
- La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho” no sólo cierra el ciclo de uno de los capos más violentos de las últimas décadas, sino que abre también una prueba para el Estado.
Ciudad de México, 24 de febrero (SinEmbargo).- Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) detenido y muerto en un operativo militar era diferente a otros capos como Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán, particularmente por su concentración de poder y el involucramiento con los diferentes negocios ilícitos dentro de su estructura criminal por lo que su caída marca un antes y después en los grupos delictivos.
Oseguera Cervantes fue un narcotraficante que creció en la pobreza, trabajó desde niño en el cultivo de aguacate, en un entorno influido por la familia Valencia, ligada al Cártel del Milenio. Desde muy joven se involucró en el negocio del narcotráfico e incluso habría supervisado plantaciones de marihuana en su adolescencia. En 1986 emigró a California, donde cruzaba droga hacia Estados Unidos hasta que en 1992 fue detenido en San Francisco junto con su hermano al vender heroína a policías encubiertos.
Tras cumplir una condena y ser deportado a México, se integró de lleno al Cártel del Milenio como operador armado bajo las órdenes de Armando Valencia Cornelio y después de Ignacio “Nacho” Coronel, del Cártel de Sinaloa. Tras la muerte de Coronel y la captura de Óscar Orlando Nava Valencia en 2010, el grupo se fracturó en dos facciones; la encabezada por Oseguera, conocida como “Los Torcidos”, evolucionó hasta convertirse en el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una agrupación con presencia en todo el país y en 36 naciones alrededor del mundo.
“No existe hoy un capo como ‘El Chapo’ Guzmán, como ‘El Mayo’ Zambada y, ahora que fue abatido ‘El Mencho’, no creo que vuelva a surgir uno con el poder que tuvieron esos tres”, expuso en entrevista Mike Vigil, exagente de la DEA, quien subrayó que, a diferencia de los líderes sinaloenses, Oseguera Cervantes era pieza clave en toda la operación del CJNG.
“‘El Mencho’ era distinto a Mayo Zambada y a Chapo Guzmán, porque quería controlarlo todo. Mantenía el mando de cada aspecto del Cártel de Jalisco. Operaban en varios continentes alrededor del mundo y traficaban no sólo cocaína, sino también fentanilo, metanfetamina y marihuana. Además, habían penetrado las industrias del aguacate, el limón y la lima; estaban involucrados en el tráfico de migrantes y en el robo de combustible a ductos de Pemex, el llamado huachicol.”
Para Edgar Guerra Blanco, investigador del Instituto Mora en temas de seguridad, la muerte de “El Mencho” quedará como un punto de inflexión para una organización que construyó su poder a partir del control centralizado y la exhibición de fuerza.
“Aquí cambia la historia de los grupos delictivos en México. Creo que eso sí es importante decirlo. A mí me parece que no vamos a ver una organización criminal compuesta como red macrocriminal de esta magnitud en México otra vez. Lo que venga va a ser diferente”, señaló Guerra Blanco.
El Cártel Jalisco Nueva Generación es una organización criminal que es conocida por su violencia, particularmente por su poder de fuego con episodios como el derribo de un helicóptero ocurrido la tarde del 1 de mayo de 2015 cuando helicópteros del Ejército avistaron un convoy del CJNG en el que se creía que viajaba “El Mencho”. La aeronave con 18 hombres a bordo intentó acercarse al convoy cuando fue alcanzado por cohetes. Varios murieron de inmediato, aunque algunos sobrevivieron incluso después de que la aeronave se incendiara y se estrellara. Los pistoleros se aproximaron al lugar y asesinaron a los sobrevivientes antes de huir. En la zona quedaron nueve soldados y policías muertos.
A ese episodio se suma, por ejemplo, el atentado contra Omar García Harfuch en 2020 cuando el entonces Jefe de Policía de la Ciudad de México —hoy Secretario de Seguridad federal— se trasladaba sobre Paseo de la Reforma, una de las avenidas más transitadas de la capital mexicana. Por hechos como estos, el Cártel Jalisco y el propio “Mencho” marcaron antecedentes en la manera en la que han operado los cárteles de la droga.
Contrario a la espectacularidad de sus ataques, la figura de Nemesio Osegeura se movió durante años entre el hermetismo y la especulación: se habló más de él de lo que se confirmó. Aunque se sabía que padecía una enfermedad renal —incluso el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, reconoció que tenía un problema en los riñones—, nunca hubo claridad sobre su estado de salud. Circularon versiones sobre limitaciones físicas e incluso sobre muertes anticipadas que jamás se corroboraron. Hasta ahora.
Bajo su conducción, el CJNG pasó de ser una organización regional dedicada al tráfico de drogas a convertirse en una potencia del crimen organizado con alcance internacional, involucrada en la producción y distribución de narcóticos en distintos puntos del mundo, como han señalado incluso autoridades de Estados Unidos.
Aunque surgió entre 2009 y 2011, en el contexto de la llamada “guerra contra el narco” del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, fue durante la década de 2010, ya en el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando registró un crecimiento exponencial. Expandió su presencia en diversas regiones del país hasta convertirse en una de las organizaciones criminales más poderosas, en disputa directa con el Cártel de Sinaloa por el control del territorio nacional.
“La cosa es que ‘El Mencho’ y el cártel tienen presencia en Centroamérica y Sudamérica. Actualmente operan en Colombia, el mayor productor de cocaína, y también en Ecuador, donde disputan el control de los puertos de Esmeraldas y Guayaquil, puntos estratégicos para el envío de cocaína por el Pacífico”, expuso Mike Vigil.
En el mismo sentido, Edgar Guerra planteó: “Yo diría —y en esto sí sería más categórico— que difícilmente se rearticulará un grupo delictivo como lo fue el Cártel Jalisco Nueva Generación. Quizá en el futuro escuchemos de organizaciones que se autodenominen el nuevo CJNG, pero eso sería, en realidad, una forma de apropiarse de la etiqueta y del nombre para construirse una identidad criminal”.
El analista subrayó que la captura y abatimiento de “El Mencho” no sólo es relevante por el personaje, sino por el contexto en que ocurre. No se trata, afirmó, de un hecho fortuito, sino del resultado de un trabajo sostenido de inteligencia y operación.
“‘El Mencho’ y la organización que encabezaba, el Cártel Jalisco Nueva Generación, han sido una prioridad de este gobierno desde que decidió ir directamente contra las redes de protección de los grupos criminales. En ese sentido, ya existían avances en operativos y en la búsqueda tanto de este personaje como de otros líderes de su estructura”, explicó.
Para la DEA, el CJNG es uno de los grupos más “poderosos” y “despiadados”, con operaciones en al menos 40 países, y el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo ha descrito como el “cártel mejor armado de México”. La organización, encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, surgió de los remanentes del Cártel del Milenio tras la detención de Óscar Nava Valencia, “El Lobo”, en 2009, y la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel en 2010. En sus primeros años operó como brazo armado del Cártel de Sinaloa contra rivales como Los Zetas, pero en 2014 rompió esa alianza y derivó en una confrontación directa.
Autoridades estadounidenses sostienen que Oseguera convirtió al CJNG de una organización regional en una potencia del crimen organizado internacional, involucrada en la producción y distribución de narcóticos a escala global. Su alcance quedó evidenciado en junio de 2024, cuando en Estados Unidos se reveló que agentes de la DEA habrían sido vigilados por el CJNG durante el juicio contra Rubén Oseguera González, “El Menchito”. “No estamos lidiando con traficantes callejeros ni contrabandistas”, advirtió entonces Matthew Allen, jefe de la división de la DEA en Los Ángeles, al referirse a la capacidad operativa del cártel.
La escalada de violencia tras su captura —con narcobloqueos, quema de negocios y carreteras cerradas en cinco estados— da cuenta del poder de fuego del CJNG. Para Guerra, la reacción confirma la dimensión de la estructura criminal: “No sólo habla de la extensión de esta red de macrocriminalidad, sino de que efectivamente ocurrió algo de gran magnitud para detonar una respuesta así”, apuntó.
Mike Vigil señaló a su vez que este es un momento de vulnerabilidad para el CJNG y que México, en coordinación con Estados Unidos, debería golpear su infraestructura para impedir que un nuevo liderazgo mantenga intacta la estructura. “Es un punto muy débil para el cártel y México tiene que aprovecharlo”, sostuvo.
Los expertos coinciden en que la caída de “El Mencho” puede detonar violencia asociada a la reconfiguración interna del grupo, aunque confían en que las autoridades cuenten con experiencia para acotarla. Vigil no descartó un escenario recrudecimiento temporal, pero estimó que el CJNG podría tener ya un relevo designado. “Habrá algo de violencia. Están quemando autobuses y cerrando carreteras no sólo en Jalisco, sino también en Michoacán, Colima, Tamaulipas, Guanajuato y Aguascalientes. Pero México desplegará tropas de la Marina, del Ejército y de la Guardia Nacional para controlar esas zonas”, detalló.
Guerra Blanco explicó que las organizaciones criminales “son muy fluidas” y se reconfiguran con rapidez, por lo que es probable que surjan reacciones internas. “Alguno buscará controlar la estructura que deja ‘El Mencho’ y, en ese sentido, podríamos ver enfrentamientos y episodios de violencia más adelante”, advirtió.
No obstante, consideró que la experiencia reciente ha dejado aprendizajes. “Creo —y es mi punto de vista— que lo ocurrido en Sinaloa enseñó, y espero que también haya enseñado al Gobierno federal, cómo contener la violencia que suele desatarse tras la desarticulación de un grupo criminal”, señaló.
Para Alexei Chévez Silveti, consultor en temas de seguridad, la fracción del CJNG que salga más fortalecida tras el fallecimiento de Nemesio Oseguera buscará mantener los territorios de Jalisco, Colima y Michoacán, estos dos últimos de vital importancia ya que a través de los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas ingresan al país los principales precursores para la producción de fentanilo.
En este sentido, resaltó de manera peculiar la presencia de un grupo importante de ex militares colombianos de élite en las filas de la organización criminal -entre 100 y 300 según estimaciones del gobierno de Gustavo Petro- quienes gracias a su experiencia en manejo de armas, creación de explosivo y tácticas de inteligencia pueden ser un factor determinante para definir al nuevo cabecilla del CJNG, si es que se mantiene unido.
“El grupo más fuerte será el que tenga a los colombianos a su lado, por el poder de fuerza que manejan. La presencia de ex comandos regulares del Ejército colombiano entrenados por Estados Unidos ya empezaban a hacer una diferencia muy sustancial”, resaltó Chévez Silveti.
Guerra sostuvo que la muerte de Oseguera Cervantes es un hecho de alta relevancia en materia de seguridad, no sólo por la figura de “El Mencho”, sino por lo que representa la organización que encabezaba. Añadió que, si en los próximos días se logra contener la violencia, el gobierno de Claudia Sheinbaum enviaría una señal importante sobre su política de seguridad.
“La razón por la que la administración de Donald Trump siempre se la pasa atacando a México es que dice que no está haciendo nada. Esto demuestra que es al contrario. Al contrario. México sí está luchando contra las drogas”, expuso por su parte Mike Vigil.



