Cuentas y Cuentos…México: Condiciones Para Lograr un Desarrollo Económico Sólido y de Largo alcance - Lacallelibre

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Por Joaquín H. Vela González

Todos los países tienen como meta el desarrollo económico, tal como lo observamos en las naciones de gran desarrollo industrial e infraestructura que han logrado obtener altos niveles de bienestar para su población.

Para alcanzar estas etapas de desarrollo del capitalismo se requiere de avanzar de forma gradual desde rangos básicos hasta llegar a la producción de mercancías de niveles cada vez más con mayor grado de complejidad, como veremos a continuación.

El capitalismo es un mundo de mercancías, decía irónico Marx, miles, millones de mercancías. El glamour del capital. Sin embargo para producirlas se requieren muchas condiciones: Inversión  Pública, para construir la infraestructura necesaria para el establecimiento de plantas industriales cada vez con mayor complejidad y volúmenes de capital; también  requiere la existencia de trabajadores, dispuestos a vender su fuerza de trabajo  y por último, el interés de empresarios privados, que vean condiciones para la reproducción de su capital original en el mediano y largo plazo. Es un proceso que requiere la Rectoria del Estado, el cual debe de contar con una política industrial que apoye este proceso.

Gradualmente, se pasa de producir bienes de consumo elementales (alimentos, bebidas, vestido) a producir bienes de capital, maquinaria  y equipo pesado.  Hasta alcanzar un nivel de fortalecimiento, cuando el sistema capitalista logre producir máquinas que produzcan máquinas.

Nuestro país reúne las condiciones básicas para el despegue. México es un tema de referencia en el mundo. Su ubicación geográfica es y ha sido siempre estratégica para la inversión de muchas empresas extranjeras que buscan tener a su favor esta cercanía y lograr el acceso para exportar al más grande y principal mercado del mundo.

La gran contradicción de nuestra actual realidad económica es que somos a nivel mundial, área de oportunidad de inversión externa más no sucede lo mismo con la inversión local, la que no crece desde hace muchos años.

Esto a pesar de que contamos con 20 de los hombres más poderosos en el mundo lo cual es una inconsistencia enorme para el desarrollo que buscamos. Teóricamente estos hombres deberían ser los primeros en estar interesados en alcanzar este desarrollo. Sin embargo, son rentistas, es decir prefieren invertir en negocios que les aseguren una renta fija y no en grandes inversiones que son las que asegurarían el salto necesario para el crecimiento sustantivo de la economía nacional.  Necesitamos volúmenes importantes de inversión para pasar a ser verdaderamente una economía con horizonte de largo plazo.

Actualmente, los jóvenes  mexicanos requieren que existan empresas que desarrollen puestos de trabajo de mayor calificación y complejidad tecnológica empleos con mayores destrezas técnicas, que les asegure un mejor y remunerador salario, que trabajar en las condiciones actuales, solo como empleado en algún negocio de ventas con un bajo y elemental ingreso, que lo conduzca inevitablemente a la precariedad.

Ese, es el problema central hoy de nuestra economía nacional. No hay inversión de origen nacional que aumente la formación básica de capital y sea la base de aumentos reales y sustentables de los salarios de los trabajadores mexicanos. Por ello la productividad se mantiene estancada.

Lo que existe es inversión extranjera que viene al país en la búsqueda de salarios bajos y la existencias de facilidades en el uso de infraestructura que les hagan factibles sus planes de negocios millonarios, que prefigura sólo un país maquilador, de bajos salarios y sin estar integrado a las grandes cadenas de valor mundiales y en consecuencia sólo como ensambladores y no como creadores de valor.

México como país receptor tiene la necesidad de configurar una sólida política industrial activa, que delineé el país que queremos para nuestros hijos y nietos, aprovechando  la nueva oportunidad que se nos presenta para relanzar nuestro modelo económico nacional. Necesitamos revisar cuidadosamente experiencias como las de China, Corea del Sur y otros países del Sudeste asiático, que dieron entrada a la inversión extranjera, pero establecieron cláusulas que les permitieron desarrollarse en los años subsiguientes. Muchas de las condiciones que estos países establecieron, a decir de ellos, se retomaron de las políticas que México estableció a inicios de los años 50’S.

Efectivamente: en los inicios del llamado “ milagro mexicano” en el año de 1955 y como producto del crecimiento industrial, derivado de la etapa de gran crecimiento económico propiciada por la Segunda Guerra Mundial, México emitió la Ley de Industrias Nuevas y Necesarias, en la que se establecía que todo aquel inversionista, nacional o extranjero, que quisiera invertir en nuestro país; para generar empleos y; producir internamente productos que actualmente se estén importando, el Estado Mexicano se compromete a regalarles el terreno y dotarlos de la infraestructura requerida como  son la dotación de energía eléctrica, agua y las vías de comunicación necesarias. A cambio de ello, las empresas deben comprometerse a que en un plazo de 12 años, los artículos finales que producen, lleven por lo menos un 20% de partes nacionales.

Los autores de la ley tenían claro que el compromiso de estas reglas traerían beneficios mutuos.

Las empresas tendrían las condiciones necesarias para instalarse y desarrollarse en México y nuestro país tendría un gran número de pequeñas y medianas empresas que podrían crecer bajo el impulso como proveedoras de estas grandes  maquiladoras. Como resultado de esto tuvimos el gran crecimiento de México conocido como “Desarrollo Estabilizador”

Es claro que vivimos otra época, muy diferente al siglo pasado, sin embargo es necesario desempolvar esos archivos, a la par de retomar las fuentes originales que las inspiraron, como son las “corrientes desarrollistas latinoamericanas”como la CEPAL y también retomar la experiencia de “capitalismo tardío Aleman” de Bismarck y Federico List.

En la actualidad, es necesario abordar temas como son:  la creación de cadenas de valor, eslabonamientos productivos, y la incorporación de la ciencia y tecnología en el aparato productivo de origen nacional. Revisar las experiencias Chinas y Coreanas de la asimilación científica en su economía, como producto de su experiencia en las cláusulas establecidas en razón de sus convenios con la inversión extranjera, permitiéndoles su acceso a la era digital, que les dio la pauta para su despegue y crecimiento económico.

México no debe seguir siendo sólo un país de empleados calificados  y mano de obra barata, como sucede actualmente en la industria automotriz, donde nuestros trabajadores de esa industria, producen cumpliendo los estándares mundiales de calidad para esta rama y ganan un salario entre 7 y 9 veces por abajo que los norteamericanos o canadienses.

Igual sucede con en ramas de fabricación de electrodomésticos, pantallas electrónicas y de las partes que nuestro país produce dentro de la nueva división del trabajo mundial fragmentado por todo el mundo y que en México y algunos países asiáticos recolectan y arman, precisamente por sus bajos salarios, pero obligados a cumplir los estándares mundiales de calidad, tanto en el producto final, como en sus partes.

Tampoco podemos seguir apareciendo como la economía mundial número (12 ) en el ranking mundial, cuando sabemos que la gran mayoría de las empresas contabilizadas para asignarnos ese supuesto poderío económico, son empresas extranjeras.

Es urgente y necesario que el Gobierno ponga este tema en el centro del debate nacional, y como resultado de ello sentar con bases sólidas el futuro de nuestros hijos y descendientes.

velagj@economia.unam.mx