
Por Rafael Alfaro Izarraraz
Hace dos años México votó por una mujer para que gobernara el país y con su voto y, anunciada durante la campaña electoral, se dio inicio a una segunda revolución dentro de la revolución de las conciencias. e trata de una revolución desde las urnas, pacífica, e iniciada por las mujeres y dirigida por la presidenta Claudia Sheinbaum que, al grito de “llegamos todas” se ha iniciado una nueva transformación de dentro de la transformación iniciada por Obrado en 2018. Es algo nuevo e inédito porque, como se pueden citar una decena de ejemplos en el mundo, el que una mujer llegue al gobierno no significa necesariamente que las mujeres se vean representadas y que sus intereses histórico-sociales y de género se expresen en políticas gubernamentales de raíces profundas como ha ocurrido.
Veamos de qué tema y nivel estamos comparativamente hablando. Para los años que tiene la democracia liberal son muy pocas las experiencias de gobiernos encabezadas por mujeres. De hecho, existe un masculinato gubernamental histórico. Ser mujer y luego presidenta o primera ministra, no es garantía de nada para las mujeres, pero no es el caso de Claudia que deslumbra en esta comparación. En algunos casos ha resultado hasta negativo para las mismas mujeres. Llegaron al poder mujeres como Margaret Thatcher (Inglaterra) (ganó elecciones en 1979, 1983 y 1987), decía que las mujeres no requerían de una protección especial del Estado. Sus ideas sirvieron para desmontar la estructura jurídica favorable a las mujeres en el mundo. En Israel, llegó como Primera Ministra del Estado sionista Golda Meier (1969-1974) cuyo gobierno se caracterizó por la defensa del Estado sionista y la ofensiva contra mujeres y hombres palestinos. Indira Gandhi (la India) (1966-1977 y 1980-1984) una mujer progresista que tomó la responsabilidad e inspiro a otras mujeres, sin duda. Promulgó leyes de educación y apoyo a mujeres trabajadoras.
En América Latina y el Caribe, han sido 13 mujeres las que han gobernado naciones. Algunos casos. María Estela Martínez de Perón (1974-1976), esposa del popular presidente Juan Domingo Perón. Conocida como Isabel, gobernó Argentina y terminó su gestión como resultado de un golpe de Estado en su contra que instauró una dictadura militar. Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015, dos periodos consecutivos), primer mujer presidenta electa. Durante su mandato Argentina fue el primer país de América Latina y el Caribe en legalizar la unión de parejas del mismo sexo. En Chile, Verónica Michelle Bachelet gobernó de 2006-2010 y de 2014-2018. Su gobierno estableció la paridad de género, una pensión por la edad o invalidez, parecido al de adultos mayores de México. Las mujeres resultaron beneficiadas y evolucionó a una Pensión Garantizada Universal. No resulta extraño el apoyo de Sheinbaum a la candidatura de Bachelet a la presidencia de la ONU, que también apoyo el gobierno de Brasil. Finalmente, renunció a seguir en la carrera por ese cargo.
El peso del discurso de Sheinbaum pesó a la hora de votar. Durante los comicios de 2024, prevaleció, en la conducta de las mujeres durante las elecciones la fuerza de gravedad como pueblo para que la transición de AMLO hacia Claudia no diera pie a la perdida de la “pesadez” del gobierno hacia el pueblo. Lo que ha hecho Claudia en dos años ha sido de la misma magnitud (aunque sean complementarios en la realidad) con respecto a la obra política de AMLO. Si AMLO recuperó la relación de gravidez entre pueblo y gobierno que se perdió con los gobiernos civiles (reconocido ahora por AMLO en su última aparición) de la revolución y el neoliberalismo; Claudia ha fundado una nueva concepción de la historia de México mediante no solo la incorporación de la mujer al gobierno en encargos públicos sino con reformas constitucionales y la reconstrucción de la historia y de la práctica de la política en México.
Como se dijo al inicio. Sheinbaum, aparte de las medidas sociales tomadas para mejorar las condiciones de vida de las mujeres hizo algo distinto y mucho más profundo con respecto a otras mujeres presidentas en Europa, Latinoamérica y el Caribe, dicho sea con todo respeto para todas ellas, pero no existe comparación. Ahora bien, entendamos que en México existe una revolución de las conciencias, pacífica que hace que los actos de la presidenta sean más profundos porque tiene, asimismo, la intención de llevarlos a cabo, que vayan a la raíz. Esta condición definitivamente tuvo que ver con lo hechos por otras mujeres en otros contextos, sin duda. Veamos.
Uno. Dio inicio a una revolución dentro de la revolución de las conciencias, modificando la estructura constitucional, de la representación política y administrativa, así como de la historia de México.
Dos. Una de las características de toda revolución es la transformación de la estructura jurídica de poder, es decir, modificar la constitución como ha ocurrido en México impulsando el posicionamiento de las mujeres. A la reforma energética y del Poder Judicial se sumó la de la “Igualdad sustantiva”. La idea de la “Igualdad sustantiva” condiciona a la estructura y el aparato gubernamental, a sus representantes,para generar condiciones legales y de sentido, con el fin de potenciar el desarrollo de las mujeres superando la igualdad formal de mujeres y hombres ante la ley que existía en el pasado.
Tres. Impulsó la pensión del bienestar para las mujeres que habían llegado a los 60 años de edad. Aplicó un sistema de becas para niñas y niños en la educación preescolar, primaria, secundaria y preparatorias. Igualmente, de apoyo a estudiantes universitarios en Michoacán. Ha colocado especial atención en disminuir los delitos de odio contra las mujeres, herencia maldita de anteriores administraciones. Su gestión ha significado un impulso a las candidaturas y ejercicio de mujeres en las gubernaturas de los estados como nunca había ocurrido. Algunas de las principales figuras políticas de la época todavía inicial de su gestión como presidenta, son mujeres.
Cuatro. Gobiernos paritarios. En este contexto se debe leer la elección de coordinadores y coordinadoras de la Defensa de la 4t en las entidades.
Cinco. La presidenta ha profundizado e ido a las raíces como lo hace o ha hecho cualquier movimiento que se precie de ser revolucionario, en este caso pacífico: reescribir la historia masculinizada que existía y cuya pluma no fue movida por la mano de mujeres sino por hombres. La vida de México es una historia que se ha empezado a reescribir con pluma de mujer. Quedó de manifiesto en el Grito de Independencia de este 15 de septiembre en el Zócalo de la Ciudad de México.
Seis. Cuando Sheinbaum dice “llegamos todas” no se refiere únicamente a las vivas sino también a las que nos acosan reclamando desde el pasado un lugar en la historia presente, las mujeres que ya no viven pero que forman parte de la matriz histórica de México y de sus luchas y glorias. Y así, como lo acaba de señalar en la mañanera de la semana pasada, el panteón de nuestros héroes se ha ampliado con la incorporación de las heroínas que injustamente habían sido desplazadas por una visión masculina de la historia. Entonces, ya no es solamente Sor Juana Inés de la Cruz o la Corregidora Leona Vicario, tenuemente contempladas como parte de la historia cultural y de la insurgencia mexicana. Ahora se habla de Gertrudis Bocanegra, Antonia Nava, “La generala”. La beca Rita Cetina, en honor de la maestra y activista y así sucesivamente.
Siete. La historia de México ha recuperado su matriz, en términos metafóricos. La historia de México ha sido la historia de un pueblo sin “madre” desde el punto de vista de la historia. La participación de las mujeres fue borrada por los historiadores, en parte porque si bien es cierto que la historia la escriben los vencedores habría que añadir que el encargado o encargados de su redacción igualmente corresponde a los hombres. La historia en general pero también de México es una historia de hombres, masculina, no de mujeres, entonces sin matriz en un sentido biológico-metafórico pues ¿quién los trajo al mundo?, así como en un sentido social: ¿quién preparó la comida y les dio de comer durante la guerra de Independencia, la Reforma o la Revolución Mexicana?, igual en una lógica política ¿no existió ninguna generala o una mujer que haya participado y logrado un lugar en la historia como algún otro héroe? Claudia ha sabido dar una respuesta precisa recuperando a las heroínas de nuestra historia.
Ocho. Con firmeza e inteligencia se ha plantado ante el presidente de los Estados Unidos y sus políticas abiertamente injerencistas. Claudia no se ha doblado, acompañada de la serenidad que le caracteriza.
Como dice Paco Ignacio Taibo, esta presidenta “nos cae a toda madre”.
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