
Por Ana Valeria Castro
Toluca, México a 25 de Agosto de 2025.- El reloj de la desesperación no deja de correr para la familia de Rufino Romero Bernal, un hombre que desapareció misteriosamente de su propia casa en la calle Pueblo Nuevo, en la localidad de Santiago Tlacotepec, de la ciudad de Toluca, el 15 de abril de 2021. Han pasado cuatro largos años desde que su rastro se desvaneció, y a pesar de la incansable lucha de su hija, América Romero Flores, y su hermana, Mercedes Romero Bernal, las autoridades parecen haberlos abandonado a su suerte.
La familia describe una investigación plagada de inacción y silencio por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). “No sabemos nada de él, ¿qué fue de él?”, se pregunta con el corazón en la garganta Mercedes. “Quisiéramos saber si se va a seguir el procedimiento por la búsqueda de él, si nos van a apoyar o ya no”.
La única “acción” concreta que la fiscalía ha realizado en este tiempo fue solicitar una prueba de ADN a la familia. Mercedes relató que se dejó la muestra en la fiscalía, pero el proceso se detuvo ahí. No se han realizado más diligencias, ni se han presentado en el domicilio para recabar pruebas o hacer un recuento de los hechos. La familia denuncia que la falta de recursos podría ser una barrera para que su caso no avance. “No sé si por no tener recursos a veces no nos hagan caso”, expresó con dolor.
El testimonio de la familia arroja una inquietante sombra sobre la última persona que estuvo con Rufino, que es la que en ese entonces era su pareja sentimental. La hija y la hermana del desaparecido relatan que, al preguntarle sobre lo sucedido, la mujer dio versiones contradictorias. Primero dijo que su hermano había salido a las 5 de la mañana, luego a las 4, y finalmente, afirmó que no recordaba la hora.
La tensión escaló cuando la pareja sentimental del desaparecido se negó a desocupar la casa de la familia, afirmando que no se iría hasta que Rufino apareciera. “Yo le dije ‘pero entonces tú sabes qué fue de él, porque pues tú eres la única que estabas con él’”, relata Mercedes, con la indignación aún palpable. A partir de ese momento, la pareja cortó toda comunicación. Aunque la familia sospecha de esta persona, la fiscalía no ha dado señales de haberla investigado a fondo.
La desaparición no solo ha dejado un vacío emocional en su familia, sino que también ha cobrado otra víctima. El padre del desaparecido, con el corazón roto por la angustia y la falta de respuestas, enfermó gravemente y falleció poco tiempo después.
Ante este panorama de inacción y dolor, la familia hace un llamado desesperado a las autoridades. “Busquen, por lo menos que nos digan que lo van a seguir buscando. Exigimos que se actualice su ficha de búsqueda y que se le dé continuidad a las investigaciones. No podemos seguir viviendo con esta angustia”, suplica Mercedes, pidiendo un mínimo de esperanza. La hija, América Romero Flores, implora a la sociedad que los ayude a difundir la ficha de búsqueda.
“Que nos ayuden a compartir y quizá si ven algo que nos llamen”, dice con una voz que mezcla la desesperación y la fe. “Yo creo que cualquier cosa es de mucha ayuda”.
A cuatro años de la desaparición de Rufino, la familia Romero Bernal sigue luchando sola, con la angustia de un vacío que crece día a día y con la amarga sensación de que la justicia los ha olvidado. Es un grito de auxilio que no puede ser ignorado.



