antorchistas debemos prepararnos para elevar la voz. Fueron años de espera, pero, como ya mencioné, la crisis de agua, obras y servicios ya no puede continuar, por lo que tendremos que salir a las calles a protestar. Adelante con lo que venga, pues salir a luchar ya no puede esperar.


