
- Mientras la institución defiende una iniciativa de ley para obtener recursos fijos a través del padrón vehicular, la ciudadanía estalla en críticas, denunciando cobros excesivos y deficiencias en el servicio.
Por Ana Valeria Castro
Toluca, México a 10 de Abril de 2026.- La Cruz Roja Mexicana en el Estado de México ha lanzado una apuesta arriesgada que ha encendido las alarmas y el descontento de los contribuyentes mexiquenses. Bajo el argumento de alcanzar la «sostenibilidad operativa», el delegado estatal, Jorge Alberto Forastieri Muñoz, presentó formalmente una iniciativa de ley para establecer una “aportación obligatoria anual de 50 pesos por vehículo” en la entidad.
La propuesta, revelada el pasado viernes durante el Primer Foro de Empresarios y Congreso, pretende que este cobro se integre directamente a los procesos de “verificación vehicular o pago de tenencia”, y de concretarse, la institución dejaría de depender de las colectas voluntarias para asegurar un flujo millonario y constante de recursos.
Forastieri Muñoz fue tajante al defender la transparencia de la institución, asegurando que la Cruz Roja es un organismo fiscalizado y eficiente.
«De cada peso que recibe la Cruz Roja, solo 4 centavos se van al gasto administrativo. El resto, 96 centavos, se devuelve íntegro a la sociedad en operación», afirmó el delegado.
Según el titular, estos 50 pesos anuales permitirían fortalecer la infraestructura médica y reducir los tiempos de respuesta en emergencias, e incluso señaló que la Gobernadora del Estado de México ya analiza la propuesta con «sensibilidad», dejando la puerta abierta a que esta iniciativa prospere en el corto plazo bajo el concepto de «corresponsabilidad social».
Sin embargo, el anuncio no fue recibido como un acto de heroísmo, sino como un “nuevo atropello al bolsillo familiar”, dado que la reacción ciudadana en calles y redes sociales ha sido demoledora, cuestionando no solo la obligatoriedad del pago, sino la calidad del servicio que actualmente ofrece la benemérita institución.
Algunas opiniones fueron las siguientes: “Ya es el colmo, no saben de dónde sacar más dinero. Si ya pagamos tenencia y verificación, ¿ahora esto?», reclaman usuarios, sugiriendo que el enfoque debería estar en los concesionarios de transporte público, señalados como los principales responsables de accidentes.
Otros testimonios denuncian que, al acudir por una emergencia, los costos finales terminan siendo similares a los de una clínica particular. «Me tocó llevar a un familiar y la cuenta salió carísima; ya todo es dinero», señalaron afectados.
Entre las quejas más recurrentes destaca la falta de puntualidad de las unidades y la supuesta práctica de algunos elementos que solicitan «para el refresco» antes de brindar atención.
La Cruz Roja insiste en que es mucho más que una ambulancia, es ayuda humanitaria, capacitación y servicios hospitalarios. No obstante, el estigma de ser percibida como una «estafa» por un sector de la población y la resistencia a un nuevo cobro forzado ponen a la Legislatura mexiquense en una posición difícil.
El exhorto del delegado estatal de la Criz Roja es a la «solidaridad encarecida», pero en un Estado donde el costo de vida y los trámites vehiculares asfixian a la clase media, la línea entre el apoyo voluntario y la imposición recaudatoria parece haberse roto definitivamente.



