
- Habitantes de colonias afectadas se han organizado para frenar el megaproyecto de Cablebús en la ciudad de Puebla. Han interpuesto amparos ante opacidad del gobierno.
Puebla, 11 de marzo (SinEmbargo).- Una jacaranda de flores moradas exuberantes, por el inicio de la primavera, predomina en la avenida 4 Oriente llena de baches. A su lado está un grupo de mujeres que la defienden de una torre del Cablebús, megaproyecto iniciado por el Gobierno de Puebla de Alejandro Armenta. Frente al árbol está la marca de la muerte: ‘T27’, se lee en rojo. Con un círculo ubicaron donde construir la torre.
Las mujeres la ven y sonríen. Es un árbol de más de 70 años con el que conviven diariamente en la colonia Resurgimiento, a un costado del Parque Ecológico que también está amenazado por el Cablebús. Sonríen porque aseguran que la van a defender. Poco a poco se suman más vecinos a esta charla colectiva. Están a disgusto, pues inició la construcción y no les preguntaron si quieren el proyecto o no.
“Es una verdadera pesadilla, porque nos dimos cuenta cuando vimos a los trabajadores que empezaron a pintar. Las autoridades no nos han dicho nada. Nosotros les preguntamos a los trabajadores y ya nos comentaron del Cablebús. Inmediatamente les comunicamos a los vecinos y metimos escritos para que nos aclarara Armenta qué es lo que está sucediendo”, asegura Guadalupe Isla Xicotencatl.
Habitantes de colonias afectadas se han organizado para frenar el megaproyecto. Foto: Daliri Oropeza Alvarez para SinEmbargo.
Han habido ya más de cinco marchas de ambientalistas, estudiantes y sociedad civil en contra del Cablebús. El Gobierno de Puebla, encabezado por el morenista Alejandro Armenta Mier no publicó ningún estudio previo, ni ambiental, ni social ni de movilidad, que justifique porqué construir un transporte en cable y porqué ahí. Sólo anunció el arranque de la construcción cuando ya se había licitado el proyecto para su construcción.
De hecho, fue con un decreto publicado el 25 de febrero de 2026 en el Periódico Oficial del Gobierno de Puebla, que la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial simplificó diversos trámites ambientales, justo en el contexto del inicio de la construcción del Cablebús.
Amparada en la Ley Nacional para Eliminar Trámites Burocráticos, la dependencia redujo de 175 a 149 días el tiempo para obtener la Licencia Ambiental, la Manifestación de Impacto Ambiental, el Estudio de Riesgo y la autorización del Plan de Manejo de Residuos de Manejo Especial. Todo ello ocurre en un contexto de opacidad, ya que el Gobierno de Armenta no ha presentado estudios públicos que respalden la viabilidad de la obra.
La opacidad del gobierno de Puebla
La principal preocupación de las vecinas es la destrucción de la poca naturaleza que les queda, en sus calles y en el Parque Ecológico. Nadie les ha dicho exactamente cuántos árboles van a quitar y en qué lugares. Ellas se han dado cuenta con las marcas rojas que dejaron los trabajadores.
Así como las vecinas desconocen el nivel de destrucción de la naturaleza que implica el megaproyecto, los habitantes de Puebla en general no pueden analizar lo que sucederá porque el Gobierno de Puebla licitó sin hacer una consulta o sin publicar, previo al inicio de la construcción, los estudios obligatorios que marca la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.
Ante las solicitudes de información que realizó el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal- Observatorio Ciudadano, esos informes se reservaron por cinco años, bajo el argumento que “de divulgarse causarían daño al interés del Estado, hasta en tanto no sean concluidos”.
Documentos obtenidos por SinEmbargo, dan cuenta del siguiente mapa con la ubicación exacta de en dónde proyectaron las torres y las estaciones del transporte en cable. Están en riesgo las últimas áreas verdes de la ciudad, parques, camellones con árboles, el cerro de Amalucan y también varias casas, que no queda claro si van a comprar o expropiar:
De los 90 puntos ubicados en el mapa, 31 son claramente áreas verdes. En el rastreo satelital, en camellones y calles donde plantean torres también hay árboles y jardineras que el mismo Gobierno no considera como áreas verdes. En suma, hay 10 puntos en donde se plantea la expropiación para poder construir.
La empresa Doppelmayr ganó la licitación. Tiene su sede en Austria. Su filial en México anunció que ganó en Puebla el 19 de enero del 2026. Construyó en la Ciudad de México dos líneas de este tipo de transporte: La línea 1, en el cerro del Chiquihuite, en la Alcaldía Gustavo a Madero. Ahí, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reportó sobrecostos y fallas en materiales; y la línea 3 que se encuentra en el Bosque de Chapultepec.
Amparos colectivos y estrategia legal
El Gobierno de Puebla dijo que la empresa Doppelmayr está a cargo de la elaboración del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) y que forma parte del Proyecto Ejecutivo de la obra. Esto es una falta a la Ley General del Equilibrio Ecológico que dicta que es el promovente quien realiza la MIA. En este caso, quien promovió la licitación fue la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración.
El equipo de abogadas del Nodo de Derechos Humanos interpuso un amparo colectivo este miércoles 11 de marzo 26 ante estas faltas a las que incurre el Gobierno estatal, la falta de estudios de impacto ambiental y de consultas a la población. Junto con el equipo legal de la organización Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad, trazan la estrategia legal, prevén más amparos ante el creciente descontento.
En entrevista, las abogadas del equipo del Nodo DH detallan que hay por lo menos 10 argumentos que sostienen el amparo colectivo: La violación de derechos humanos por la falta de consulta, la Reserva del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA), la amenaza de tala de árboles, la destrucción del hábitat de cientos de especies, la opacidad en el proceso de llevar a cabo un transporte público, el riesgo para árboles las últimas zonas verdes de la ciudad, la implicación de la empresa en la MIA, la ausencia de este proyecto en los Planes de Desarrollo planteados por el gobernador lo cual da cuenta de que el proyecto es una ocurrencia, la falta de consideración a la población en cuanto a sus necesidades reales de movilidad y la bandera de la justicia ambiental ante el cambio climático que vivimos.
“En este amparo, la fortaleza y que es nuestro argumento central que es esencial, es el tema de la justicia ambiental. Que no se puede ningunear para nada, aunque a veces tratan de hacerlo. En un contexto de calentamiento global, no es lo mismo hablar de una ciudad que se va a quedar sin árboles en estos tiempos, que hace 50 años”, aseguran las abogadas del Nodo DH.
Parque Ecológico: memoria y ecosistemas en riesgo
El primer recuerdo de Angélica Ramírez en el parque Ecológico es hace 50 años, cuando tenía entre cinco y seis años. Sus padres la llevaban en bicicleta junto con su hermana. Daban la vuelta y hacían carnes asadas en los espacios familiares del parque, que entonces se llamaba Parque de la Aviación.
Angélica tiene toda la vida en la colonia Resurgimiento. Todos los días saca a pasear a su gato y le pone dos cubetas de agua a la jacaranda que predomina en la avenida 4 Oriente. Piensa en los árboles que quieren quitar, en la alberca que casualmente cerraron con el inicio de la construcción del Cablebús.
Piensa en todas las aves que viven en su colonia y en los árboles del parque. Los trabajadores les dijeron a los vecinos que los van a trasplantar, pero ella segura que no van a vivir. Piensa en los jóvenes, en sus hijos y nietos que son su motivo para defender la naturaleza.
“¡Imagínate si se les quita esto, ¿qué va a ser de los muchachos? ¿En qué se van a entretener? ¿A dónde van a sacar su estrés? ¿A dónde van a estar? Es muy importante el parque ecológico para todos!”, exclama Angélica.
El parque es utilizado para hacer deporte, terapias, caminar (especialmente para personas de la tercera edad), y para que los niños aprendan a nadar, correr y andar en bici. Es un espacio familiar, de convivencia, en donde las vecinas y quienes habitan en estas colonias periféricas de Puebla conviven en la naturaleza.
De acuerdo con el arborista Orlando Larios, se requiere una planeación de por lo menos 6 meses para poder preparar a un árbol, darle los nutrientes y la energía necesaria para que aguante un trasplante.
“Cuando tú haces un movimiento de trasplante, cortas más del 60 por ciento del sistema radicular del árbol, todas las raíces. Entonces el árbol se queda con un muy poco sistema. Entra en un shock. Es un shock hídrico importante y la probabilidad de supervivencia de ese árbol, si no lo manejas bien, es muy baja”, asegura Larios, quien ha participado en las protestas contra el Cablebús.
Señala que lo que ha dicho el Gobierno sobre trasplantar más de 700 árboles no suena lógico, pues en suma, para árboles de más de 10 metros, se requiere maquinaria pesada que aguante por lo menos 10 toneladas. Prometen un bosque urbano, pero no pueden asegurar que vivan los árboles trasplantados o recién sembrados.
De acuerdo con la bióloga Selena Agustín Serrano, “todo árbol es un ecosistema”. En él vive una diversidad de especies desde lo micro hasta las más visibles como las aves.
“No es un ecosistema el que va a dañar el Cablebús, sino son muchos ecosistemas que van a fraccionar, que van a derribar, que van a violentar. Estos en su conjunto le dan respiro a esta ciudad. Son absorbentes o esponjas del ruido, del polvo. Pero también nos proporcionan sombra y una temperatura más baja para que no nos calentemos tanto en medio del asfalto”, recalca la bióloga.
Por eso las vecinas se organizan para evitar que les quiten su Jacaranda de la Avenida 4 Oriente y que construyan la estación del Cablebús en el parque Ecológico. Intuían que era mentira que trasladarían los árboles y que seguirán viviendo. Les preocupan las aves y los tlacuaches que habitan en toda la zona.
La cuestión de la destrucción de la naturaleza es inaceptable para las vecinas. Se suma lo que los trabajadores les advirtieron: La construcción implicará el desvío de los servicios de agua, luz y drenaje por más de tres meses. Les proponen baños portátiles, lo cual es inaceptable para las habitantes, que piensan en las mayores de edad.
Juventudes y necesidad de transporte
Las vecinas que se organizan en contra del Cablebús se preguntan ¿Quién usaría este transporte?. Para ellas no es una ruta que se requiera. Dentro de la opacidad del Gobierno de Puebla, nunca mostraron un análisis o estudio urbanístico o de mercado para determinar el porqué un transporte de cable y porqué la ruta.
Martha González, una de las vecinas más jóvenes que se organiza para frenar el Cablebús, tiene una preocupación muy grande por la naturaleza que están por destruir. El parque para ella es un escape de la urbe y se relaja en él después de sus clases universitarias.
Le preocupa que se construya un teleférico inservible como el que construyeron en los Fuertes de Loreto durante el gobierno del panista Rafael Moreno Valle, donde se invirtieron por lo menos 400 millones de pesos y dejó de funcionar en la pandemia. Incluso lo van a retirar.
Martha se pregunta ¿por qué no instalar el sistema de bicicletas en su colonia?, ese es un transporte que sí utilizarían: “el uso de la bicicleta es muy bueno y ecológico. El transporte pues, como dicen, sí ayuda mucho, pero un cablebús no tiene un uso benéfico para quienes vivimos aquí. Un sistema de bicicletas estaría muchísimo mejor. Algo más móvil, práctico”.
De acuerdo con Armando Pliego Ishikawa, vocal del Observatorio de Movilidad y Seguridad Vial de Puebla, hay pasos que se brincó el Gobierno para comenzar a construir un transporte: Primero realizar una encuesta origen-destino, para estimar la demanda de transporte.
En segunda instancia, identificar los corredores susceptibles de ser intervenidos: saber qué corredor se quiere intervenir, cuánta demanda tiene, cuántos viajes al día en ambos sentidos, y las horas de máxima demanda. Luego realizar un estudio de mercado para comparar tecnologías y los modelos financieros de operación para satisfacer la demanda identificada. Si se requiere un transporte en cable, terrestre como metrobús o bicicletas. Con base en eso, tomar una decisión.
Ya con dicha información, de acuerdo con Armando Pliego, finalizar con la realización de un análisis costo-beneficio: estimar la cantidad de personas que atenderá, el costo del proyecto, determinar en qué zonas sería conveniente. Nada de esto presentó el gobierno de Puebla.
Para Martha, el futuro de los jóvenes de Puebla está en riesgo, por eso se organiza con sus vecinas y participa en las reuniones en donde definirán la estrategia en contra del Cablebús. También quiere meter su amparo.




