Por: M.M o sea: Mayté Mena Las 3:46 de la madrugada, hora en la que los relojes dejan de ser testigos y se convierten en cómplices, y para variar los fantasmas me encontraron, los dejé encerrados en casa, no me explico como escaparon. Yo, insomne perpetua, escuchaba gotear el tiempo en las tuberías del edificio, […]