En Defensa de la 4T Transformación - Lacallelibre

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• Mi intención en este artículo es revisar algunas formas en las que quienes respaldan a la 4T suelen fallar cuando se trata de salir en su defensa, destaca Antonio Salgado Borge.

Por Antonio Salgado Borge*/Aristegui Noticias

Muchas personas respaldan y defienden a la Cuarta Transformación. Pero cuando se trata de responder a las críticas en su contra, la cantidad de simpatizantes de este movimiento no termina por reflejarse en la calidad de sus argumentos.

El resultado es que argumentos críticos hacia el actual gobierno terminan con frecuencia incontestados o reforzados por las maromas retóricas de quienes intentan protegerlo.

Mi intención en este artículo es revisar algunas formas en las que quienes respaldan a la 4T suelen fallar cuando se trata de salir en su defensa. Parto de supuestos principales que pongo de antemano sobre la mesa.

El primero es que la Cuarta Transformación puede ser defendida. Es decir, asumo que hay cuando menos algunos elementos positivos en el actual gobierno, y que estos elementos pueden ser respaldados por argumentos o referencias a estados de cosas actualmente existentes.

El segundo es que es que la 4T debe ser defendida. Esto es, que independientemente de lo que se piense de AMLO o de su gobierno, el sentido general del proyecto que encabeza el Presidente no puede ser tirado a un basurero, como muchos de sus críticos añoran.

Asumiendo los puntos anteriores, en lo que sigue revisaré dos errores elementales e injustificables que repiten constantemente quienes intentan defender al proyecto que encabeza el Presidente. Aunque estos errores no son los únicos, sí son los más comunes y los que resultan impresentables más obviamente.

 

La estrategia ad hominem

Los argumentos ad hominem son aquellos que atacan a una persona o su motivación en lugar de confrontar directamente las premisas o forma del argumento de esa persona.

Este tipo de recurso es, por desgracia, empleado por default por defensores de la Cuarta Transformación que van desde miembros del actual gobierno y sus simpatizantes en redes sociales hasta intelectuales, que supuestamente son conscientes de la falacia que en ello se implica.

El uso de esta estrategia está respaldado por dos premisas principales.

(1) Buena parte de las críticas a la Cuarta Transformación provienen de personajes impresentables; individuos cercanos al poder en sexenios anteriores que persiguen un beneficio personal, económico o político, cuando critican al actual gobierno.

(2) La colección de estos personajes y sus motivaciones constituyen una suerte de cargada contra el actual gobierno. Es decir, que existe un claro nado sincronizado de medios, periodistas e intelectuales para desestabilizar a la Cuarta Transformación.

Me parece que aquí no hay mucho lugar para dudas: los defensores de la Cuarta Transformación tienen razón; (1) y (2) son verdades inobjetables.

¿Quién puede creer, por ejemplo, que un periodista capaz de ejecutar montajes y fundir a personas inocentes en la cárcel actúe motivado por el bien común más allá de sus intereses personales?

¿Quién puede negar que el actual gobierno es cotidianamente embestido por algunos medios y personas cuya cercanía y reciprocidad con gobiernos anteriores están plenamente documentadas?

Sin embargo, a pesar de lo anterior, la estrategia de defensa a la Cuarta Transformación basada en respuestas ad hominem es inaceptable.

Y lo es, en primer lugar, porque tanto la validez y solidez de un argumento como los estados de cosas que se aluden son totalmente independientes de quien los esgrime o de sus motivaciones.

Por ejemplo, el hecho de que el mismo periodista que ejecutó montajes diga ‘el sol saldrá mañana´ no hace que esta proposición sea falsa. Tampoco hace falsos todos sus dichos o las premisas en sus argumentos.

En segundo lugar, no es verdad que todas las personas que critiquen a la Cuarta Transformación sean impresentables o se beneficien personalmente con ello. Suponer esto implica asumir que no existen personas independientes y que buscan el bien común, pero que discrepan de acciones o políticas de la 4T.

Alguien podría alegar que existen algunas personas o medios que siempre presentan malos argumentos y que se han beneficiado y siguen beneficiando al hacerlo.

Pero a ello se debe responder que incluso si este es el caso, la participación en un debate público razonado obliga a utilizar la razón, y no emociones básicas o sentimientos, para exhibir las fallas de los argumentos rivales. No hay mejor forma de desnudar las intenciones o perfiles reprobables.

Una defensa seria de la Cuarta Transformación no puede responder a las críticas con recursos ad hominem, por tentadores que éstos resulten. Es francamente penoso observar la forma en que algunos de sus clérigos-intelectuales sustituyen los argumentos por este tipo de referencias.

Al recurrir a esta estrategia, quienes buscan respaldar al actual gobierno buscan apelar a los sentimientos en sus audiencias. Pero, al hacerlo, eluden, generalizan y, por ende, exhiben una pobreza argumentativa que termina haciendo a sus adversarios lucir como la parte racional en el debate.

 

La estrategia de la vara móvil

Una estrategia cada vez más común de quienes buscan defender al actual gobierno,consiste en subir la vara a todos sus críticos. A grandes rasgos, la estrategia es la siguiente:

(1) Encontrar un evento pasado igual o más grave que el que se está señalando en la crítica contra la 4T.

(2) Hacer notar que la persona que está ejecutando la crítica a la forma en que el actual gobierno está enfrentando un evento no alzó la voz, o no lo hizo de forma análoga o proporcional, cuando se presentó el evento pasado identificado en el punto anterior.

La suma de los elementos (1) y (2) fue utilizada recientemente para defender a la 4T de las críticas por la devastación ambiental implicada en la construcción de el Tren Maya, una de sus obras insignia.

La idea es que muchas de estas personas críticas no fueron igualmente vocales ante atrocidades de gobiernos anteriores, ecológicas o no.

Esta línea de respuesta complementa la basada en respuestas ad hominem y tiene una ventaja importante sobre ella: alcanza a personas que no pueden ser señaladas de perseguir motivaciones personales o de ser cómplices o cercanas de gobiernos anteriores.

Moviendo la vara a conveniencia, cualquier crítica puede ser presentada como moralmente fallida.

Pero incluso si es efectiva, esta estrategia es inaceptable por tres motivos principales.

El primero es que es complicado comparar la gravedad de eventos que poco tienen en común. ¿Es más problemática la depredación de la selva maya o el desvío masivo de recursos implicado en el Fobaproa?

La respuesta a esta pregunta depende, desde luego, del radar moral de a quién se pregunte. Mientras que una persona cuya prioridad es el ambientalismo, probablemente dirá que lo primero, un individuo más preocupado por la corrupción o la desigualdad dirá que lo segundo.

El segundo problema con esta estrategia es que la serie de eventos graves o criticables es –por desgracia– exponencialmente más amplia que la capacidad de atención, información o acción de cualquier individuo

En buena medida por ello, una persona presta atención prioritaria a un número limitado de causas; pero de esto no se sigue que otras dejen de resultarle importantes.

Tan este es el caso, que incluso a un hombre comprometido con causas sociales y con un historial de lucha como AMLO se le puede formular la misma pregunta: ¿dónde estaba AMLO cuando Marcial Maciel tejió su red de pederastia en México? ¿Por qué no alzó la voz?

El tercer problema de esta estrategia, y quizás el más importante, es análogo al de las respuestas ad hominem: no ataja al argumento crítico o al estado de cosas planteado, sino a la persona que los esgrime.

Los tres problemas anteriores muestran que el uso de la estrategia de la vara móvil por parte de los defensores de la Cuarta Transformación es entonces insostenible.

En el mejor de los casos, recurrir a esta estrategia equivale a lanzar un bumerán que eventualmente terminará por golpear su propia defensa.

En el peor, implica adicionalmente embarrar a activistas, periodistas e intelectuales independientes indispensables en una democracia; personas que, además de defender causas justas, seguramente podrían respaldar lo positivo de la 4T con argumentos y referencias a estados de cosas existentes.

 

Conclusión

La Cuarta Transformación puede y debe ser defendida. Sin embargo, es notorio que algunos de sus clérigos-intelectuales y sus simpatizantes más devotos optan frecuentemente por sustituir los argumentos y las referencias a estados de cosas existentes por estrategias intelectualmente deficientes que buscan apelar a los sentimientos de sus audiencias.

Al acudir a este tipo de recursos, quienes buscan defender a la Cuarta Transformación envían el mensaje de que no hay forma racional de contrarrestar los argumentos de sus críticos. De que lo mejor que se puede hacer para defender a la 4T de los cuestionamientos es tirar pedradas sin ton ni son, agitar avisperos y esconder así sus deficiencias. ¡Valiente defensa!

 

*Doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo)

Facebook: Antonio Salgado Borge

Twitter: @asalgadoborge

Frida C.


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