Chimalhuacán… la Gente Engañada - Lacallelibre

Opinión Álvaro Delgado

Opinión

 

  • En su informe pasado la alcaldesa señaló que su gobierno había invertido $208 millones para mejorar el agua potable, rehabilitar vialidades y bacheo. ¿Dónde está dicha inversión?.

 

Por Antonio Zacarías Mendoza

¿Qué espera la población de sus gobernantes? Cuando el pueblo manifiesta su voluntad en las urnas, lo hace porque piensa que los candidatos llegando al gobierno cumplirán sus promesas de campaña y asume que, de cumplirse su calidad de vida mejorará sustancialmente. Aunque también pudo suceder que la gente votara por tal o cual candidato engañada o presionada.

¿Qué de esto sucedió en Chimalhuacán? ¿Lo primero? ¿Lo segundo? O ¿una combinación? Personalmente sostengo que sucedió lo segundo, es decir, el pueblo de Chimalhuacán fue engañado y, para que la mía, no sea una afirmación sin sustento, les ofrezco a quienes me hacen el favor de leer estas líneas algunos elementos que me permiten sostener mi posición.

Empiezo señalando que las encuestas no favorecen a la alcaldesa municipal.  De acuerdo con la medición mensual que hace Demoscopia Digital, Xóchitl Flores, de enero de 2022 a diciembre de 2025 registró niveles de aceptación, durante ese período, del 48%, pasando del 37% hasta un 58%. Estos números, ¿qúe revelan? que la gente ve que el gobierno municipal no hace bien su trabajo, que las cosas no mejoran, antes, por el contrario, han empeorado y de ello dan fe, los muchos testimonios que son la vox populi.

Citemos algunos: “en la casa solo cae agua un ratito, apenas para llenar la tina para lavar los trastes”; “yo me levanto de madrugada para jalar al agua con la bomba, de otra forma, mi familia se queda sin agua”; “cuando no cae agua tengo que gastar hasta 500 pesos para tener agua tres días”.

En su informe pasado la alcaldesa señaló que su gobierno había invertido $208 millones para mejorar el agua potable, rehabilitar vialidades y bacheo. ¿Dónde está dicha inversión? Si contrastamos lo dicho por la presidenta con lo que se ve en la calle es evidente que hay un problema. Cualquier observador objetivo podrá darse cuenta de que en Chimalhuacán no solo hace falta agua, además, urge el arreglo de las calles y avenidas.

Una vez más recurramos a la opinión de la gente: “no echan el agua porque quieren obligar a la gente a que pague”, “cada que vamos a ODAPAS nos dicen que están arreglando el pozo o la bomba”, “la avenida de las torres tiene un chingo de baches (ustedes perdonaran el mexicanismo)”, “pasar por el arenal y no caer en un bache es tener suerte”; otra vez, la realidad contradice la versión oficial.

Según el gobierno municipal, una forma de combatir la vulnerabilidad de la población que experimenta pobreza moderada en esta demarcación, es decir, el 55.8%, es entregando un apoyo económico de 600 pesos.

Hagamos números; supongamos que esos 600 pesos se gastan en un año escolar, es decir, en 200 días. Si dividimos 600/200 = 3, o sea, 3 pesos diarios que servirían para nada. Sin embargo, esa parece ser la justificación para no escuchar reclamos como: “en mi escuela falta una techumbre; cuando salimos a recreo hace mucho calor”, “los baños de mi escuela ya no funcionan”, “cuando llueve se moja mi banca porque hay goteras en el salón”.

Las expresiones ciudadanas citadas en esta colaboración, son solo ejemplos representativos de los muchos problemas que enfrenta la gente que vive y trabaja en Chimalhuacán. Les dijeron que las cosas cambiarían y mejorarían, lo cierto es que, otra vez, como hace más de 25 años, Chimalhuacán está sumido en un profundo rezago que no va corregirse como piensan unos: regalando dinero en tarjetas o bien entregando despensas. Nuestro municipio volverá a la senda del desarrollo sí y solo sí, el pueblo organizado exige que los que hoy gobiernan, cumplan con sus obligaciones, pero, el verdadero cambio para Chimalhuacán y para todo México, será producto de la unión, fraternidad y lucha que germina entre los colonos, campesinos, trabajadores, estudiantes y profesionistas, que queremos un lugar digno en el que nuestras familias vivan sin preocupaciones.

Carlos H.