
- Trump parece haber logrado un hito económico, pero «preocupante», el cual se sumaría a los gastos de la guerra Oriente Medio.
Ciudad de México, 7 de mayo (SinEmbargo).– Los pasajeros aéreos están pagando el precio del aumento vertiginoso de los costes del combustible para las aerolíneas. Los boletos para volar están subiendo y las empresas están añadiendo cargos por equipaje y reduciendo rutas mientras intentan cubrir el vertiginoso aumento del precio del combustible para aviones, que se encuentra entre los mayores gastos a los que se enfrentan las aerolíneas.
The Wall Street Journal dice hoy que los precios del combustible para aviones se están disparando y los asesores de Trump están preocupados. Funcionarios de la administración han hablado con la industria aérea, que ha expresado su preocupación por el aumento de los costos.
Pero esto es nada, comparado con todas las malas noticias de las últimas horas, y comparado con otra, histórica, peligrosa. The New York Times dice que el gobierno estadounidense supo apenas la semana pasada que podría haber alcanzado “un hito preocupante”: que el tamaño de la deuda del país superó la producción económica total. Preocupa más porque los gastos por la guerra en Oriente Medio y el daño a la economía global que sobrevino con el ataque a Irán no se pagan solos. Crecen, y crecen, e inyectan inestabilidad.
Advertencias han sido ignoradas por Washington
Según las primeras estimaciones, agrega el diario, se trataba de un desequilibrio notable, algo que el país solo había experimentado en dos ocasiones más desde la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776, es decir, en 250 años: brevemente durante la pandemia, y tras la Segunda Guerra Mundial. Esta es la tercera vez, con Donald Trump. “Sin embargo, este hecho apenas pareció tener repercusión en la capital, donde pocos responsables políticos se dignaron a reconocer la última señal de alerta sobre la precaria situación fiscal del gobierno”.
“La raíz del problema está bien documentada y es ampliamente conocida. La deuda estadounidense se ha disparado en los últimos años debido a un desajuste entre el gasto federal y los ingresos fiscales, un problema agravado por el rápido envejecimiento de la población, que ha incrementado los costos en todo el gobierno. Para los economistas, el temor es que estas condiciones estén llevando a Estados Unidos a una crisis fiscal, en la que su deuda sea tan grande que el país no pueda afrontar fácilmente el aumento de los intereses. Sin embargo, sus advertencias han sido ignoradas en Washington, lo que ha agravado las dificultades financieras del gobierno, un problema que se espera que la agenda del Presidente Donald Trump exacerbe”, dice el periódico estadounidense.
La revista británica The Economist contó hace unos días que a finales de enero, cuando Donald Trump cumplía su primer año de regreso a la Casa Blanca, un grupo de académicos en Pekín redactó un informe agradeciendo al Presidente estadounidense. “Su gratitud era sarcástica, no un respaldo a la política de Trump. Pero el sentimiento que la impulsaba era genuino. Gracias al Presidente Trump, escribieron, por alejar a los aliados tradicionales de Estados Unidos. Gracias por demostrarle al mundo que China es más confiable y estable. Gracias por ejercer presión económica sobre China y, por lo tanto, impulsarla a innovar. Y gracias, sobre todo, por demostrar que Estados Unidos se encuentra en su ‘ocaso imperial’, una potencia decadente e hipócrita”.
¿Es la deuda parte de ese “ocaso imperial” del que habla China? Puede ser. Depende de Washington, de todo el Estado, ya no sólo de Trump.
The New York Times dice que a pesar de haber obtenido la mayoría en el Congreso, los republicanos han recortado poco el gasto público durante el último año. Los escasos ahorros que lograron destinaron ese dinero a compensar una pequeña parte del costo de los recortes de impuestos de Trump, que aún se prevé que aumenten la deuda en más de 4 billones de dólares en los próximos años.
“Esos riesgos fiscales aún no se reflejan completamente en la deuda federal total en manos del público, que superó los 31.26 billones de dólares en marzo, según muestran los registros federales. En comparación, el Producto Interno Bruto nominal del país, una medida de su producción en dólares corrientes, alcanzó los 31.21 billones de dólares en el período de 12 meses que finalizó en marzo, según datos publicados el jueves pasado y analizados por el Comité para un Presupuesto Federal Responsable, que apoya la reducción del déficit”, agrega el diario.
Como resultado, la relación deuda/PIB, que es un indicador ampliamente reconocido para evaluar la salud fiscal del gobierno, superó ligeramente el 100 por ciento en los cálculos del comité. “Esto ocurrió por última vez durante un breve período en 2020, cuando la pandemia golpeó duramente la economía y el gobierno destinó billones a ayudas de emergencia, según constató el grupo”, dice el diario. “Sin embargo, la reacción en el Capitolio pareció tibia, a pesar de los años de preocupación, sobre todo entre los republicanos, por la necesidad de austeridad fiscal”.
The New York Times explica que los malos resultados de los últimos años también han generado preocupación de que el endeudamiento descontrolado pueda llevar a los inversionistas a exigir mayores rendimientos de los bonos del gobierno, encareciendo así el endeudamiento para Washington. Los rendimientos de esos bonos han aumentado repetidamente durante la administración Trump, más recientemente debido a la guerra con Irán, lo que provocó que el bono a 30 años alcanzara cerca del 5 por ciento en un momento dado esta semana, antes de estabilizarse posteriormente.
Joe Seydl, economista sénior de mercados de JP Morgan Private Bank, le dijo a los periodistas que estos costes tienden a tener un efecto dominó en la economía, por lo que los altos rendimientos de los bonos del gobierno también pueden encarecer el acceso al crédito para consumidores y empresas.




