Inseguridad Incrementa Desesperanza en Colonias de Nicolás Romero - Lacallelibre

Nicolás Romero Inseguridad 3

 

Por Miriam Guerrero

En el 2011 más de 100 familias escucharon tronar la tierra, los estudios geológicos indicaron que debajo de la colonia Elsa Córdova Morán se encuentran túneles de una mina de arena que se extiende por la zona; desde entonces se ha gestionado su relleno.

Hoy día, 15 viviendas se encuentran abandonadas, hundidas y vandalizadas, lo que significa un peligro latente que se incrementa por robos y asaltos en la región. La solución para 80 hogares es que el gobierno del Estado de México derrumbe las construcciones y compacte el lugar; la respuesta ha sido la indiferencia.

La colonia Esa Córdova Morán en este municipio, se fundó en diciembre del año 2002. En los últimos 15 años, como consecuencia del hundimiento de las minas, se registraron tres socavones, uno de ello daba acceso a los túneles en donde fácilmente un camión Torton de volteo podía transitar para transportar los materiales pétreos que se convertían en arena: “Recorrimos con la ayuda de lámparas más 100 metros de los túneles que tienen un ancho de seis metros por más de cuatro de altura; uno de ellos ya estaba colapsado, pero se podía pasar acostado por encima de la tierra. Ya no avanzamos más, había múltiples divisiones”, recordó la señora Cristina Castellanos Mendoza.

Desde entonces, 15 familias han perdido su hogar, los niños las instalaciones de su primaria y unas canchas de basquetbol, a esto se le suma el incremento de la inseguridad: “Vivimos con miedo de que se hundan nuestras casas cuando llueve, no podemos dormir tranquilos, pero ahora, aparte de la angustia vivimos con zozobra, tuvimos que sacar a unos delincuentes de las casas en ruinas porque representan un grave riesgo de seguridad, ya que sirven como escondites y centros para cometer algún delito”, denunció la señora María Márquez García.

El Atlas de Riesgos Naturales del Municipio de Nicolás Romero desde el 2011 alertaba “Con respecto a los fenómenos de carácter geológico dentro del municipio, se cuenta con un registro de cuatro colonias en riesgo de hundimiento, mismas que son: Francisco Sarabia, Elsa Córdova, La Colmena y Francisco I. Madero”.  El documento técnico y cartográfico actualizado al 2024 identifica con un subrayado amarillo el peligro de hundimiento en Balcones de Juárez, Balcones de Santa Ana, Nido de Águilas y Mirador del Conde, hacia Atizapán de Zaragoza, municipio en donde se han identificado 34 zonas minadas que afectan a más de 37 mil habitantes, según en el Departamento de Atlas y Gestión Integral de Riesgos en ese municipio.

Aunque el informe no indica que el peligro de hundimiento es por las minas, la población sabe que los túneles o cavernas abarcan desde la colonia Francisco I. Madero, hasta San Juan Tlihuaca y además, parte de Francisco Sarabia, Campestre Liberación y el asentamiento Adolfo López Mateos, éste último de Atizapán de Zaragoza.

Diversos medios de comunicación de alcance nacional han hecho eco de las demandas de los afectados, pero hasta el momento las autoridades del gobierno mexiquense han ignorado sus peticiones y el peligro que representa para las minas y la creciente inseguridad para 80 familias: “La verdad la gobernadora nos tiene abandonados, en varias ocasiones hemos pedido que nos atienda para que vea nuestras necesidades y las resuelva, ya va para tres años que no nos hace caso”, indicó el señor de la tercera edad José González Morales.

Para Alejandro Navarro García, dirigente del Movimiento Antorchista Nacional (MAN) en Nicolás Romero y municipios circunvecinos, el problema de la falta de atención para resolver las necesidades del pueblo es inmanente de un sistema económico que pondera los requerimientos de una clase social que acapara grandes fortunas sobre la explotación y necesidades de millones de mexicanos que viven en la pobreza y carentes de los servicios públicos.

“Ante las condiciones objetivas de falta de infraestructura y obras públicas, un sistema de salud carente de insumos y medicamentos, una educación en retroceso que forja obreros y empleados, una cultura que deja a un lado sus raíces y un deporte elitista, el pueblo se tiene que unir y organizar para acabar con las injusticias, se tiene que poner a la altura de las circunstancias, es decir tiene que luchar por un nuevo modelo económico en el que no haya clases sociales, todo mundo tenga trabajo bien remunerado y los impuestos que se cobran se utilicen en más escuelas, más hospitales, mejor seguridad y en el caso de la comunidad Elsa Córdova Morán, en el relleno de las minas y la restructuración del terreno”.