
Por Ana Valeria Castro
Toluca, México a 04 de Febrero de 2026.- El mapa político del Valle de Toluca terminó de reconfigurarse esta semana. Lo que inició como un rumor tras su ruptura con el PRI el pasado mes de octubre, hoy es una realidad administrativa y política; Saray Benítez Espinoza, alcaldesa de Mexicaltzingo, ya es formalmente militante de Morena.
La transición no fue abrupta, sino un movimiento calculado, y tras haber alcanzado la presidencia municipal bajo el cobijo del Revolucionario Institucional, Benítez Espinoza decidió marcar distancia definitiva con su antiguo partido hace cuatro meses; esta adhesión oficial representa el último clavo en el ataúd de su relación con el priismo mexiquense y su alineación total con el proyecto que encabeza la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.
«Damos la bienvenida a una aliada que se suma al fortalecimiento territorial en una zona clave para el estado», señaló Luz María Hernández Bermúdez, dirigente estatal de Morena, al confirmar la noticia en redes sociales.
Este «fichaje» político no es un evento aislado, sino que responde a tres factores estratégicos en la entidad, uno, consolidación Territorial, debido a que Morena busca cerrar filas en el Valle de Toluca, una región históricamente disputada; “Efecto Dominó”, donde al sumarse la edil ex priista se suma a una lista creciente de presidentes locales que han abandonado las estructuras tradicionales (PRI-PAN-PRD) para buscar refugio o proyección en el partido oficial y tercero, se busca una aprobación superior, donde la integración cuenta con el visto bueno de la cúpula estatal, lo que asegura a la alcaldesa una línea directa de gestión con el Gobierno del Estado de México.
La salida de perfiles como el de Saray Benítez evidencia la crisis de identidad y fuga de cuadros que atraviesa el bloque opositor en el Edomex; mientras Morena absorbe liderazgos locales para blindar los próximos procesos electorales, los partidos tradicionales enfrentan el reto de frenar una hemorragia de militantes que ven en el color guinda la única vía de supervivencia política.
Con este movimiento, Mexicaltzingo deja de ser un enclave de oposición para integrarse plenamente a la hegemonía morenista que domina actualmente el panorama nacional y estatal.




