Los Sepultureros en México Piden Comprensión: Nunca se les Había Juntado Tanto Trabajo

Trabajadores en el cementerio municipal San Lorenzo Tezonco en el oriente de Ciudad de México dijeron durante entrevistas con The Associated Press que han enterrado más cuerpos en las últimas semanas que lo que jamás habían visto antes.

CIUDAD DE MÉXICO (AP).— Sepultureros y trabajadores de crematorios en México luchan por mantener el ritmo mientras el país registra cada vez más muertes por coronavirus y al mismo tiempo se alivian gradualmente algunas restricciones para contener la propagación de la enfermedad.
Trabajadores en el cementerio municipal San Lorenzo Tezonco en el oriente de Ciudad de México dijeron durante entrevistas con The Associated Press que han enterrado más cuerpos en las últimas semanas que lo que jamás habían visto antes.
Antonio García dijo que actualmente cava entre 15 y 20 tumbas al día, y ha enterrado a más de 500 víctimas de coronavirus.
Su agotado colega, Melvin Sanuario, se limpia tierra del rostro. “En cada una de ellas nos demoramos más de una hora”, dijo.
El trabajo es física y emocionalmente agotador, y los trabajadores constantemente tienen temor de infectarse. Se vuelve incluso peor cuando tienen que usar trajes de plástico blanco anticontaminantes que sellan el calor y sudor cuando bajan los ataúdes y tapan las tumbas.
“Entre el calor y la tierra que nos sofocan… Sepultamos los féretros aún con miedo al contagio. Tenemos familia que proteger”, dijo García.
“Es una labor no reconocida del panteonero”, agregó. “Al contrario, recibimos maltratos, somos los olvidados, los héroes anónimos. El último eslabón de esta pandemia”.
Humo sale de un crematorio en el Panteón San Nicolás Tolentino en la Alcaldía Iztapalapa en Ciudad de México, el martes 2 de junio de 2020. En los primeros días de la pandemia en marzo, incineraban 15 cuerpos al día. Para mayo, ese número había aumentado a entre 30 y 35 diarios. 
Un empleado de una funeraria rocía una bolsa que contiene un cadáver antes de ser llevada al crematorio del Panteón San Nicolás Tolentino en la Alcaldía Iztapalapa en Ciudad de México el martes 2 de junio de 2020. 
Personas ven el ataúd de un familiar que murió de COVID-19 antes de descender a una tumba en el Panteón de San Lorenzo Tezonco Iztapalapa en una sección reservada para víctimas del nuevo coronavirus en la Alcaldía Iztapalapa en Ciudad de México, el martes 2 de junio de 2020. Bajo una norma especial para contener la propagación de la pandemia, sólo se permite que dos familiares acompañen al ataúd a la tumba. 
Empleados de cementerio en equipo protector entierran a víctimas de COVID-19 en el Panteón de San Lorenzo Tezonco en una sección reservada para personas que murieron del nuevo coronavirus en la Alcaldía Iztapalapa en Ciudad de México, el lunes 2 de junio de 2020. Los empleados cargan los ataúdes solos, un trabajo que en el pasado pudieron haber realizado los dolientes. 
Ataúdes vacíos y quemados están afuera del crematorio en el Panteón San Nicolás Tolentino en la Alcaldía Iztapalapa en Ciudad de México el miércoles 27 de mayo de 2020. F
Los entierros ya no son como eran antes; ahora duran apenas unos 15 minutos.
No hay bandas, música, ni llantos; sólo el inusual silencio, el ruido de las palas golpeando la tierra seca, que es levantada por el viento.

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