- La grabación se suma a una cadena de audios y revelaciones que desde agosto han colocado bajo escrutinio no sólo las actividades de Cerimedo, sino el verdadero alcance de su relación con Rodrigo Paz y otros mandatarios latinoamericanos de ultraderecha.
Ciudad de México, 14 de octubre (SinEmbargo).– “Yo prefiero correr el riesgo de que haya muertos”, así presionó Fernando Cerimedo, el operador político argentino ligado a la ultraderecha latinoamericana, al Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, para endurecer la respuesta contra las protestas y los bloqueos que sacudieron a ese país.
En una nueva conversación atribuida a Cerimedo y al Diputado boliviano Alejandro Reyes, el consultor preso en Bolivia por tentativa de feminicidio asegura que acababa de hablar con el mandatario, que le había planteado un “ultimátum” y que incluso participó en una videollamada con ministros para exigir decisiones: “O se resuelve por las buenas o por las malas, pero se resuelve”.
La grabación fue difundida en X por el activista digital Julian Macías y también por el expresidente colombiano Gustavo Petro. Su difusión se suma a una cadena de audios y revelaciones que desde agosto han colocado bajo escrutinio no sólo las actividades de Cerimedo, sino el verdadero alcance de su relación con Rodrigo Paz y otros mandatarios latinoamerivanos de ultraderecha.
Medios bolivianos que difundieron la grabación señalan que la conversación correspondería al conflicto social de mayo y junio. En ese sentido han señalado que el audio habría sido grabado en junio, durante los 53 días de bloqueos que pusieron contra las cuerdas al Gobierno de Paz. La Agencia de Noticias Fides (ANF) señala que el conflicto asfixió principalmente al occidente boliviano y provocó problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos. Parte de los sectores movilizados exigían además la renuncia del Presidente.
Las protestas tuvieron además un fuerte componente político ligado a Evo Morales. La Agencia de Noticias Fides (ANF) documentó que seguidores del expresidente se sumaron a las movilizaciones de sectores campesinos y de la Central Obrera Boliviana (COB) que exigían la renuncia de Rodrigo Paz, mientras el Chapare, bastión político y sindical de Morales, mantuvo los bloqueos hasta que el propio exmandatario anunció un “cuarto intermedio” el 22 de junio, después de 53 días de conflicto.
En otro audio revelado en septiembre, éste por Página/12, se escucha a Paz y Cerimedo discutir sobre cómo instrumentar un estado de sitio: la voz atribuida al Presidente afirmaba que su promulgación debía ser un “show”, que “la narrativa la armamos nosotros” y planteaba decidir dónde dar “el primer golpe”, para después proponer actuar primero contra “los chapareños”. Cerimedo respondió: “Me gusta, me gusta”. El material fue presentado el 3 de septiembre por el Vicepresidente Edmand Lara ante el Ministerio Público y posteriormente fue incorporado por Morales a su solicitud de protección ante organismos internacionales.
En la grabación, Cerimedo asegura que “el sábado a las cero cero se declara estado de excepción”. Paz terminó decretando esa medida precisamente en la madrugada del sábado 20 de junio de 2026, después de alrededor de 50 días de bloqueos, mediante un decreto que autorizó acciones extraordinarias para liberar las carreteras y garantizar el abastecimiento de combustibles y otros insumos.
“Yo le dije a Rodrigo, le dije: ‘Presidente, o nos caemos por inútiles o nos caemos porque hay muertos’. Y si usted me pregunta, yo prefiero correr el riesgo de que haya muertos”, se escucha decir a Cerimedo en la grabación.
El Diputado Reyes responde que el Gobierno estaba “rogando por el estado de excepción”. Cerimedo insiste entonces en que, si la administración de Paz iba a caer, prefería que fuera “por las malas”, porque así, refiere, tendría mayores posibilidades de sobrevivir políticamente.
En agosto pasado, luego de que Cerimedo fuera detenido acusado de haber ordenado el feminicidio de su expareja Nadia Beller, el Presidente Rodrigo Paz reconoció que el argentino había trabajado en su campaña electoral e incluso al inicio de su administración como “estratega de orden internacional”, pero sostuvo que “nunca hubo un contrato o relación directa” y aseguró que Cerimedo “jamás” tuvo autorización para representar a la Presidencia, al Gobierno o a su familia.
Esto ya había sido puesto en duda por el Vicepresidente Edman Lara, quien afirmó que Cerimedo era “asesor personal” y “asesor principal” de Paz.
En el nuevo audio Cerimedo asegura haber hablado directamente con Paz, además de presumir su intervención en reuniones con ministros y presionarlos para adoptar decisiones.
Incluso asegura que el propio Presidente de Bolivia le pidió: “Ayúdame y buquelízame”, en alusión al Presidente salvadoreño Nayib Bukele.
En septiembre pasado, Página/12 reveló otro audio atribuido a Cerimedo y Rodrigo Paz que fue presentado públicamente el 3 de septiembre por el Vicepresidente boliviano Edmand Lara, quien anunció que lo entregaría al Ministerio Público para que fuera sometido a peritaje. Días después, el diario argentino informó que esas conversaciones habían sido incorporadas también a la documentación presentada por Evo Morales ante organismos internacionales.
La conversación giraba precisamente alrededor de cómo aplicar el estado de excepción durante los bloqueos de junio. Según la transcripción difundida por Página/12 y medios bolivianos, la voz atribuida a Paz planteaba que la promulgación debía convertirse en un “show” y sostenía que “la narrativa la armamos nosotros”.
La idea, según la misma información, era anunciar la medida de tal forma que la población creyera que su aplicación era inminente, mientras el Gobierno continuaba negociando con los sectores que mantenían cerradas las carreteras. Paz hablaba además de diseñar una “novela” alrededor de la medida y de utilizar la amenaza del estado de excepción como herramienta para dividir a los grupos movilizados.
Paz analizaba dónde debía darse “el primer golpe” y planteaba un estado de excepción focalizado sobre determinadas regiones. Entre ellas mencionaba el Chapare, principal bastión político y sindical de Evo Morales, y San Julián. La estrategia discutida consistía en separar a esos sectores, caracterizados en la conversación como vinculados al “terrorismo” o al “narcoterrorismo”, de otros manifestantes cuyas demandas el Gobierno consideraba legítimas.
Página/12 apuntó que esta conversación evidencia una estrategia dirigida contra el Trópico de Cochabamba, donde reside Morales y donde el exmandatario conserva su principal base de apoyo político. Esa denuncia fue incorporada también a la petición de protección que Morales presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en septiembre.



