
- Monroy Del Mazo, ex alcaldesa de Metepec y figura emblemática del priismo en el Estado de México, ha decidido bajar la cortina de una historia de décadas.
- Decide capitalizar su experiencia sumándose a “Somos MX México”, el grupo político liderado por Guadalupe Acosta Naranjo y Cecilia Soto González.
- Su diagnóstico es severo, donde el PRI, dijo, ya no representa el sentido profundo del servicio público; México que requiere figuras dispuestas a trabajar «a brazo partido» sin las ataduras de la vieja política
Por Ana Valeria Castro
Toluca, México a 14 de Abril de 2026.- Hay silencios que anuncian tormentas y reflexiones que terminan en rupturas definitivas. Tras años de ausencia en la primera línea de fuego, Carolina Monroy Del Mazo, ex alcaldesa de Metepec y figura emblemática del priismo en el Estado de México, ha decidido bajar la cortina de una historia de décadas. Su renuncia al PRI no es solo un trámite administrativo; es la admisión de que el «instituto político» que un día fue su casa, se ha vuelto irreconocible para sus propios fundadores.
A través de un mensaje en sus redes sociales, cargado de simbolismo y firmeza ética, Monroy Del Mazo explicó que su salida responde a una desconexión total entre los valores que la formaron y la realidad actual del partido. Para la ex funcionaria, la «caja de resonancia» de ideas que alguna vez fue su militancia, ha sido reemplazada por la simulación y el miedo.
«La conciencia pesa más que cualquier anterior militancia», sentenció Monroy, dejando claro que su decisión no nace del impulso, sino de mirar de frente aquello que, bajo los estándares de la decencia pública, ya no se podía sostener.
Lejos de anunciar un retiro definitivo, Carolina Monroy ha decidido capitalizar su experiencia sumándose a “Somos MX México”, el grupo político liderado por Guadalupe Acosta Naranjo y Cecilia Soto González. Este movimiento marca su regreso activo a la arena pública, pero bajo una bandera que, según sus palabras, apuesta por la reconstrucción del país desde la verdad y la libertad.
La ex líder priista se define en esta nueva etapa como una mujer que sabe lo que no quiere, un futuro definido por la mentira. Su integración a esta nueva fuerza busca, según sus declaraciones, recuperar la confianza ciudadana y escribir páginas que no estén dictadas por intereses de grupo, sino por la dignidad nacional.
El anuncio de Monroy Del Mazo resuena con especial fuerza en el territorio mexiquense, al ser una mujer que conoce las entrañas del sistema, su diagnóstico es severo, donde el PRI, dijo, ya no representa el sentido profundo del servicio público; México que requiere figuras dispuestas a trabajar «a brazo partido» sin las ataduras de la vieja política; y una apuesta por la decencia como regla y no como excepción.
Carolina Monroy se despide de las siglas que la acompañaron durante décadas para abrazar una causa que ella describe como un «camino nuevo». Con este paso, el mapa político del Estado de México pierde a una de sus militantes más institucionales para ver nacer a una activista que, tras el silencio, ha decidido que su voz ahora pertenece a una fuerza distinta.
«Aquí sigo, con ustedes, siempre», concluyó, marcando no un final, sino un cambio de trinchera.



