
- Paco Ignacio Taibo II señaló a “Los Periodistas” cómo los medios conservadores difunden calumnias y mentiras. En ese sentido, pidió romper con la vieja lógica del “chayote”.
Ciudad de México, 10 de agosto (SinEmbargo).– Paco Ignacio Taibo II, director general del Fondo de Cultura Económica (FCE), sostuvo que los medios de comunicación conservadores han operado durante los últimos años mediante la difusión de mentiras y calumnias, una práctica que, apuntó, él mismo ha enfrentado en distintas ocasiones desde que llegó al servicio público.
“Los medios han operado en estos últimos años —este sector de los medios ligados al pensamiento conservador, a lo reaccionario, al gran dinero— han operado como calumniadores impunemente todos los días. Yo lo he vivido 30 veces en estos últimos ocho años: calumnias, mentiras”, afirmó Taibo II en entrevista con Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela en el programa “Los Periodistas”, que se transmite en Canal Once.
El escritor cuestionó particularmente la actuación de publicaciones como Letras Libres y Nexos, así como de periódicos como Reforma, El Universal y Excélsior, medios que, aseguró, desde hace tiempo dejó de consultar habitualmente debido a la opinión que tiene sobre su cobertura informativa.
“Hace mucho que no abro las páginas ni de Letras Libres, ni de Nexos, ni de Excélsior, ni de El Universal, ni de Reforma”, señaló. “Y cuando me veo obligado porque llega un rebote informativo, digo cosas punitivas, como: ‘¡qué pinche es la prensa mexicana privada!’”. Taibo explicó que emplea la palabra “pinche” en el sentido de “roñoso, rastrero, chafa” y como una forma de calificar lo que considera la baja calidad de esos medios.
“Me parecen mentirosos, calumniadores”
Taibo II sostuvo que el conflicto con algunos medios no es nuevo ni pretende ocultarlo. Por el contrario, reivindicó su disposición a expresar públicamente sus críticas, aun cuando éstas le hayan generado confrontaciones con periodistas y empresas de comunicación.
“A mí me parecen deleznables, me parecen escoria, me parecen mentirosos, calumniadores, incapaces de contar una cosa verdadera”, expresó.
Como ejemplo de lo que consideró una cobertura distorsionada, el director del FCE se refirió a las versiones sobre el supuesto cierre de librerías de Educal. Explicó que la distribuidora atravesó durante años una crisis financiera y que la decisión de los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum fue avanzar hacia su fusión con el Fondo de Cultura Económica, en lugar de liquidarla.
“Educal estuvo en crisis durante estos últimos ocho años; era una distribuidora que no publicaba, sólo distribuía y comercializaba libros”, expuso. De acuerdo con Taibo, la empresa registraba pérdidas mensuales, acumulaba adeudos con editoriales y enfrentaba una estructura que ya no resultaba sostenible. Ante esa situación, añadió, dentro del Gobierno se discutieron dos posibilidades: desaparecerla o integrarla al Fondo.
“Había dos posiciones discutiéndose, y no quiero ocultar que hubo dos posiciones: una de ellas era la que decía: ‘esta empresa es un desastre, la liquidamos, la cerramos’. Y yo mantuve firmemente la idea de: no, porque lo que hay que hacer es fusionarla, o sea, salvar lo que sirve y eliminar lo que no sirve”, relató.
Paco Ignacio Taibo II aseguró que el Fondo de Cultura Económica no está cerrando las librerías de Educal, sino incorporándolas a su red como parte del proceso de fusión entre ambas instituciones. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.
“No estamos cerrando librerías”
Taibo II aclaró que el objetivo de la reestructuración es conservar prácticamente toda la red de librerías de Educal. En ese sentido, explicó que el FCE ya ha absorbido entre 30 y 40 establecimientos y calculó que, de alrededor de 70 librerías, podrían mantenerse 66, además de conservar los librobuses y la bodega.
“¿Estamos cerrando librerías en Educal? No, no estamos cerrando. ¿Estamos reconvirtiéndolas? Sí. ¿El personal de las librerías, de los librobuses y de la bodega va a permanecer? Sí”, afirmó.
Taibo contrastó esta explicación con notas periodísticas que, dijo, presentaron el proceso como un cierre generalizado de establecimientos. Mencionó el caso de una librería ubicada en Reforma que dejó de operar porque el inmueble rentado por la Secretaría de Cultura dejó de estar disponible, así como versiones sobre el supuesto cierre de uno de los espacios del pasaje Pino Suárez que, aseguró, tampoco eran ciertas.
“De repente te encuentras con un titular de periódico que dice: ‘Están cerrando librerías en Educal’, y toma como ejemplo la que cerraron porque el edificio en Reforma nos lo quitaron”, reclamó. “Te hablan de ese tipo de cosas porque te tienen tirria en los medios”.
De la publicidad oficial al “chayote”
Durante la conversación, Taibo II también abordó el debate sobre la asignación de publicidad gubernamental y las críticas surgidas luego de que la Presidenta mencionara a medios como Reforma, El Universal y TV Azteca entre aquellos que no reciben recursos oficiales.
Para el escritor, el debate actual no puede separarse de la relación que durante décadas mantuvieron los gobiernos mexicanos con los medios privados. Taibo sostuvo que desde el poder se utilizaron distintos mecanismos económicos para influir sobre la cobertura periodística, desde contratos publicitarios desproporcionados hasta contenidos pagados que se presentaban como información.
“El problema no es ‘qué es’, sino ‘qué había sido’. Y la respuesta de la Presidenta es la respuesta a lo que ‘había sido’”, dijo. “Este país, desde el aparato del Estado y desde la Presidencia del país, desde la Secretaría de Gobernación, manejaron informativamente al país a partir de comprar a los medios”.
Taibo recordó particularmente los llamados infomerciales y las gacetillas gubernamentales que se difundían bajo la apariencia de contenidos periodísticos. También relató que en el pasado llegó a observar la comunicación directa que existía entre autoridades de Gobernación y figuras centrales de los noticieros de televisión para determinar el enfoque de las noticias.
“Yo estaría de la opinión de cero publicidad a medios de comunicación”, planteó, aunque posteriormente reconoció que existen campañas de interés público que el Estado debe difundir, como las de vacunación, y consideró necesario establecer mecanismos transparentes para determinar cómo se ejercen esos recursos.
“No generamos envíos de dinero bajo la mesa para estos medios para que nos sonrían, eso es lo obvio. O sea, romper la lógica del chayote; y no le damos dinero a periodistas para que informen de cierta manera”, señaló. Taibo precisó, sin embargo, que debe distinguirse entre esos mecanismos y las obligaciones informativas que tiene el Estado.
“En el FCE no hay censura”
El director del Fondo también rechazó que exista una política de censura hacia escritores identificados con posiciones conservadoras. Como prueba, sostuvo que en las librerías del FCE siguen disponibles obras de autores como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze.
“Al Fondo de Cultura Económica no se ha dado lugar a la censura que acusan en medios porque se siguen publicando autores de todo.”, afirmó. “Vas a una librería del Fondo y pides libros de Aguilar Camín o de Krauze y hay libros. Que se vendan poco, échales la culpa a ellos, no a las librerías del Fondo. Sí, pero ahí están los libros, se garantiza el derecho de la gente”.
Taibo reconoció que la red del Fondo sí ha decidido excluir determinados materiales, pero aseguró que se trata de publicaciones que considera peligrosas por promover falsas curas médicas, así como libros de “superchería”, adivinación y algunos títulos de autosuperación.
“La distribución de libros de superchería médica”, dijo, es uno de los límites impuestos por el FCE. “Esto es peligroso, es mentira y es superchería; no, pues no, para fuera”. Aclaró que esos libros pueden comercializarse en otras cadenas y convivir con el Fondo en ferias, pero afirmó que la institución que dirige no pretende estimular su venta desde su propia red librera.
Para Taibo II, detrás de buena parte de las acusaciones de censura existe una confrontación política más amplia con un sector de la prensa que, desde su perspectiva, perdió recursos, audiencias y credibilidad al modificarse la relación económica que durante décadas sostuvo con el poder.
“Hay un fenómeno asociado”, resumió, marcado por la “pérdida de credibilidad a nivel del gran público, pérdidas de audiencia y, por lo tanto, pérdidas de publicidad”. En ese escenario, sostuvo, algunos medios y comentaristas han terminado entrando en “contradicciones cada vez más locas y más absurdas”.




