
El libro escrito por Julio Scherer Ibarra ex consejero jurídico de Andrés Manuel López Obrador y el periodista Jorge Fernández Menéndez, NI VENGANZA NI PERDÓN, una amistad al filo del poder. Toca temas que irritan a morenistas, aunque también narra una parte de la historia de la Maestra Delfina Gómez quien por primera vez que aspiro por la gubernatura del Estado de México.
El tema:
Estado de México,
ganar perdiendo
Se Dice:
El verdadero preámbulo de los comicios del 2018 fueron los del año anterior en el Estado de México. El PRI, con Alfredo del Mazo, ganó por muy poco margen una elección donde la operación electoral que realizaron Miguel Osorio Chong y Rosario Robles fue fundamental para que el presidente Peña Nieto conservara su estado natal. Pero al final fue un triunfo costoso, pues demostró que López Obrador estaba preparado para participar y ganar en 2018 y, por otra parte, se pusieron de manifiesto las profundas diferencias internas del PRI y las tensiones entre este partido y la dirigencia panista de Ricardo Anaya, que se recrudecieron en la campaña del 2018.
Lo revelevante:
Pasada la elección del 2015 comenzamos a prepararnos muy bien para la del Estado de México. Nos posicionamos con Delfina Gómez, que traía entre 13 y 14 puntos en las encuestas. Josefina Vázquez Mota, del PAN, rondaba los 20 altos, y Alfredo Del Mazo iba en el 30%. Andrés nos encargó la campaña de Delfina.
Delfina no era conocida en ese momento, era un personaje relativamente menor.
Había sido diputada y presidenta municipal de Texcoco, pero no era una persona conocida en todo el Estado, a diferencia de Del Mazo o Josefina.
Delfina era conocida básicamente en el oriente del estado, ahí tenía arraigo. Trabajaba con Horacio Duarte, de Texcoco, y con Higinio Martínez. Ellos la acompañaban prácticamente en todo. La primera vez que la vimos tenía un perfil más que nada de maestra. Y le dijimos que había que construir con ella un personaje.
Decidimos trabajar a fondo con la idea de mostrar a Delfina como una maestra sencilla que venía de muy abajo y que lograría tirar al PRI de Hank en el Estado de México.
Empezamos a trabajar, a sacar de gira a Delfina, a hacer una campaña muy puntual también a través de Facebook, que resultó muy exitosa.
Detectamos las zonas donde la candidata tenía un gran arraigo, sobre todo en el oriente del estado. En los primeros dos meses, Josefina cayó a menos de 20 puntos, Del Mazo crecía poco, pero se sostenía, y Delfina empezó a levantar.
Como tú decías, fue una campaña que era prácticamente un ensayo general de la campaña del 2018.
Yo diría que fue un buen laboratorio. Delfina era muy sencilla, muy modesta. Andrés la acompañaba en todo. Él daba forma a las frases, las tomaba y las rehacía. Y luego nosotros atendíamos lo que Delfina necesitara. Televisa participó en esa campaña de manera importante.
Andrés Manuel me invitó el día de la elección a su oficina para conocer los resultados. Cuando anunciaron que el licenciado Del Mazo había ganado, sentí una profunda tristeza. Entendí que la fuerza del Gobierno era mucho más grande que la de las personas. Comprendí que, aunque tuviéramos el 51% de los votos, ya se había tomado la decisión de que perdiéramos. Eso me hizo recordar todo lo que habíamos vivido con Andrés Manuel.
De alguna forma, en el Estado de México, como te dijo López Obrador, habiendo perdido, ganaron. Porque también creo que existía un acuerdo tácito: el interés supremo de Peña Nieto en ese momento era no perder su estado, conservarlo a como diera lugar. Y eso dio pie a tener una campaña presidencial quizás más tranquila.
Si el presidente de la República, mexiquense, perdía con la tradición priista que existía, habría sufrido un descalabro total; ya no habría duda de que el PRI no tendría ninguna posibilidad en la elección federal. Por eso era tan importante para Peña Nieto ganar el Estado de México y, por ese motivo, actuaron como lo hicieron.
No hay que demeritar la cantidad enorme de votos con los que crecimos en el Estado de México: obtuvimos más que en el 2006, cuando la votación había sido gigantesca. Ese laboratorio funcionaba, y Andrés podía ganar la elección presidencial, e iba a hacerlo. (Es parte del texto de la historia del Edomex, del libro de referencia que seguramente habrá de tener interes la clase política de la entidad y las y los mexiquenses)





