Opinión
In memoriam Rafael Vilchis G de A
Por Eusebio Cárdenas G.
En el mes de marzo de 1977 terminó el periodo para el cual fui electo como director de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México.
A finales del añoanterior, 1976, la universidad había experimentado un gran movimiento de huelga estudiantil y otro de trabajadores manuales y administrativos suscitados en noviembre de 1976,a raíz de la reelección del Químico Jesús Barrera Legorreta como rector de la misma. Y, cabría señalar, motivados también por el estado casi premoderno de la administración universitaria.
El movimiento de huelga estudiantil comandado por el llamado Comité Coordinador de Lucha (COCOL) concluyó con la renuncia del Químico Barrera Legorreta y la designación del Licenciado Antonio HuitrónHuitróncomo rector interino por el breve periodo del 14 de eneroal 14 de mayo de 1977. Sin embargo, el movimiento de los trabajadores continuó en la búsqueda de mejores condiciones de trabajo y de libertad sindical.
El 14 de mayo de 1977, después de una serie de reformas a la ley y al reglamento de la institución, y con la abstención de la mayoría de los representantes estudiantiles, el consejo universitario designó como rector al licenciado Carlos Mercado Tovar para un periodo de 4 años.
Debido quizá a que durante el tiempo que estuve a cargo de la dirección de la facultad de ingeniería tuve la oportunidad de compartir aspiraciones con varios directores de otras facultades, el licenciado Mercado Tovar me invitó a desempeñar el cargo de secretario general de la institución.
En ese tiempo, y abordo aquí la situación que ahora me parece paradójica, se daba en las universidades mexicanas una intensa actividad, casi clandestina, de miembros de organizaciones de izquierda, organizaciones que no estaban en posibilidad de participar en la vida política del país y que buscaban un espacio de expresión y de crecimiento en las universidades públicas.
Una de las formas de activismo en favor de las propuestas de la izquierda se daba a través de la creación o toma de control de las organizaciones gremiales o sindicatos universitarios.
Así por el encargo que me había conferido el rector Mercado Tovar y en mi carácter de secretario general de la institución, me tocó encabezar las comisiones de la autoridad universitaria en las pláticas con las comisiones de representantes de los profesores universitarios que, en ese tiempo, habían constituido el Sindicato Único de Profesores de la Universidad Autónoma del Estado de México (SUPAUAEM).
Un aspecto destacable, para el motivo de este escrito, es el hecho de que los representantes del SUPAUAEM eran todos, o casi todos,de filiación de izquierda y miembros declarados, algunos de ellos,de partidos de izquierda como el partido comunista, o el revolucionario de los trabajadores.
La dirigencia del sindicato de trabajadores manuales y administrativos (SITUAEM) militaba, al decir de alguno de sus miembros,en una línea de izquierda más radical que la de los profesores: el maoísmo. Y recibían apoyo y adoctrinamiento de asesores provenientes dela unam.
Ambos sindicatos buscaban el reconocimiento oficial de la autoridad universitaria como únicos y legítimos representantes de los intereses de los profesores y de los trabajadores de la institución. Y ese era el motivo de las reuniones y discusiones que se tenían entre la comisión de la autoridad universitaria que yo encabezaba y las comisiones de representantes de ambas agrupaciones.
La instrucción que se recibía en la comisión de rectoría de parte del rector y que a su vez se recibía de alguna instancia de gobierno era en el sentido de que no convenía a la institución otorgar reconocimiento a ninguno de las dos organizaciones debido a su filiación deizquierda.
El hecho de que yo personalmente no considerarapeligrosas para la institución las posturas de las agrupaciones sindicales mencionadas, me llevó a desacuerdos con el rector que finalmente desembocaron en mi renuncia al cargo que se me había conferido.
La estrategia que se siguió en aquel entonces, de parte de la autoridad universitaria, para evitar que sindicatos de izquierda asumieran la titularidad de la representación de trabajadores tanto académicos como administrativos, fue la de propiciar y alentar la formación de sindicatos afines a las políticas del sistema. Cuyas posturas estuviesen en el marco de un entendimiento con las reglas del gobierno a través de la administración universitaria. Siguiendo asíel modelo de los sindicatos de los trabajadores del gobierno y de las grandes centrales obreras.
A mi juicio esa fue una de las tareas prioritarias que se propuso y logró el licenciado Mercado Tovar durante su rectorado. Y así nacieron la FAAPAUAEM del personal académico y el SUTESUAEM de los trabajadores administrativos. Agrupaciones que desde entonces han guardado y guardan una relación de respeto y armonía con las diferentes administraciones universitarias que se han sucedido desde el lejano 1978.
La posible paradoja que da título a la presente reflexión es que ahora que al gobierno y a la universidad del estado han arribado administraciones de filiación de izquierda, reconozcan y se apoyen para sus proyectos en organizaciones que nacieron para combatir a quienes fueron pioneros en las luchas en favor de su propia ideología.
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